Profesionales sanitarios en la concentración de este miércoles convocada en el centro de salud de Conil donde se ha producido la última agresión.
Profesionales sanitarios en la concentración de este miércoles convocada en el centro de salud de Conil donde se ha producido la última agresión. - La Voz
PROVINCIA

Violencia en las consultas: «Ahora hay casi más agresiones físicas que verbales. Se ha perdido todo el respeto»

Profesionales sanitarios exigen a la Administración que tome medidas para evitar que se repitan los ataques en sus consultas

Concentración en Conil en apoyo de la última médica que ha sido víctima del ataque de una paciente

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En algo más de un mes se han producido en la provincia de Cádiz cinco agresiones a profesionales sanitarios. Al menos, las que se han denunciado. Y todas ellas han sido físicas. E incluso, en uno de estos casos el paciente llegó a sacarle una navaja a la médico que le estaba atendiendo en consulta exigiéndole que le recetara un fármaco que le había prescrito. El residente que se encontraba con ella redujo a este individuo e impidió que el susto fuera a más. Ocurrió en el hospital de Jerez.

Hace unos días, la violencia se trasladó a Conil. Al centro de salud de la Atalaya. Allí una mujer en actitud muy violenta empujó a la médico de familia que la atendía para hacerle una cura llegándole a romper la bata. Fue detenida.

Y también días atrás en el Hospital Puerta del Mar de Cádiz otro paciente se enfrentó a dos residentes a los que quiso grabarles con el móvil. Al ser reprendido por su actitud, el hombre se revolvió y cogió a uno de ellos del cuello.

Y así se siguen sumando casos. Para condenar estos actos violentos y para pedir más medidas por parte de la Administración para que los profesionales sanitarios se vean seguros en el desempeño de su labor, un grupo de ellos, convocados por el sector de sanidad del CSIF Cádiz, se ha concentrado a las puertas del centro de salud conileño donde se ha producido el último de estos ataques.

Desde CSIF se insiste en la importancia de que los profesionales denuncien este tipo de hecho y reclama que se ejecute un plan de choque contra las agresiones, tanto físicas como verbales, que siguen siendo demasiado comunes en la sanidad pública. CSIF considera fundamental que se aumenten las medidas de protección eficaces, con personal de seguridad y otras herramientas (como los botones antipánico, cámaras de videovigilancia…) para evitar, o al menos, minimizar este tipo de episodios.

«Antes había más agresiones verbales pero últimamente las hay más físicas», lamenta Virginia Palmero, portavoz de la central sindical en la provincia. «Ha aumentado el volumen de agresiones y, por tanto, no hay que quedarse como si nada sino detectar por qué está ocurriendo y actuar», afirma. Para el colectivo, «es fundamental que los profesionales se sientan apoyados por la Administración y no solos, y eso les animará también a denunciar todo tipo de agresiones».

Para Palmero, enfermera de profesión, la labor para evitar este tipo de agresiones va más allá. «Es un tema también de educación. Se ha perdido el respeto a la figura sanitaria. Mucha gente piensa que un profesional sanitario está para servirle y darle lo que él pide o quiere, y no entienden que, como profesionales, tienen que aplicar sus criterios».

Sin medidas de seguridad

Además exigen que se den mayores medidas de seguridad. Según denuncia Palmero, en el centro de salud de La Atalaya, donde se ha producido el último ataque a un sanitario, no hay vigilante de seguridad. «Y es un municipio que quintuplica su población ahora en verano...», advierte. «Muchos centros no están dotados con botones antipánicos o cámaras y si las hay muchas veces no funcionan porque no se les hace un buen mantenimiento».

En cuanto al perfil de estos pacientes que actúan de forma violenta, aseguran que es muy diverso. «Ya no responde a un perfil concreto como antes... hay de todo, hombres o mujeres de diferentes edades y condición social».

Desde CSIF se defiende la puesta en marcha de campañas informativas y de concienciación para la ciudadanía, «en la que se deje claro que los profesionales, como servidores públicos, no pueden ser la diana de usuarios y familiares molestos por el trato recibido». Hay que recordar e insistir que existen mecanismos establecidos para canalizar las reclamaciones y quejas de los usuarios, sin que sea necesario e ningún caso optar por la violencia contra los trabajadores, ya sean médicos, enfermeros, celadores, administrativos o cualquier otra categoría.