El Apunte

Las playas de todos

Son más que paisaje, son la esencia del patrimonio natural en Cádiz y si se le ha causado menoscabo, hay que responder

Actualizado:

A estas alturas de promoción turística, resulta ridículo recordar lo que son las playas para Cádiz. Son su alma y su escaparate, su mayor atractivo y patrimonio. Pocas provincias españolas tienen más kilómetros de arenas más limpias, de orillas más largas y anchas. Muchas de ellas sin mancha de edificios. Es evidente que forman parte esencial, quizás la principal, de la oferta de todo el sector servicios. Nadie lo va a poner en duda, menos aún en mitad del verano. Por ese motivo se trata de cuidar una riqueza tal que va mucho más allá de lo paisajístico, que es valor natural, escenario cultural y hasta pulmón de varias ciudades de la provincia que no tienen otras alternativas verdes. Si las playas se entregan a un mal uso, si se venden por parcelas a intereses comerciales particulares, si se accede a su limitación por ocupación constante, son miles de gaditanos y visitantes los que pierden su gran lugar de esparcimiento. De chiringuitos a hoteles, de transportes a gastronomía tienen un vínculo con las playas desde Sanlúcar hasta Sotogrande. De ahí que haya que protegerlas y cuidarlas, engrasarlas sin ensuciarlas, para que mantengan su papel de motor principal del esencial sector turístico en la provincia.

Todas las partes reconocen que es necesario actuar de forma urgente y decidida cuando hay daños pero también es preciso limitar hasta dónde debe llegar su uso hostelero, igual que se limitan las construcciones o la distancia con las viviendas. Se supone que son los técnicos los que tienen mayor conocimiento y experiencia, que nadie ha visto y tratado más playas que ellos.

Por eso, es preciso aclarar la denuncia presentada contra el primer edil de Cádiz por Ciudadanos, «al ser éste que ha firmado el decreto de la concesión de la gestión de los chiringuitos a los empresarios donde se aprecia la presunta comisión de dos delitos».

Es imprescindible saber si se ha cometido prevaricación y malversación de fondos al ceder a los empresarios la concesión administrativa de los chiringuitos, según los denunciantes, «sin presentar un concurso público, de forma gratuita y arbitraria sin pedir contraprestación alguna». Es decir, al regalar la playa para beneficio de unos pocos. La playa es de todos y a todos corresponde cuidarla. El Gobierno local que representa a los gaditanos, en primer término y de forma ejemplar e intachable. Si se ha producido un menoscabo del patrimonio natural de la ciudad –tan escaso y frágil– hay que responder por él.