OPINIÓN

Los jueces también lloran

Muchas personas se sienten enojadas porque la banca haya presionado al Supremo para que modifique un rumbo favorable al usuario, poniendo en entredicho su independencia y prestigio

Julio Malo
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Cuando los poderes públicos no garantizan suficientemente los servicios y bienes que los ciudadanos necesitan para vivir dignamente, éstos constituyen objeto de negocios privados muy lucrativos. Si la sanidad pública no funciona, eso representa una buena noticia para las aseguradoras privadas que normalmente pertenecen a los bancos; si las pensiones resultan insuficientes, los mismos pueden vender planes de jubilación, y cuando la enseñanza pública parece deficitaria florecen los colegios y universidades privadas, cuyo coste es inasequible para la mayoría de la población. Por esta razón, el desinterés por los programas de construcción de viviendas sociales en nuestro país, junto a la debilidad de los sistemas públicos de alquiler social, y la liberalidad en el control de los contratos de arrendamiento,

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