Un momento del acto de celebración de la festividad de la Virgen del Carmen en la Escuela de Suboficiales - Carlos Cherbuy
FESTIVIDAD VIRGEN DEL CARMEN

La Estrella de los Mares brilla en San Fernando

La Armada conmemora el día de su patrona, la Virgen del Carmen, con un acto en la Escuela de Suboficiales

San FernandoActualizado:

«Los marinos, de hoy y de siempre, tenemos una inmensa deuda que pagar, con nuestras familias y con España. Para saldar esa deuda, para dar sentido al sacrificio de nuestros seres queridos y para corresponder al aprecio de los españoles, servimos lealmente a España por los caminos del mar», ha señalado el Almirante de la Flota (ALFLOT), Juan Rodríguez Garat, en su discurso durante la ceremonia de celebración de la festividad de la Virgen del Carmen, patrona de la Armada, en la Escuela de Suboficiales (ESUBO) de San Fernando.

A este acto, el último del almirante Rodríguez Garat al frente de la Flota, ya que cesará en este cargo el próximo mes de septiembre, han acudido numerosas autoridades civiles y militares, entre ellas la alcaldesa de San Fernando, Patricia Cavada, junto con el resto del equipo de Gobierno del Ayuntamiento; el Almirante de Acción Naval, vicealmirante Antonio Martorell Lacave; el General Comandante del Tercio de Armada, Rafael Roldán Tudela o el comisario jefe provincial de la Policía Nacional en Cádiz al que, además, se le ha impuesto la cruz al mérito naval con distintivo blanco.

La conmemoración de la patrona de la Armada, que se celebra en todas las unidades y buques, ha comenzado en Cádiz con una misa en su honor en el Panteón de Marinos Ilustres, situado dentro del recinto de la Escuela de Suboficiales. Al término de la misma, enfrente del panteón, en el patio de armas de la ESUBO, ha tenido lugar el acto militar en el que, tras pasar revista a la Fuerza el Almirante de la Flota, se ha realizado el tradicional homenaje a los caídos.

Portando el uniforme con orgullo

Entre aplausos de sus familiares, se han despedido de la bandera nacional a la que han servido durante las últimas cuatro décadas, los marinos e infantes de Marina que han pasado a la reserva en este año, a cuyo frente se ha situado el oficial más antiguo de ellos, el capitán de navío Teodoro López Moratalla, que ha sido hasta hace unos meses director del Real Observatorio de la Armada.

«Lo que ha Armada ha sido, es y será, depende de las personas que la forman»

«Este homenaje es ejemplo para los más jóvenes de la institución», ha afirmado el capitán de navío López Moratalla durante su alocución, en la que ha puesto de relieve que la Armada ha sido «nuestro segundo hogar, dentro de ella hemos alcanzado la plenitud profesional y personal, hemos pasado penas y alegrías y gozado del preciado bien del compañerismo».

En sus palabras, el exdirector del Observatorio ha querido subrayar la importancia del componente humano en las Fuerzas Armadas. «Lo que la Armada ha sido, es y será, depende de las personas que la forman y el nutrido grupo de marinos que hoy nos despedimos tenemos el honor de haber contribuido a ello», ha afirmado. Para terminar su discurso señalando que «no sabemos lo que nos deparará el futuro, pero todos seguiremos portando con orgullo el uniforme» y pidiendo a la Virgen del Carmen «que nos siga protegiendo bajo la seguridad de su manto» y velando por sus compañeros.

Posteriormente, se han impuesto más de una veintena de condecoraciones, entre las de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, la Cruz a la Constancia en el Servicio y la Cruz al Mérito Naval con distintivo blanco, a personal militar, y también a una funcionaria civil, a un miembro de la US Navy y al comisario provincial de Cádiz.

«Hoy es el día de nuestra patrona, el gran día de la Armada», ha iniciado su discurso, con el que ha acabado el acto, el Almirante de la Flota que ha tenido un emocionado recuerdo para el capitán de fragata Javier Montojo y el soldado de Infantería de Marina Antonio Carrero, fallecidos en acto de servicio este año, el primero de ellos en la Antártida y el segundo en Malí. «Demostraron que su promesa de crucificarse por España en la rosa de los vientos no era un farol», ha dicho el ALFLOT, parafraseando el himno de la Armada.

Por los caminos del mar

«Tenemos el deber de honrar también a los héroes que forjaron nuestra historia. Entre las filas de estos héroes estáis ya todos vosotros», les ha dicho el almirante Rodríguez Garat a los marinos que pasan a la reserva. «Vosotros que, después de haber cantado tantas veces que tiene sus horas la hazaña y sus horas la obediencia, habéis vivido muchas más horas de obediencia, si es que ambas son cosas diferentes, porque ya decía Calderón que ‘aquí la más principal hazaña es obedecer’».

La historia de la Armada, una institución que, ha subrayado el almirante, «se ha renovado en cuerpo y en espíritu, en unidades y dotaciones», durante los últimos 40 años, hasta llegar a ser «una valiosa herramienta de la sociedad a la que servimos para lidiar con algunas de las cosas malas que por desgracia existen en la vida real».

«Nuestras cubiertas, a veces criticadas por quien no nos conoce, dan albergue a quienes lo han perdido todo»

«Los españoles del siglo XXI queremos un mundo más seguro que nos permita vivir en libertad, un mundo en paz para nuestros hijos», ha enfatizado el ALFLOT. «Son las estelas de nuestros buques, las botas de nuestros infantes, las que plasman esa huella de los españoles en algunos de los terrenos más áridos, más difíciles y, en ocasiones, más arriesgados, por esos caminos del mar que hacen grandes a los pueblos y solidarios a los seres humanos», ha afirmado.

El Almirante de la Flota ha aprovechado la ocasión para repasar la labor realizada por los militares de la Armada, «siempre fieles a la voluntad de los españoles a quienes servimos y hombro con hombro con nuestros compañeros de los ejércitos y de la Guardia Civil, nuestros infantes entregan su sudor y, a veces, su sangre para separar fuerzas hostiles donde lo piden las Naciones Unidas, para impedir el genocidio de minorías étnicas o para contribuir a la derrota de falsos estados, sembradores de odio e inductores cobardes de tantas matanzas terroristas, a veces en nuestras propias calles». «Las proas de nuestros buques, al tiempo que dibujan sobre la mar los límites de nuestra libertad, llevan esperanza a los desesperados, víctimas de la piratería, de las catástrofes naturales, de la miseria o de la guerra», ha subrayado. «Nuestras cubiertas, a veces criticadas por quien no nos conoce, dan albergue a quienes lo han perdido todo».

Emocionado, ya que ha sido la última vez que ha vivido como Almirante de la Flota el día de la Virgen del Carmen, Juan Rodríguez Garat ha puesto punto y final a la celebración castrense con los tradicionales, «¡Viva España! ¡Viva el Rey!».