OPINIÓN

Una herida sin cicatrizar

El nuevo anuncio de venta de los terrenos de Delphi transporta a la provincia a su pasado más negro doce años después del cierre de la factoría

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Delphi es como una amarga pesadilla que retumba en nuestra memoria cada vez que se habla de futuro laboral en la Bahía. El cierre de la factoría de Puerto Real hace ahora doce años es el vivo ejemplo de la deslocalización industrial y de una nefasta gestión política de la que todavía pagamos sus consecuencias. Delphi es una herida mal cerrada que sangra en la conciencia de todos, pero en especial de los sindicatos y del gobierno socialista de la Junta de entonces que no supieron poner los puntos de sutura para que cicatrizara. Las promesas de recolocación que se hicieron para la plantilla coincidiendo con varias convocatorias electorales, amén de los 500 millones de euros destinados a poner paños