El contralmirante Ricardo A. Hernández, comandante del FHQ de ‘Atalanta’.
El contralmirante Ricardo A. Hernández, comandante del FHQ de ‘Atalanta’. - Juanjo Fernández
ATAQUE PIRATA

«Con las primeras luces de la mañana la fragata ‘Navarra’ inició el asalto»

El contralmirante Ricardo A. Hernández, jefe de la Fuerza de la operación ‘Atalanta’, narra los detalles de la liberación de un barco secuestrado por piratas

CádizActualizado:

«La hora de la acción se decidió analizando cuidadosamente la situación y la seguridad de las personas. Decidimos que era mejor mantenerse ocultos y realizar la intervención al alba. Así que, con las primeras luces de la mañana, la fragata ‘Navarra’ inició el asalto aproximándose a máxima velocidad desde la demora del sol para así permanecer enmascarada lo máximo posible; se acercó hasta quedarse a 100 metros del dhow. Esta maniobra cogió a los piratas por sorpresa, que se vieron abrumados y no pusieron resistencia», así explica desde el océano Índico el contralmirante Ricardo A. Hernández cómo la fragata ‘Navarra’ liberó el pasado mes de abril a un pesquero yemení secuestrado por piratas frente a las costas de Somalia.

El contralmirante español es el comandante del Cuartel General de la Fuerza (FHQ) de la operación ‘Atalanta’, desplegado en la fragata ‘Navarra’. Un barco que tiene su ‘casa’ en la Base Naval de Rota y que es el buque de mando de esta operación de la Unión Europea desde el 29 de marzo. Quizá la operación más gaditana de la historia, ya que el Cuartel General Estratégico (OHQ) de ‘Atalanta’ también se encuentra en Rota.

El día del ataque, el pasado domingo 21 de abril, en el FHQ recibieron el aviso al unísono a través del Centro de Operaciones y Vigilancia de Acción Marítima, el OHQ, y el sistema ‘Mercury’, con el que se coordina en la zona el intercambio de información con la comunidad mercante internacional.

Seguimiento encubierto

«Ante esa situación, inmediatamente ordenamos a la fragata ‘Navarra’ salir del puerto de Mombasa y dirigirse a la zona a la mayor velocidad posible (aproximadamente unos 25 nudos). Al mismo tiempo, enviamos a un avión de patrulla marítima, con base en Djibouti, a buscar buques sospechosos en las proximidades de la posición del ataque», cuenta el contralmirante Hernández. «En las dos horas posteriores a la recepción del aviso ya habíamos localizado una embarcación tipo jabeque (conocida en la zona como dhow) que sospechábamos podía haber realizado el ataque. Asimismo, a través de la información que recibimos del OHQ pudimos confirmar que ese mismo dhow había sido secuestrado en la costa de Somalia apenas cuatro días antes del ataque», detalla.

La ‘Navarra’ tardó 28 horas en recorrer las 600 millas (más de 950 kilómetros) que la separaban de la embarcación sospechosa. Durante ese tiempo esta fragata gaditana realizó un planeamiento detallado de la intervención. «Se interceptó al dhow sospechoso a media noche y se mantuvo alejado haciendo un seguimiento encubierto hasta recibir la autorización de llevar a cabo el asalto. Realizar la acción con la mayor seguridad era una de nuestras prioridades», cuenta el comandante de la Fuerza de la operación de la Unión Europea que combate la piratería en el océano Índico.

Ocultos en la noche, los militares españoles actuaron al alba. Fue entonces cuando la Unidad de Guerra Naval Especial embarcó en el dhow. Lo primero, controlar al personal y registrar el buque para asegurarlo. Tras ello, separaron a la tripulación según los rasgos fisionómicos y realizaron rápidas entrevistas, con lo que enseguida identificaron a los cinco presuntos piratas. «Una vez tuvieron clara la situación, se desplazó al dhow el equipo de recogida de evidencias de la fragata para tratar de obtener pruebas que relacionaran a los presuntos piratas con el ataque a los pesqueros perpetrado dos días antes», detalla el contralmirante.

Tres piratas heridos

Una vez comprobado que los tripulantes del pesquero estaban en buen estado y de «haber recabado todas las pruebas y testimonios necesarios para el enjuiciamiento de los presuntos piratas, la ‘Navarra’ prestó ayuda a la tripulación proporcionándoles agua, comida y combustible necesario para que pudieran continuar su travesía de regreso a su puerto de origen». Los piratas recibieron la misma atención sanitaria, «mayor si cabe en el caso de tres de ellos, que presentaban heridas por arma de fuego». De hecho, uno presentaba un cuadro médico grave, por lo que la fragata de la Armada Española «arrumbó hacia las islas Seychelles a alta velocidad, para permitir el pronto traslado del herido a un hospital de garantía», detalla el contralmirante Hernández.

Cuatro días después de la intervención, la ‘Navarra’ entregaba a los supuestos piratas a Seychelles. Una decisión motivada por la cercanía y los acuerdos existentes entre ese país y la Unión Europea. Además, los militares españoles facilitaron a las autoridades de Seychelles el testimonio de la tripulación del dhow, su registro de navegación, así como el esquife que presuntamente se utilizó para realizar el ataque «que presentaba evidencias de haber estado involucrado en un tiroteo reciente». «Asimismo se entregaron los registros de custodia de los piratas detenidos junto con sus pertenencias, informes médicos y grabaciones de la detención y lectura de derechos realizados a bordo de la fragata», matiza el jefe del FHQ.

Ahora, al analizar lo que ocurrió, el contralmirante Hernández lo tiene claro, «la misión fue un éxito de la fragata ‘Navarra’, del equipo de Guerra Naval Especial embarcado en este buque, del FHQ en la coordinación de todos los medios disponibles, y del OHQ en Rota, que pocos días después de haber asumido el mando de la operación de manos del anterior Cuartel General en Northwood, gestionó la situación con eficacia y nos proporcionó todos los apoyos que necesitamos en la zona de operaciones».

Esta fragata volverá a Rota a finales del próximo mes de julio. Mientras, sigue garantizando la seguridad de los barcos en aguas delGolfo de Adén y Somalia.