La experiencia y la innovación han dado como resultado el resurgir de la piel ubriqueña.
La experiencia y la innovación han dado como resultado el resurgir de la piel ubriqueña.
INDUSTRIA ARTESANAL

Piel de Ubrique: un renacimiento de lujo y secreto

Las grandes marcas vuelven a la marroquinería de la Sierra por su trabajo altamente especializado y por su garantía 'antifalsificaciones'

UBRIQUEActualizado:

La pista, el cierre de un curso de ‘Costura y bordado de productos de marroquinería’ en Ubrique en el que participa la Diputación de Cádiz y la Confederación de Empresarios. La foto prevista, trabajadores del sector, ya mayores, retorciendo un trozo sincero de cuero para tratar de darle forma. Y, finalmente, llega la realidad: jóvenes que emplean maquinaria sofisticiada y programas de diseño y que trabajan en la combinación de distintos materiales para elaborar lo que es la nueva piel de Ubrique: un producto altamente especializado al que han vuelto sus ojos las marcas que buscan exclusividad. Y, por supuesto, confidencialidad. Porque éstos son dos de los pilares sobre los que se ha construido el renacimiento del sector de la piel en la localidad.

La primera obligación, a la hora de abordar el resurgir de la marroquinería en la Sierra, es la de atacar con cifras. En la actualidad, según los últimos datos oficiales, hay constituidas entre Ubrique y Prado del Rey 290 empresas dedicadas a la industria de la piel. Se estima que generan unos 5.000 empleos directos y 1.000 indirectos, por lo que es un sector, en palabras del presidente de la patronal gaditana, Javier Sánchez-Rojas, «que sirve para dinamizar el territorio y para reforzar su identidad».

De entre los datos –acabaremos pronto con ellos, no se preocupe– que más puede sorprender al lector está el hecho de que se ha pasado de un 20% de exportación a un 80%. Empresas como Carolina Herrera, Louis Vuitton, Chicé, Niels Peerarer o OneSixOne se nutren del saber hacer (lo que ahora se llama ‘know-how’) de este rincón flanqueado por la Sierra de Grazalema y el Parque de los Alcornocales. El penúltimo dato: las exportaciones del sector se elevan hasta los 50 millones de euros, con Francia como principal destino.

Una vuelta sin rencores

Lo cierto es que a principios del siglo XXI el panorama no parecía el más propicio para la Sierra de Cádiz. El proceso de deslocalización de las grandes marcas provocó que muchas eligieran para fabricar sus productos el tentador mercado asiático, con unos costes que, estimaban, serían mucho más reducidos. Esta pesadilla del neoliberalismo coincidió con los peores años de la crisis y la mezcla se cebó con la zona. Si las últimas cifras de exportaciones de piel cifran en unos 50 millones de euros las ventas al exterior, en el año 2007 éstas estaban en 20 millones, cantidad que cayó hasta los 15 millones en el año 2009. Y de pronto, las grandes firmas regresaron como por casualidad...

Las grandes marcas valoran la profesionalización del sector, su capacidad de adaptación y la garantía de que no se quebrará el secreto profesional

«Casualidad no, se unieron muchos factores que demostraron que Ubrique –aunque en adelante no se cite, también se incluye a Prado del Rey– estaba de sobra preparada para asumir los nuevos retos del sector». Quien da las claves es Javier Gallego, director del Centro Tecnológico de la Piel de Andalucía (Movex), que reconoce que uno de los puntos claves ha sido el respeto por la confidencialidad que se observa en el sector local.

«Las grandes marcas venden exclusividad, y no pueden permitirse que se den a conocer sus modelos y se produzcan falsificaciones, algo a lo que tuvieron que hacer frente en demasiadas ocasiones en el mercado asiático», detalla Gallego, que pone como ejemplo del celo que con el que se trabaja el que «los sobrantes de realizar los productos se destruye en una incineradora... y ante notario».

El secreto obligado

El respeto por la confidencialidad queda patente en la visita a cualquier taller. «Claro, podéis hacer fotos, pero espera que quite este bolso de aquí», nos dice Ana Molero, propietaria de la empresa ‘Auténtica’ junto con su marido, mientras explica el proceso de trabajo de la piel y el reto del nuevo diseño de «una firma muy exclusiva... que no te puedo contar», nos niega sin perder la sonrisa. Lo admite, las condiciones de confidencialidad son muy exigentes, pero también lo entiende. «En estos momentos ya estamos trabajando en la colección de invierno, si a la empresa le copian el modelo la destrozan», explica, y añade que la confidencialidad «se hace extensiva a los trabajadores; cuando entran ya saben que no pueden decir qué están haciendo ni para quién». Ni a los amigos ni a los familiares. El lujo exige secreto y exclusividad.

