La ingrata experiencia de Samantha Cameron como primera dama

En una entrevista, la mujer de David Cameron narra sus vivencias en el número 10 de Downing Street en Londres

ABC
MADRIDActualizado:

Samantha Cameron estuvo seis años viviendo en el número 10 de Downing Street en Londres por su papel de esposa del que fuera ministro británico David Cameron. Pero lo que podría parecerle a priori una gran oportunidad, supuso un experiencia ingrata.

En una entrevista con The Times asegura que no disfrutó de aquella época que duró hasta 2016, año en el que David Cameron dejó su cargo tras el referéndum por la salida del país de la Unión Europea en junio.

Lo que más le desagradaba era saludar en público, algo que se convirtió en una de las partes más incómodas de su día a día porque se le daba «fatal», apuntó. Pensaba que solo los miembros de la monarquía tienen que saludar a las multitudes.

Cameron no dudó en hablar de algunas anécdotas con el vestuario que, en alguna ocasión, le jugó una mala pasada. La diseñadora de moda, que recientemente ha comenzado su propia firma de ropa fácil de lavar. Fue el caso de un acto oficial en un centro comercial. «Tenía una falda de seda y la energía estática estaba empeorando y se me subió un poco por...», explicaba avergonzada la mujer del ex primer ministro.

Una gran seguidora de Michelle Obama

Que no disfrutase de su experiencia como primera dama no significa que no conociese a personas maravillosas. Así lo contó durante la entrevista cuando la británica relató también que durante una visita oficial a Washington, en Estados Unidos, intentó convencer al entonces presidente, Barack Obama, de no hacer el saludo en público, si bien nadie le hizo caso y, salvo ella, tanto los Obama como su marido acabaron haciendo el gesto con la mano.

En la entrevista, Cameron usó palabras de admiración sobre Michelle Obama, a la que definió como «increíblemente inteligente y sabia». «Iba a por todas con el cabello, el maquillaje o los vestidos, y no parecía comprometer su inteligencia o dignidad de ninguna manera», dijo sobre la ex primera dama de Estados Unidos.

La londinense incluyó a la norteamericana dentro de la «gente maravillosa» que conoció durante la presidencia de su marido, una lista a la que también incorporó a la Reina Isabel II y a su esposo, el Duque de Edimburgo.