José Ignacio Lapido comenzó su carrera en Aldar, en 1981, antes de formar la mítica banda granadina 091
José Ignacio Lapido comenzó su carrera en Aldar, en 1981, antes de formar la mítica banda granadina 091 - ABC

José Ignacio Lapido: «He sobrevivido a tantas modas que ni me acuerdo»

El compositor granadino presenta «El alma dormida», el disco cuya grabación interrumpió por la reunión de 091

MADRIDActualizado:

A sus 55 años, José Ignacio Lapido sigue tocando con la misma Gibson SG que se compró de segunda mano cuando tenía 19, en 1981. «Nunca he querido cambiar de guitarra, soy un hombre de costumbres. A veces tengo pesadillas con que me la roban, pero tengo la suerte de que aún no ha ocurrido», cuenta el músico a ABC, a través del teléfono, desde su Granada natal. Con ella ha grabado un total de 15 discos de estudio, dos en directo y más de una veintena de sencillos y epés desde que formó su primera banda, Aldar. «Hace poco tuve que llevarla al luthier porque se le rompió el clavijero. Las guitarras antiguas hay que cuidarlas, pero los componentes son, básicamente, los mismos. Y cuanto más antiguos, mejor», subraya el también fundador de los míticos 091.

Con esa misma Gibson, Lapido ha compuesto y registrado también su último trabajo en solitario, « El alma dormida» (Pentatonia Records, 2017). Un compendio de rock clásico —«vengo de la tradición de los años 60 y la melodía siempre la he tenido muy presente»—, que ha vestido de nuevo con esas letras tan poéticas como afiladas que se han convertido en marca de la casa. Las mismas que ya escuchábamos en 091 y, sobre todo, desde que comenzó a grabar bajo su propio nombre en 1999. «Mira que he sobrevivido a modas, desde la New Wave que sonaba cuando empecé, hasta la llegada de los nuevos románticos y los videoclip, donde ya comenzó a primar la imagen más que la música… ya ni me acuerdo, he perdido la cuenta. Lo mejor es seguir tu propio camino, porque, como decía aquella copla, “las nubes las destruye el tiempo”», sentencia el músico granadino curtido en mil batallas, convencido de que «los medios muchas veces priman esa falsa novedad en algunos sonidos, hasta que te das cuenta de que ya se hicieron hace años».

La mayoría de las canciones de este octavo álbum en solitario las compuso el cantante y guitarrista antes de la reunión de 091, en 2016, pero decidió no grabarlas hasta que acabara la gira del 20 aniversario de la separación de la banda que le dio fama en España. «Era un proyecto importante y no tenía mucho sentido estar peleando por mi disco en medio. Quería estar en aquellos conciertos al cien por cien», explica el compositor.

A juzgar por el triunfo que supuso para el grupo, no se equivocó. «Creo que aquello se debió a que la gente recordaba el sonido tan personal que habíamos creado en los 80 y 90. Un estilo propio con el que curiosamente no cosechamos muchos éxitos entonces, pero que ahora, dos décadas después y con toda la discografía descatalogada, ha tenido un reconocimiento asombroso», defiende el músico, que aún recuerda a su madre, antes de fallecer en septiembre de 2016, llorando al ver a la banda de sus dos hijos actuar en la plaza de toros de Granada, durante dos días seguidos, con todas las entradas vendidas. «Tuvo la suerte de estar allí junto a otros familiares y amigos. Fue emocionante. Me acuerdo de sus lágrimas de emoción», recuerda.