Francisco Franco Bahamonde
Francisco Franco Bahamonde

El culo de Franco

Como todo el mundo sabe, Francisco Franco fue un dictador cuyo careto salía en las pesetas, con su calva y su bigotillo

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Como todo el mundo sabe, Francisco Franco Bahamonde fue un dictador cuyo careto salía en las pesetas, con su calva y su bigotillo. Que además mandó construir muchos pantanos en España. Y lo más importante, que en vida tuvo el culo blanco porque su mujer lo lavaba con Ariel. Al menos eso es lo que conocíamos del personaje los niños que nacimos en la misma época en la que el susodicho agonizaba y finalmente la palmaba. El muerto al hoyo y nosotros a cantar en el autobús del cole la cancioncita del culo de Franco, que estaba en el Top Ten junto al bombero tiri tiri titero, la cabra y la madre que la parió o el pobre Mambrú, que se fue a la guerra, qué dolor, qué dolor, qué pena, sin que aún sepamos si lo hizo voluntariamente o le reclutaron por la fuerza. Así transcurrió la infancia de la inmensísima mayoría de los niños españoles nacidos en los 70, pasando olímpicamente del dictador y de su culo. Nuestros mayores, que para eso están los mayores, habían logrado pasar página gracias a un enorme esfuerzo de reconciliación. Y propiciaron que todos nosotros creciésemos en un país en libertad, próspero, que experimentó desde entonces los mayores avances económicos y sociales de toda su historia.

Pero a lo que se ve, la mediocridad, el rencor y los complejos de algunos políticos de hoy en día son tan perniciosos como lo fue el ansia de poder del propio Franco en el siglo pasado. Ese mismo ansia que ha llevado a la presidencia del Gobierno a Pedro Sánchez. Sin golpes de Estado ni guerras de por medio, afortunadamente, aunque sí retorciendo los mecanismos de la democracia. Nuestro actual presidente es un paria en manos de Podemos y de los independentistas. Ninguno de sus antecesores en el cargo consideró prioritario sacar al Franquito de las narices de donde está, ni siquiera los de su propio partido. Ojalá lo hubieran hecho y habríamos acabado con la tontería. Porque no se engañen, todo esto no es más que una cortina de humo, una exigencia de la insufrible izquierda radical española, que no sabe qué hacer para ganar no ya cuota de poder, sino de pantalla. Y el presidente comprándoles la moto, a ver qué remedio le queda. Si lo han puesto ellos ahí.

Que lo exhumen ya de una vez, que se lleven la urna o el ataúd a donde les plazca. Que a la inmensísima mayoría de los españoles nos da exactamente igual. Eso sí, que le hagan la prueba del Carbono 14, por ejemplo, para confirmar si de verdad tenía el culo blanco o no, que es lo único que nos interesa saber a los españoles de esa momia muerta ya hace más de cuarenta años.