Así es Begoña Gómez, la nueva inquilina de La Moncloa

La mujer de Pedro Sánchez es bilbaína de nacimiento, aunque sus raíces familiares hay que buscarlas en Valderas, un pueblecito del sureste de León. Allí la recuerdan como una niña «guapa y muy alta. Rubia como su madre»

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La vida de las «primeras damas españolas» es prácticamente un misterio y el adjetivo de «discretas» se queda corto para definirlas. Poco o nada se sabe de ellas y prefieren vivir en un relativo anonimato. Una actitud que contrasta con la de las mujeres de los candidatos políticos de otros países que adoptan un papel muy activo durante la campaña. La abogada española Miriam González pedía abiertamente el voto para su marido Nick Clegg hace unos meses en las elecciones del Reino Unido, como líder de los liberaldemocrátas, mientras que la siempre impecable Michelle Obama no se despega del lado de su marido desde que se postuló como candidato a ocupar el Despacho Oval.

Quizá esos aires de familia moderna y feliz que tan bien funcionan en el exterior comienzan a llegar a España. Fue en junio de 2015, lo que hasta ahora era solo una melena rubia que muy rara vez aparecía en los actos del candidato socialista a La Moncloa Pedro Sánchez pasó a escena, y su imagen acaparó portadas y titulares. Begoña Gómez, la mujer del ahora presidente de España, ha saltado al primer plano de la carrera presidencial.

Begoña es bilbaína de nacimiento, aunque sus raíces familiares hay que buscarlas en Valderas, un pueblecito del sureste de León. Allí la recuerdan como una niña «guapa y muy alta. Rubia como su madre».

Se licenció en marketing y además tiene un máster en Administración de Empresas. En 1999 empezó a trabajar como asesora de entidades y negocios: ha prestado sus servicios en Greenpeace, Oxfam Intermón, Amnistía Internacional y Anesvad, así como en firmas tan diversas como Deutsche Bank, Old El Paso u Ono.

Quienes la conocen bien la definen como una mujer firme y franca con las ideas muy claras y con muchas ganas de hacer cosas. «Es una persona fiel a sus principios, que no toma decisiones a las primeras de cambio y con una escala de valores muy definida», dice una fuente cercana.

Su historia de amor con Pedro Sánchez comenzó hace más de doce años en una fiesta. Les presentó unos amigos en común, tal y como la propia Begoña le confesó a Jesús Calleja en un programa de Cuatro. «Fue un flechazo en toda regla».

Dos hijas

Poco después de conocerse se trasladaron a vivir al piso de ella en el madrileño barrio de La Latina. En 2006, decidieron dar un paso más en su historia de amor y la por entonces secretaria de Estado para Iberoamérica Trinidad Jiménez los casó en el ayuntamiento de la capital. Tienen dos hijas en común, Ainhoa, de 10 años, y Carlota, de 7. Ambas estudian en un colegio público de Pozuelo de Alarcón, donde residen en la actualidad, aunque ahora se tendrán que mudar a la Moncloa. Es frecuente ver a Begoña acudir a un gimnasio cercano a su domicilio para cuidarse y practicar, entre otras disciplinas, aerobic y pilates, según comenta una fuente cercana al matrimonio.

Como cualquier otra pareja, ocupan su tiempo libre saliendo con amigos y acudiendo a conciertos. En concreto, les gustan La Habitación Roja y Björk.

La esposa de Sánchez también reflexionaba en el programa de Calleja sobre cómo le había cambiado la vida. «De alguna manera, ahora tienes como más responsabilidades. En el trabajo me dicen mucho: ‘‘¡No me habías dicho que eras la mujer de Pedro Sánchez!’’». Ella ha declarado que en el caso de que su pareja saliese elegido presidente del Gobierno, como ha sucedido este viernes tras la moción de censura, preferiría quedarse en su casa de Pozuelo a tener que hacer las maletas e instalarse en La Moncloa. Pero ya no hay vuelta atrás, ahora tendrá que mudarse.