Imagen de tres de los detenidos en la operación dirigida por la UDEV. - LA VOZ
REPORTAJE

Unos «profesionales» de asaltar casas, por Cádiz

Rápidos, escurridizos, con experiencia, así actuaban los ladrones peruanos detenidos por la Policía Nacional que robaban en viviendas por la provincia

Los dos ejecutores, que captaban a compinches en Madrid, tienen varias detenciones en su país

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Cuando los agentes que los seguían fueron a por dos de ellos, uno portaba una bolsa de deporte negra, grande. En su interior las pruebas del supuesto delito. Llevar encima joyas, relojes, consolas, artículos de marca junto a guantes, destornilladores, palanquetas y alicates es, cuanto menos, sospechoso. Ocurrió hace unas semanas y fue uno de los momentos determinantes y finales de una costosa investigación que han desarrollado los policías de la Unidad de Delitos Especializados y Violentos (UDEV) de la Policía Nacional en Cádiz para dar con una banda experta en robar en domicilios de la provincia. Un supuesto grupo criminal, compuesto por ocho personas, cuyos máximos involucrados son de origen peruano y que se trasladaban desde Madrid hasta diferentes localidades gaditanas para cometer estos asaltos.

Su especialidad eran las casas situadas en urbanizaciones de alto poder adquisitivo o que estaban distanciadas de los centros urbanos. Siempre actuaban de la misma forma y las coincidencias existentes y la constancia de los agentes que han llevado el caso fue atrapándolos poco a poco. Se les atribuyen de momento once robos aunque podrían ser más ya que se han recuperado bastantes objetos que todavía no han sido identificados por sus propietarios. Entre sus víctimas, ciudadanos de hasta siete localidades diferentes: El Puerto, Jerez, Arcos, Trebujena, San Fernando, Chipiona y Rota. Seis de los investigados en esta operación bautizada como ‘Viracocha’, ya están en prisión.

La primera noticia sobre la presencia de esta banda itinerante en Cádiz se tiene en marzo. Agentes de radiopatrullas de la Comisaría de El Puerto acuden a un aviso. Un vecino de la zona de El Águila alerta que dos individuos han entrado en una casa saltando una tapia. Los agentes van hacía allí y cuando llegan se encuentran las dos puertas de acceso a la vivienda abiertas, una de ellas, forzada. En el interior, todo está revuelto. Y en el suelo descubren una funda de almohada con algunos efectos en su interior, como si alguien las hubiera dejado allí para salir huyendo. Inspeccionan los alrededores y en una calle ven correr a dos personas. Van tras ellos y cogen a uno. Se resiste e incluso en un momento se lleva la mano al bolsillo del pantalón donde luego se comprueba que guarda unas tijeras. Finalmente lo detienen. En una mochila que le intervienen lleva varios objetos como destornilladores y alicates para poder abrir puertas a la fuerza.

Pues esta intervención, que podría haberse quedado en una tentativa de robo, y la implicación del juzgado uno de El Puerto que lo ha instruido, han sido cruciales para que de un asalto frustrado se haya terminado desarticulando a una supuesta banda de expertos ladrones, de nacionalidad peruana, que con frecuencia, viajaban a España para cometer aquí sus 'palos'. Algunos de los investigados tienen en su país de origen un buen historial de hechos delictivos desde hace bastantes años.

A los pocos días, otro vecino de la misma zona (una calle aledaña) denunció que le habían robado. Aprovechando que estaba de viaje habían entrado en su casa y se habían llevado numerosas joyas y otros objetos de valor. También su puerta había sido forzada por palanca.

Y así en días sucesivos se fue atando la historia cuando varios afectados comenzaron a denunciar que les había pasado lo mismo. En Jerez, en San Fernando o en Rota, donde por ejemplo, además de joyas le habían quitado también aparatos electrónicos. Fue en este domicilio donde unas huellas encontradas dieron alguna otra pista de quien podría estar detrás de estos robos. Correspondía a Víctor Hugo G.P., de nacionalidad peruana, y con una ficha policial generosa. Sobre todo en su país donde había protagonizado el asalto a la casa de un afamado líder político.

