Cayetana de Alba el día de su boda con Luis Martínez de Irujo
Cayetana de Alba el día de su boda con Luis Martínez de Irujo

Todas las «bodas del año» que ha celebrado el ducado de los Alba

Este sábado, Fernando Fitz-James Stuart y Sofía Palazuelo se dará el «sí, quiero» en el palacio de Liria de Madrid

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Con la boda del Príncipe Harry y Meghan Markle se estrenó la temporada de «bodas del año», esa que reúnen a centenares de rostros famosos en lugares de ensueño para celebrar el amor de los novios. Este sábado, el palacio de Liria acoge uno de estos eventos, el enlace de Fernando Fitz-James Stuart y Sofía Palazuelos, futuros duques de Alba.

La pareja ha elegido para su enlace el hogar madrileño de la familia, un edificio que data del siglo XVIII y que, además de ser la sede de la Fundación Casa de Alba, es conocido como el «hermano menor» del Palacio Real y tiene más salones que el palacio de Buckingham. Y la del primogénito del duque de Alba será la quinta boda que se celebre en sus salones. Antes, se dieron el «sí, quiero» Luis Martínez de Irujo, duque de Aliaga, con Adriana Marín, Jacobo Martínez de Irujo, conde de Siruela, con María Eugenia Fernández de Castro y Fernández Shaw, Jacobo Fitz-James Fernández de Castro con Asela Pérez Becerril y, por supuesto, Cayetana de Alba con Jesús Aguirre.

Pero no solo en Liria se casan los miembros de la aristocrática familia. El palacio de las Dueñas, en Sevilla, la catedral hispalense o incluso una capilla en Las Vegas han sido testigos de las uniones de los Alba.

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  1. Cayetana de Alba y Jesús Aguirre

    Juan Gyenes

    Seis años después de quedarse viuda de su primer esposo, Luis Martínez de Irujo y Artázcoz, Cayetana de Alba volvía a contraer matrimonio con Jesús Aguirre el 16 de marzo de 1978. Su padrino fue su hijo mayor, Carlos Fitz-James Stuart, actual duque de Alba.

    La por entonces duquesa lució un vestido en georgette beige estampado con flores rosas y hojas verde musgo que estaba adornado con volantes. Entre los complementos, eligió una pulsera que le había dejado en herencia la reina Victoria Eugenia.

    Ante 102 invitados, fueron casados por Martín Patino, quien también ayudó en los trámites de la secularización de Jesús Aguirre para que pudiera contraer matrimonio. La pareja disfrutó de un matrimonio tranquilo hasta el año 2000, cuando Jesús Aguirre fue diagnosticado con un carcinoma de garganta. Un año más tarde, fallecía por una embolia pulmonar. El amor de la pareja duró hasta el final y cuentan que, en sus últimos meses de vida, Aguirre enviaba notas de amor a su esposa de un lado a otro del palacio.

  2. La duquesa y Luis Martínez de Irujo

    El apartado de bodas hispalenses lo abrió Cayetana Fitz-James Stuart, duquesa de Alba, con Luis Martínez de Irujo el 12 de octubre de 1947.

    El enlace tuvo más de 2.000 invitados, que asistieron embelesados a la que entonces la prensa bautizó como la boda «más cara de la historia». Doña Cayetana contrajo matrimonio con el futuro padre de sus seis hijos en el altar mayor de la catedral sevillana.

    Para el que sería su primer vestido de novia, la joven eligió un vestido de chantilly y encaje de Bruselas del siglo XVIII que adornó con la tiara de la Emperatriz Eugenia de Montijo. El duque de Alba celebró por todo lo alto la boda de su hija y, además del banquete celebrado en el palacio de las Dueñas, ofreció una comida para los pobres y 10.000 pesetas de la época para caridad.

  3. Cayetana de Alba y Alfonso Diez

    Serrano Arce

    El tercer y último enlace de Cayetana de Alba se celebró en 2011. La duquesa organizó su boda sin el apoyo de sus hijos y sus amigos, quienes no veían con buenos ojos su casamiento con Alfonso Díez.

    Fue una boda íntima en la que los novios no dudaron en salir a saludar a las decenas de sevillanos que se habían congregado ante las puertas del palacio de las Dueñas para felicitar a la duquesa, que bailó unas rumbas descalza para celebrar su felicidad.

  4. Eugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera

    El 23 de octubre de 1998, Eugenia Martínez de Irujo contraía matrimonio con Francisco Rivera Ordóñez. La hija pequeña de la duquesa contó con su hermano Cayetano como padrino, luciendo el uniforme de la Real Ordenanza de Maestrantes que habían usado tanto su padre como su hermano Carlos, entonces duque de Huéscar, el día de su boda.

    La novia y el padrino llegaron en calesa a la catedral de Sevilla. Eugenia sacó del joyero la misma tiara que había llevado su madre el día de su boda y utilizó un antiguo manto de encaje color crema.

  5. Carlos Fitz-James Stuart y Matilde Solís

    De nuevo el altar mayor de la catedral de Sevilla acogió una boda de un futuro duque de Alba. Carlos Fitz-James Stuart tenía 39 años y su novia, Matilde Solís, 25, cuando contrajeron matrimonio. Ella era hija del marqués de la Motilla y el día de su boda lució la tiara rusa de diamantes en círculos que más tarde vendió la duquesa.

  6. Cayetano Martínez de Irujo y Genoveva

    Lo de Cayetano Martínez de Irujo y Genoveva Casanova fue todo un flechazo. Los novios ya tenían dos hijos de cuatro años, Luis y Amina, que fueron los pajes de sus padres: arras, cola, vestido... en todo ayudaron los pequeños.

    Ese día, la duquesa de Alba fue madrina sin mantilla porque, según entendía, no era adecuado al celebrarse en su casa, el palacio de Las Dueñas. Una vez más, Cayetano Martínez de Irujo lució el uniforme de la Real Ordenanza de Maestrantes mientras que su ahora exmujer se decantó por un modelo inspirado en el vestido nupcial de Gracia de Mónaco.

  7. Eugenia Martínez de Irujo y Narcís Rebollo

    Pertenecer a una de las familias con más historia de España no te obliga a celebrar una boda clásica. Así lo entendió Eugenia Martínez de Irujo, quien sorprendía a todos al contraer matrimonio vestida de Marilyn Monroe con el empresario Narcís Rebollo, quien se disfrazó de Elvis Presley.

    La hija de la difunta Cayetana de Alba anunció su boda a través de Instagram y explicó que aprovecharon su viaje a Las Vegas para asistir a los Grammys Latinos para contraer matrimonio en una de las capillas más conocidas de la capital del juego.