Jerez

Hermanamiento municipal 'interruptus' por «matices protocolarios»

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Cuando se cumplía el primer centenario de la instalación del alumbrado público por electricidad en España, la ciudad de Jerez y Haro iniciaron un proceso de «hermanamiento» entre ambas ciudades para conmemorar que fueron las primogénitas en dar este servicio a público y particulares.

Pero «matices protocolarios» entre los alcaldes de las dos ciudades, Patricio Capellán Herviás y Pedro Pacheco, impidieron el hermanamiento administrativo, y ambos cabildos sólo intercambiaron unos pergaminos de «mutuo afecto» un 4 de septiembre de 1990, día de la patrona de Haro -la Virgen de la Vega-. Incluso en el municipio riojano continúa «en pie» el presente que se le realizó a Jerez por este hecho, concretamente en la calle Víctor Pradera, junto al Cabildo municipal, una farola de diseño de finales del siglo XIX y su correspondiente placa.

Primero fue Jerez

De lo que no cabe duda es que Jerez fue la primera ciudad de España en instalar farolas que iluminaban la oscuras calles jerezanas de la época y las casas de los más pudientes.

Durante el buceo sobre esta historia del Jerez de finales del siglo XIX, hemos encontrado una cita que revela que además de la luz Jerez fue una ciudad pionera en otras muchas facetas.

La cita dice así: «Al levantarse esta segunda plaza de toros en 1872 -la primera fue incendiada unos años antes, aunque se mantiene la fachada y sólo se tuvo que remodelar su interior-, no faltaron las críticas que afearon a Jerez el entusiasmo que puso en ello, hablando de barbarismo y atraso civilizador».

«Estas críticas fueron contestadas y como ejemplo curioso de contestación inserto la que apareció aunque un poco tardíamente, en 'Estado de la Corrida de Toros verificada en Jerez de la Frontera en 24 de junio de 1877' publicada por D. Florencio Payela y que entre otras cosas dice que, efectivamente, hacía pocos años que se había levantado en Jerez una magnífica plaza de toros pero que no se podía olvidar que, como contrapartida, también tuvo Jerez un ferrocarril cuando España toda, o poco menos, caminaba en galera: que tuvo Gas cuando casi todas las capitales de provincia encendían sus candiles con la tradicional pajuela; que tuvo sed, y a fuerza de millones, dando envidia a populosas ciudades, hizo saltar raudales de perlas cristalinas sobre sus calles y plazas; tuvo bancos, cuando era reducido el número de compatriotas que supieran lo que era el crédito; tuvo muy temprano Instituto, Hospitales, Teatros, Luz, etc...».