el mejor restaurante del mundo

El Bulli, el centro de experimentación culinaria de Ferran Adrià

Ubicado en la localidad catalana de Rosas, el local fue fundado por un matrimonio alemán en 1962 como un bar para veraneantes

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El Bulli, elegido por un amplio jurado internacional como el mejor restaurante del mundo, es el centro de experimentación culinaria del chef español Ferran Adrià.

El Bulli fue designado ayer en Londres mejor restaurante del mundo por un jurado formado por 560 chef y críticos culinarios.

Concebido como un restaurante en el que "la creativa evolutiva" es su razón de ser, sus dos propietarios, el director Juli Soler y el propio Adrià, apostaron por ofrecer el placer culinario desde un principio.

Ubicado en la localidad catalana de Rosas, al noreste de España y en plena Costa Brava, el local fue fundado por un matrimonio alemán en 1962 como un bar al que acudían los veraneantes.

A partir de finales de la década de 1960, la cocina adquirió más entidad en el negocio hasta convertirse en un restaurante.

Durante esos años pasaron diversos cocineros y a mediados de la década de 1970, con Jean-Louis Neichel a la cabeza de los fogones, el restaurante consiguió su primera estrella en la prestigiosa guía gastronómica Michelin.

En 1981, Juli Soler se incorporó como director y, junto a J.Paul Vinay, chef en ese momento del restaurante, obtuvieron la segunda estrella en la guía Michelin.

Con Adrià, hasta la tercera estrella Michelin

Dos años después llegó Ferran Adrià y en 1984 ya era el chef de la casa. Durante los años siguientes se desarrolló una filosofía perfeccionista y creativa de su cocina, que poco a poco iría configurando el actual El Bulli.

Soler y Adrià se asociaron en 1990, tanto para adecuar a su filosofía el escenario de su trabajo como para promover su cultura gastronómica.

En 1993 se construyó la nueva cocina que, con alrededor de 350 metros cuadrados, marcará un antes y un después. Desde este laboratorio, Adriàn y sus ayudantes crearán sus incomparables creaciones, como la "tortilla de patatas deconstruida" o sus espumas.

Su trabajo fue compensado con la tercera estrella Michelin en 1996 y en la actualidad, su casa es destino ineludible de los amantes de la gastronomía.