Los sobrantes de los productos más exclusivos se destruyen en una incineradora ante notario

«Una exclusividad –retoma Gallego– que ha encontrado acomodo en nuestras fábricas, capaces de hacer producciones muy pequeñas de un producto y de adaptarse a cualquier tipo de exigencia del cliente». Grosso modo, Gallego explica que las marcas de moda tienen tres grandes bloques de producción: los patrones (con una producción tremendamente limitada y suelen servir de modelo para las tiradas sucesivas), las tendencias (donde se abre más el abanico) y los básicos (para el público en general).

En los dos primeros, Ubrique puede sacar pecho «porque tiene talleres relativamente pequeños, mientras que en China son casi ciudades». Es más, esa capacidad de adaptación a la demanda del productor («que igual en un año demanda hasta once producciones») que tienen las empresas peleteras ubriqueñas «es enormemente atractiva para las empresas».

Ana Molero, de ‘Auténtica’, muestra una de las nuevas máquinas.
Ana Molero, de ‘Auténtica’, muestra una de las nuevas máquinas.

Ligado con lo anterior está el citado concepto del ‘know-how’. «El sector tiene una mano de obra altamente especializada que puede asumir rápidamente cualquier reto. Y, sin embargo, el principal reto del empresariado aún parece lejano: fortalecer la marca ‘Piel de Ubrique’ para evitar la dependencia de un mercado exterior que, en ocasiones, trata de disimular el origen de sus productos por parecer menos ‘glamourosos’.

Industria muy especializada

Volvamos por un momento a la presentación del taller formativo con el que arrancaba este reportaje. En él estuvieron presentes la diputada de Empleo, Ana Carrera, y el presidente de la Confederación de Empresarios, Javier Sánchez Rojas. La primera destacó de la actividad formativa que buscaba poder ofrecer a los empresarios unos alumnos formados «a la carta» de las necesidades del sector, que combinaba formación práctica con teórica y que incluye prácticas en empresas.

En la misma línea se pronunció Sánchez Rojas, que valoró que a la hora de formar se está con «la oreja pegada a la tierra» y destacó que la recuperación del sector de la piel «se ha producido de forma cuantitativa pero, sobre todo, cualitativa».

Tras el acto, en una conversación con Javier Gallego, el director de Movex, añadía que pese a que la imagen que pervive en el imaginario colectivo es la del petaquero que realiza manualmente su trabajo «lo cierto es que el sector está realizando una apuesta muy fuerte por la innovación y por incorporar los tratamientos más vanguardistas al tratamiento de la piel».

Entre estas nuevas tendencias se encuentra la incorporación de impresoras que trabajan en la piel, en la combinación de pinturas y cuero y, sobre todo, «en la contratación de profesionales como diseñadores e ingenieros que además optimicen los procesos».

«La imagen es la del petaquero, pero se han incorporado muchos diseñadores e ingenieros»

Para muestra un botón o, mejor, los cientos que se cuentan en las instalaciones de ‘Auténtica’, donde habíamos dejado a Molero tratando de coser su paciente pedagogía sobre el proceso de la piel con el celo de la identidad de sus clientes. Ella explica cómo ha afectado a un taller como el suyo, con diez trabajadores, esta especialización en el diseño y en aportar soluciones.

«Muchos clientes te vienen con un modelo hecho, pero otros te traen un ‘pendrive’ con un diseño o sólamente una idea que hay que resolver», incide mientras muestra una máquina que convierte en patrones los diseños hechos por ordenador. «Así se garantiza que todos los modelos salgan exactamente iguales», subraya, mientras busca un bolso que les está generando muchos dolores de cabeza «porque el cliente quiere que vaya de esta manera (ella da unos detalles que aquí omitiremos) y nos está costando... pero lo sacaremos, porque aquí no rechazamos ningún reto».

Como no desdeñaron el fabricar una funda gigante que protegiera los ordenadores de una compañía de aviones «en la que hubo que hacer agujeros para los botones y pantallas y que nos exigía trabajar de dos en dos». Pero no se queja. Aún recuerda cuando se iban a casa a las 18 horas porque no había trabajo «ahora, estamos a destajo desde las 8 hasta las 20 horas y porque hay que cerrar a alguna hora».