Juan José Padilla y Anrés Roca Rey posan con el trofeo de ABC
Juan José Padilla y Anrés Roca Rey posan con el trofeo de ABC - Ángel de Antonio

La gran Fiesta de los toros, la cultura y la libertad

La Casa de ABC acogió la entrega del trofeo a Juan José Padilla y Roca Rey en una noche en la que se habló con preocupación del momento político

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Más de cien años lleva ABC defendiendo la cultura española, de la que forma parte la Tauromaquia, dentro de un ámbito de libertad. Al margen de los gustos personales, no se puede ignorar lo que aporta la Fiesta a la ecología, la economía y la cultura española: por eso la defiende ABC, frente a los que, «además de no gustarles los toros, no les gusta la libertad». Éste es el mensaje, claro y rotundo, del discurso de Catalina Luca de Tena, que abre el acto de entrega del XI premio Taurino ABC. Sus palabras marcan el tono de una gran fiesta, que reúne a muchos profesionales y aficionados taurinos.

En todos ellos, es unánime el aplauso a la decisión del jurado, nombrado por ABC, al elegir conjuntamente a dos diestros muy distintos pero complementarios. Con sólo veintidós años, el peruano Andrés Roca Rey ha sido la gran sensación de la temporada: por su gran capacidad, ha triunfado en todas las Plazas. En sus palabras de agradecimiento, muestra su alegría por contribuir a que muchos jóvenes acudan a las Plazas: «Es la mejor señal de lo vivo que está el mundo del toro».

Veintitrés años más tiene Juan José Padilla, que acaba de retirarse, después de veinticinco temporadas como matador de toros. Como ejemplo de superación, se ha convertido en un auténtico héroe popular, va recogiendo por todas partes el cariño y la admiración que su trayectoria merecen. Con humildad, agradece que se subrayara la honradez de una carrera en la que «he intentado entregarme siempre, sin importarme mi propia vida». Sus palabras transmiten una autenticidad que nos convence a todos.

La fiesta de ABC ha servido también como lugar de encuentro de muchos personajes de nuestra vida social y cultural. En todos ellos he advertido dos coincidencias básicas: la defensa de la Tauromaquia y la preocupación por nuestro actual momento político.

Sólo acuden primeros espadas del PP y de Vox. Del primero, Adolfo Suárez Illana, presidente de la Fundación Concordia y Libertad, amigo fraternal de Padilla y aficionado práctico. Del segundo, Santiago Abascal, clamorosamente acogido en muchas Plazas, cuando acompaña a su amigo Morante de la Puebla: nos enseña las fotografías de su padre, toreando, vestido de corto, en un festival, en Álava; nos cuenta que el diestro le llevó a visitar el admirable mausoleo de Joselito, obra de Mariano Benlliure, en el sevillano cementerio de San Fernando; también, que le ha regalado un libro taurino de José Bergamín, del que José Antonio es devoto lector.

Ausencia del PSOE y Cs

No acuden, en cambio, figuras destacadas del PSOE, de Ciudadanos ni de Podemos; ni, por supuesto, del Ayuntamiento de Madrid. Luego se quejarán algunos de que la derecha se apropia de una Fiesta que ellos abandonan…

Preocupadas por las encuestas electorales veo a Esperanza Aguirre y María Dolores de Cospedal, dos notorias aficionadas; la segunda me comenta su admiración por Chaves Nogales, el biógrafo de Juan Belmonte; luce la misma chaqueta corta, de aroma taurino, que estrenó en la inauguración del Congreso Taurino de Albacete.

Saludamos con respeto a veteranos maestros, como Pablo Lozano, Curro Vázquez, César Rincón, Roberto Domínguez, El Fundi… Jaime Ostos presume de su edad; un admirador replica que la fecha de nacimiento quizá es un error del Cossío… De su Zamora natal ha venido Andrés Vázquez; recuerda sus grandes faenas, en Las Ventas, José María Álvarez del Manzano: para muchos, «el alcalde», sin más. Le acompañan sus compañeras del jurado, María Dolores Navarro y Pilar Vega de Anzo. José Ortega Cano se emociona hablando de su hijo pequeño, tan taurino.

Echamos de menos a Enrique Ponce, que otros años nos ha acompañado. El doctor Máximo García Padrós me dice que está bien de la cornada que él ha atendido pero que le queda una larga recuperación, por la lesión de ligamentos. Elegante y feliz, recibe elogios Finito de Córdoba por sus grandes faenas de Valencia y Castellón. Manuel Escribano se prepara para la corrida de Victorino Martín, en la Feria de Abril (que, este año, por el calendario litúrgico, será de mayo).

No han faltado ganaderos ilustres: Antonio Miura, Samuel Flores, Escolar, Juan Pedro, Adolfo Martín (su corrida le tocó, en el bombo, al premiado Roca Rey). Victorino Martín sigue recibiendo elogios por el magnífico discurso en el que defendió la Tauromaquia, en el Senado. Damos la enhorabuena a Ricardo Gallardo por el bravísimo toro «Damasco», que ha lidiado en las Fallas.

De Sevilla han llegado muchos amigos: el marqués de Puebla de Cazalla, presidente del Jurado. El director de ABC, Álvaro Ybarra; Lorena Muñoz, compañera de información taurina. Juan Manuel Albendea, defensor de la Fiesta en el Parlamento. Nos cuenta Joaquín Moeckel que, con un vestido de torear regalado por Morante, se ha confeccionado una saya para la Virgen del Baratillo. A Manuel Vázquez, hijo del inolvidable maestro, le preguntamos por su hijo, un prometedor novillero…

También hablamos de Las Ventas, por supuesto. Rafael García Garrido, de Nautalia y Plaza 1, le cuenta a Bieito Rubido la necesidad de reformar la Plaza, para que se autoricen espectáculos no taurinos. Ignacio Lloret me habla del éxito de la Grada Joven, en Valencia, y de que la venta de abonos para San Isidro va superando las expectativas; otra cosa es la duración aconsejable de la Feria… Muchos elogian la fuerte inversión publicitaria de la empresa, con una campaña rompedora.

La entrega del premio Taurino de ABC nos ha dado ocasión para hablar de toros, de España y de libertad: para nosotros, las tres cosas están inseparablemente unidas. El valor simbólico de este premio ha sido muy claro: el diestro que se retira, Juan José Padilla, entrega la antorcha a la joven figura. Así sucede en cualquier arte, que es siempre una síntesis de tradición y originalidad. Y la Tauromaquia, como todo arte auténtico, sólo puede vivir en un ámbito de libertad.