Las piezas iban encajando pero había mucho trabajo por delante porque al ser una banda itinerante son expertos en actuar y escapar cuanto antes, y además, en camuflarse rápidamente y tener todo tipo de precauciones para no ser interceptados. Sin embargo, no se supo de nuevo de ellos y sus posibles compinches en un tiempo. Previsiblemente tras la detención de El Puerto decidieron parar un tiempo. O regresar a su país por temas de los permisos de estancia y luego volver (otra práctica habitual).

En horario laboral

Así, en mayo se volvió a tener noticias de nuevos robos. Esta vez en Jerez. Y el 'modus operandi' coincidía. Siempre entraban forzando la puerta y además aprovechaban las horas de la mañana (de ocho y media a una aproximadamente) cuando los moradores no se encontraban en la casa por trabajo o porque salían por algún motivo. Empleaban el método conocido como «apalancamiento», con destornilladores de pala y de gran tamaño, así como palancas con las que consiguen abrir, incluso aunque esté cerrada con llave. Tras forzar el acceso, el objetivo era el dormitorio principal y el salón, lugares donde suelen guardarse las joyas, dinero y videoconsolas principalmente.

La manera que tenían de actuar denotaba una «gran especialización». Mientras los autores estaban perpetrando los robos en el interior de los domicilios, siendo dos individuos generalmente, un tercero llevaba a cabo labores de vigilancia y seguridad en el entorno, y otro cuarto permanecía en las afueras con un coche para recoger a los autores de los delitos, huir del lugar y hacerse cargo de los efectos sustraídos, «todo ello en perfecta coordinación y distribución de papeles en función del cometido encomendado a cada miembro». «Lo tenían más que estudiado», cuentan los que siguieron sus pasos.

Y así fueron cometiendo hasta once robos (que se tenga constancia, según la investigación). Hasta que, tras un laborioso trabajo y diversas gestiones policiales, se les pudo detener. Para dar con ellos fue también fundamental localizar uno de los vehículos que utilizaron para desplazarse. Un Renault Clio. Lo habían traído desde Madrid. Allí, un mecánico se encargaba de preparárselos. Solían cambiar a menudo de coches para también despistar y tenían bastantes kilómetros, de unos diez años de antigüedad. Así pasaban todavía más desapercibidos. Además los papeles los ponían a nombre de terceros que no tenían nada que ver con ellos.

Se alquilaban pisos en Jerez. Las mujeres que les ayudaban a conseguirlos han sido detenidas

Las pistas llevaron a los policías hasta Jerez. Allí alquilaban pisos que les proporcionaban dos mujeres, que han sido detenidas. Uno de ellos un piso okupa. Y desde esas viviendas se desplazaban al punto que les marcaba Juan Carlos R. C., considerado por la investigación el líder, el 'conseguidor', «quien se encargaba de la logística». Residente en Jerez, aunque también peruano, era quien supuestamente les decía a los dos principales ejecutores donde podían dar el siguiente 'palo'. Las casas donde podrían encontrar suculentos artículos que tenían fácil salida en el mercado negro.

«¿Dónde estoy, en Sevilla?

El otro presunto ejecutor, Alexis F. M., resultó ser otro delincuente conocido en su país. Allí había sido cabecilla de una banda llamada 'Los elegantes de la Victoria', por lo que se le imputan al menos una quincena de denuncias por robos en residencia de lujo.

Los otros compinches que tenían que les servían de conductores o vigilantes eran 'machacas' que captaban en Madrid y a los que no les daban demasiada información. De ahí que curiosamente cuando se detuvo en Cádiz a uno de estos colaboradores preguntó a los agentes si estaba en Sevilla. El último en caer fue el líder. El 26 de agosto.

En la operación se han realizado tres registros en Jerez. La que ocuparon sus últimos días y otras dos casas más. La Policía ha podido recuperar numerosos efectos sustraídos. Algunos ya han sido identificados por sus dueños y otros podrían ser parte del botín de otros asaltos. Tras ser puestos a disposición judicial seis de los detenidos están ya en prisión.