Pat Garret - | Vídeo: Billy «el Niño», ¿héroe o villano sanguinario?

Pat Garret, el bandolero que mató a Billy El Niño y se convirtió en sheriff

Ha pasado a la leyenda tras capturar y matar a su amigo Billy El Niño. Fue cuatrero y bandolero hasta que decidió situarse al lado de la ley. Le apodaban Long John por su elevada estatura. Adquirió fama de implacable y acabó sus días tras ser nombrado por Theodore Roosevelt jefe de aduanas en El Paso

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No siempre las leyendas pueden ser documentadas con un testimonio gráfico. Pero hace un año apareció en un mercadillo de Carolina del Norte una vieja fotografía, por la que un avispado comprador pagó diez dólares, en la que había quedado inmortalizada la banda de Billy El Niño. Está de pie y lleva un fajo de dólares en la mano. A la derecha, con las piernas cruzadas, se puede ver a su socio y amigo Pat Garrett.

Ninguno de los dos podía suponer que pocos años más tarde esa amistad quedaría rota y que Pat Garrett acabaría con su vida de un tiro en la noche del 14 de julio de 1881 en misteriosas circunstancias. Billy El Niño se había escapado de la cárcel tras matar a dos agentes, por lo que se le encomendó de nuevo a Garrett su captura. Se dice que lo ejecutó mientras dormía, aunque hay quien sostiene que le dejó escapar y que su viejo camarada huyó a México donde falleció de forma anónima.

La leyenda de Garrett creció en paralelo a la de Billy El Niño, que había matado a 21 personas antes de ser recluido en la cárcel de Mesilla. Garrett había nacido en una plantación de Alabama y en su juventud se había dedicado a la caza de bisontes. Pronto se convirtió en cuatrero y bandolero, asaltando diligencias y bancos. Fue en este oficio donde conoció y se hizo socio de Billy El Niño.

Cansado de vivir al margen de la ley, Garrett abrió un salón en Nuevo México. Le apodaban entonces Long John por su elevada estatura. Decidió sentar cabeza al casarse con Juanita Gutiérrez, que murió a los pocos meses de la boda. Al poco tiempo, volvió a contraer matrimonio con Apolinaria, hermana de su mujer, con la que tuvo nueve hijos.

En noviembre de 1880, fue elegido sheriff del condado de Lincoln, donde adquirió fama de cazador implacable de forajidos. En su nuevo puesto, logró capturar vivo a Billy El Niño, por el que se ofrecía una recompensa de 500 dólares. Su antiguo socio escapó y, meses después, Garrett le localizó y le mató.

Tras ganarse una reputación de servidor insobornable de la ley, se presentó a senador por Nuevo México, pero no resultó elegido. Decidió entonces alistarse como oficial en los rangers de Texas. Volvió a su patria natal y fracasó de nuevo al intentar ser designado sheriff del condado de Chaves, un cargo electivo.

En los últimos años de su existencia, trabajó como detective privado, siendo contratado para buscar el rastro de un antiguo coronel y fiscal desaparecido. Logró encontrar a los culpables del crimen y llevarlos al banquillo, aunque el cuerpo de la víctima nunca fue hallado. Su último empleo fue jefe de aduanas de El Paso, un puesto que le ofreció personalmente el presidente Theodore Roosevelt. Murió en Las Cruces en 1908, donde su tumba se ha convertido en un lugar de culto para los que añoran el viejo Oeste.