Isidro Sánchez, llevado ante el juez el día del crimen.
Isidro Sánchez, llevado ante el juez el día del crimen. - LA VOZ
TRIBUNALES

El padre acusado de matar a su bebé en Arcos se enfrenta a un ingreso permanente revisable

La Fiscalía solicita que Isidro Sánchez sea recluido en un centro psiquiátrico, además de 28 años de prisión por si el internamiento médico terminara antes

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El 1 de junio de 2017 un suceso sobrecogió a toda España. Un hombre era detenido en Arcos acusado de haber asfixiado hasta la muerte a su bebé de tan solo nueve meses. Le tapó la nariz y la boca hasta que dejó de respirar. Aquella mañana el Barrio Bajo de la localidad arcense se teñía de tragedia. Los golpes, los gritos y el insistente llanto de un bebé que salían del número 5 de la calle Adolfo Suárez habían alertado a los vecinos más próximos, que alrededor de las seis de la madrugada avisaban a la Policía Local de que «algo muy malo» estaba pasando allí. A las pocas horas, la Guardia Civil entraba por Isidro Sánchez, de 44 años. «Hagan lo que tengan que hacer», les dijo a los agentes mientras engrilletado se lo llevaban para el cuartel. Su pareja era trasladada al hospital con signos de haber sido también agredida.

Este espeluznante caso ha tenido su curso en los tribunales y ahora la Fiscalía ya ha presentado sus conclusiones provisionales y ha interesado la apertura de juicio oral contra el único sospechoso que se tendrá que sentar en el banquillo ante un jurado popular en los próximos meses.

El Ministerio Público acusa a Isidro Sánchez de un delito de asesinato por lo que pide que se le interne de forma permanente y revisable en un centro psiquiátrico, pero también solicita que se le condene a una pena de 28 años de cárcel por si dicho ingreso médico acabara antes de ese período, una fórmula novedosa tras la última reforma del Código Penal. Al procesado se le ha aplicado una eximente incompleta por un supuesto trastorno psicótico. En este sentido, hay que significar que si no hubiera concurrido esta rebaja de grado, Isidro Sánchez se hubiera tenido que enfrentar a la pena de prisión permanente y revisable. Además la Fiscalía también lo acusa de malos tratos hacia su pareja por lo que solicita que se le condene a otros ocho meses más de cárcel.

El crimen

Según relata la fiscal en sus conclusiones, el acusado, Isidro Sánchez, mantenía una relación con convivencia con S. B., si bien días antes al momento de los hechos él estaba viviendo con su familia, mientras que su pareja residía en el domicilio de la calle Adolfo Suárez. Sin embargo, el mismo día del crimen decidieron volver a retomar la convivencia. La relación había comenzado en el año 2013 y al poco tiempo se fueron a vivir juntos. Fruto de esta relación nació el niño.

El día 1, entre las seis y media y las siete y media de la mañana el acusado se encontraba en la habitación de matrimonio del domicilio familiar, acompañado de la mujer y del hijo habido en común. En un momento determinado y «con ánimo de acabar con la vida de su hijo de nueve meses le tapó la nariz y la boca». Cuando la madre le recriminó lo que estaba haciendo y acudió a auxiliar a su niño, Isidro le comenzó a dar puñetazos y patadas y la tiró al suelo... y lejos de atender a sus súplicas, Isidro «apretó la cara del bebé contra su pecho, lo asfixió y lo dejó en el suelo».

Isidro aseguró que recibía mensajes apocalípticos al móvil que le decían «que tenía que asfixiar al bebé» y que «pronto llegaría el Apocalipsis»

Según relata Fiscalía, el acusado en el momento de cometer el crimen creía recibir mensajes en su teléfono móvil que le decían: «Que tenía que asfixiar al bebé…», «que pronto llegaría el Apocalipsis», «que había una red extranjera compuesta por falsos apóstatas, que sabían que el 'Armaggedon' estaba cerca»… Y que tal como recibía esos mensajes y los aceptaba en el móvil, se borraban.

Una hora después de acabar supuestamente con la vida de su hijo, sobre las 8.20 horas de la mañana, Isidro abría la puerta a los agentes de la Guardia Civil y de la Policía Local de Arcos que acudieron al aviso de los vecinos. Una testigo aseguró que había escuchado a la mujer gritar «que no le pegara más». El supuesto asesino dijo entonces a los guardias civiles que «sabía lo que había hecho» y «que lo único que quería era tirarse por la Peña».

S.B. sufrió algunas lesiones y contusiones propias de los golpes que pudo recibir. El niño falleció entre las seis y media y siete y media de la mañana debido a una «asfixia mecánica por sofocación».

El bebé de nueve meses murió según las pruebas forenses por una «asfixia mecánica por sofocación»

Según las pruebas forenses practicadas, Isidro Sánchez presentaba un trastorno psicótico en el momento de los hechos, con síntomas alucinatorios y delirantes y además tenía una afectación de las capacidades intelectiva y volitiva, con afectación grave de la capacidad de conocer y anulación de la capacidad de querer. Por ello concurre, según la fiscal, el eximente incompleto en su presunta responsabilidad criminal.

La Fiscalía pide el internamiento en un centro psiquiátrico con carácter permanente y revisable para el procesado, además de la condena de 28 años de cárcel, que tendría que cumplir si saliera del centro antes. Y además, la prohibición de acercarse y comunicarse con su expareja a una distancia de 200 metros por plazo de 31 años. El juicio, con jurado, se celebrará próximamente.