El resultado se asemeja a la imagen devocional que debieron de conocer los estelleses en el siglo XVIII - ABC / Vídeo de Mónica Arrizabalaga: El San Jorge de Estella recobra su aspecto original

El San Jorge de Estella, restaurado tal como debió de ser en el siglo XVIII

Patrimonio del Gobierno de Navarra muestra la meritoria labor realizada por profesionales en la talla para devolverle la dignidad perdida en el triste repunte de hace un año

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El Departamento de Cultura del Gobierno de Navarra ha presentado esta mañana en Pamplona la imagen del San Jorge de Estella, una vez que ha sido restaurada por auténticos profesionales que le han devuelto su dignidad perdida. Una aficionada a las manualidades, que contaba con el permiso del párroco de San Miguel, repintó hace un año esta valiosa talla del siglo XVl, convirtiéndola en un triste muñeco de carrusel.

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Cuando llegó en junio de 2018 a los talleres de Patrimonio, la escultura estaba completamente desfigurada por una gruesa capa de pintura acrílica. Carlos Martínez Álava, director del Servicio de Patrimonio Histórico y Alicia Ancho, jefa de la sección de Registro de Bienes y Arqueología, han mostrado a los medios de comunicación el gran trabajo que se ha realizado sobre la figura que, tras esta auténtica restauración, ha recobrado el parecido que debió de tener en el siglo XVIII cuando fue policromada.

Los expertos, a los que ha acompañado en el acto el vicario de Patrimonio del Arzobispado de Pamplona, Carlos Ayerra, han explicado las distintas etapas que ha vivido este bien inventariado en el Registro de Bienes del Patrimonio Cultural de Navarra desde que un vecino de Estella les alertara del repintado. Desde el pormenorizado análisis de los daños sufridos (se han perdido más de un 45% de policromías históricas, según la nueva valoración de Ancho) realizado a partir del estudio radiológico de la empresa SGS, a la minuciosa limpieza de los materiales añadidos en la infame intervención (pintura acrílica, yesos, cartón, papel de aluminio, malla de plástico o fibra de vidrio) llevada a cabo por CYRPA S.L., hasta la fase final de consolidación de las policromías originales y de la compleja reintegración de pintura en las lagunas que se encargó a la empresa ARTRES S.L. para darle el acabado «que se merecía», según los expertos. Todo debidamente documentado y según los estándares que implica toda actuación sobre una figura tan singular como el San Jorge.

El San Jorge de Estella, durante la restauración
El San Jorge de Estella, durante la restauración - ABC

El digno resultado se asemeja a la imagen devocional que debieron de conocer los estelleses en el siglo XVIII, cuando se decidió repolicromar la talla del maestro Terín debido a su estado.

El destino de la pieza, que en breve regresará a su capilla en la iglesia de San Miguel de Estella, ha sido un factor decisivo para que se llevara a cabo este tipo de restauración, más «intervencionista» que meramente arqueológica. La pieza volverá a ocupar su sitio para devoción de los feligreses, que a partir de ahora contemplarán una imagen más «arreglada», en una estancia expuesta a la humedad o el cambio de temperaturas ya que tan solo está cerrada en su acceso por una verja de hierro.

Si no hubiera intervenido la aficionada a las manualidades de Estella, el coste de la restauración de la talla habría ascendido a unos 8.000 euros, según la tenían presupuestada ya los responsables de Patrimonio de Navarra, pero tras el desaguisado la cantidad se ha elevado hasta los 30.759,72 euros, que ha pagado el Arzobispado de Pamplona junto con una sanción administrativa de 6.010 euros. También la empresa Karmacolor de Estella, de la autora del repinte, ha sido sancionada con la misma multa de 6.010 euros.

El San Jorge de Estella, en otro punto de la restauración
El San Jorge de Estella, en otro punto de la restauración

«Partimos de un nivel de deterioro mucho mayor porque no se tuvo respeto por la figura», ha explicado la restauradora que ha dirigido el proceso. «Cuando un restaurador se enfrenta a una escultura policromada como esta, lo primero que hace es fijar todo lo que queda de policromía para no perder ni un milímetro, pero en este caso la persona que intervino no era un profesional, no tenía la formación adecuada y lo que hizo, pensando en que iba a volver a pintar encima y para que agarrase su pintura, fue rasparla», continúa Alicia Ancho antes de precisar que cepilló la imagen hasta «dos veces».

Hasta 980 horas de trabajo ha costado revertir en la medida de lo posible los daños y recuperar la pieza, entre las 780 horas de las empresas que han participado en el proceso y las 200 horas invertidas por los técnicos del Gobierno de Navarra. A la vista queda ahora toda la policromía original que ha conservado el San Jorge del siglo XVIII e incluso restos de pan de oro del XVI y las lagunas se han reintegrado con sumo cuidado para no tapar ningún detalle de esta interesante pieza. No todo ha podido recuperarse. Las anilinas rojas y verdes que se emplearon se incrustaron de tal modo en la policromía antigua que los especialistas no han llegado a retirarlas por completo para no dañar aún más la pieza y han tenido que pintar encima.

Ancho ha mostrado todas las titulaciones oficiales en restauración y conservación emitidas por centros de educación superior en España en estos momentos y ha subrayado con énfasis que «nadie que haga manualidades, que le guste mucho el arte, es un restaurador. Un restaurador tiene que tener esta formación de grado, universitaria. No sirve un cursillo. Si no tienes conocimientos lo que acabas haciendo es un desastre de este tipo. Por muy buena voluntad que tengas, por muchos de YouTube que veas y por mucho que te guste el arte, hay que tener formación».

El vicario de Patrimonio del Arzobispado de Pamplona, Carlos Ayerra, se ha lamentado de la «mala intervención» hubo en la figura «con la mejor voluntad», pero ha querido destacar cómo «dentro de lo malo, ahora tenemos unos buenos estudios sobre la pieza en cuestión» y «recuperamos una buena pieza». Ayerra ha recordado que la Iglesia lleva siglos protegiendo el patrimonio que atesora y que existen protocolos para la conservación de los espacios y lugares sagrados, publicados en el boletín oficial de la diócesis, para información de los párrocos. El caso del San Jorge ha supuesto, sin embargo, un «aviso a navegantes». «Supongo que a ninguno de los míos se les ocurrirá hacer una cosa sin consultar a quien tienen que consultar, que tienen que empezar consultándome a mí», ha remarcado.

«Esto puede ser una buena enseñanza y una buena lección para todas las partes», ha subrayado también Carlos Martínez Álava.