CONFLICTO EN NAVANTIA

La Junta anima «a mantener la tensión» en Navantia pese a la llamada a la calma del Ministerio

El comité de empresa señala que el Gobierno andaluz y los ayuntamientos «no se fían de la ministra»

CÁDIZActualizado:

La revisión del contrato por el que se iban a vender 400 bombas de precisión a Arabia Saudí ha reabierto muchas heridas. Algunas nunca cerradas, como la del Gobierno y el Partido Popular, que acusa al Ejecutivo de Sánchez de ir dando «bandazos» en su toma de decisiones. Otras heridas, casi cicatrizadas, vuelven a sangrar, como la de la plantilla de Navantia y los dirigentes políticos, ya que los trabajadores acusan a los políticos de haber tomado una decisión «nefasta sin precedentes» ya que, estiman, esta medida puede dar al traste con la construcción de las cinco corbetas que los saudíes habían encargado a las factorías de la Bahía. Y hay una tercera herida de la que parecía que solo quedaba la marca y que puede volver a agravarse: la del PSOE andaluz con el Gobierno Central ya que, según manifestó el presidente del comité de empresa de Navantia en San Fernando, Jesús Peralta, desde el Gobierno andaluz habrían instado a los trabajadores a no rebajar la tensión.

«Hemos hablado con el Gobierno andaluz y nos han dicho que mantengamos la presión, que ellos se encargarán de hacerla llegar a Madrid» fueron las palabras de Peralta ante una abatida asamblea de trabajadores que tenía que decidir las medidas que se iban a tomar para que no se perdiera esa tensión. Sin embargo, esas palabras contrastaban con unas declaraciones que realizaba, casi en paralelo, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, que ha afirmado que «yo confío en su palabra», en referencia a la promesa del presidente Pedro Sánchez sobre el mantenimiento del contrato de las corbetas con Arabia.

Díaz ha desvelado que el pasado viernes conversó con el presidente del Gobierno respecto a las corbetas y éste le trasmitió un mensaje de «tranquilidad, me dijo que no me preocupara». El propio delegado del Gobierno de la Junta en Cádiz, Juan Luis Belizón, ha asegurado en la mañana de este martes que tras las conversaciones con el Gobierno central «le hemos pedido a los trabajadores prudencia y tranquilidad».

Una petición que no va reñida, en palabras del propio Belizón, con la «comprensión del nerviosismo» de la plantilla. No obstante, les ha reiterado que el diálogo entre el Gobierno andaluz y el central es constante.

Ahora bien, el propio Peralta, en declaraciones a los periodistas a fue contundente a la hora de afirmar que «ni desde la Junta -aunque es cierto que no ha llegado a nombrar a ningún político de manera directa- ni desde los ayuntamientos (no hay que olvidar que el Consistorio isleño también está gobernado por el PSOE, mientras que en Puerto Real y Cádiz se asienta Podemos) se fían de la ministra Robles».

En cualquier caso, las distintas formas de afrontar el problema desde las distintias sensibilidades del PSOE no se exhibirán públicamente. El portavoz de la Junta de Andalucía, juan Carlos Blanco, ha indicado en la mañana de este marte en rueda de prensa que «queremos que quede muy claro el compromiso expreso del Gobierno central con Navantia». «Los trabajadores tienen el compromiso expreso y manifiesto del presidente del Gobierno y también ayer la ministra de Defensa dijo claramente que el gobierno no va a dejar en la estacada a los trabajadores», ha enfatizado.

Menos sorprende, dentro del rifirrafe político, que en la mañana de este martes el presidente provincial del Partido Popular, Antonio Sanz, haya reclamado la dimisión de la ministra Margarita Robles, por considerarla «un peligro para Navantia y el empleo en la provincia».

Nuevas movilizaciones

Lejos del terreno político, la plantilla de Navantia de San Fernando ha acogido con notable preocupación las últimas noticias provinientes del Ministerio de Defensa. Si las declaraciones de la titular, Margarita Robles, sobre la venta de bombas a Arabia les había dejado inquietos, «el hilo de esperanza» que les quedaba desapareció en la tarde del lunes tras la comparecencia de la socialista. «No nos ha dado garantías de que el contrato salga adelante», ha subrayado Peralta, que ha enfatizado que la decisión anunciada de revisar todos los contratos «es nefasta y sin precedentes».

Por encima del caso puntual (lo que no quiere decir que no sea la piedra angular de las protestas) de Arabia, tanto Peralta como el resto de compañeros han puesto el acento en la pérdida de credibilidad «que supone para unos clientes el que se revise el contrato una vez firmado». A la vez, desde el comité han lamentado que ya se ha producido la primera compra de material por parte de la industria auxiliar, «que podría quedarse sin darle salida».

Peralta y el resto del comité de empresa hablaron poco antes de las 8 de la mañana con los periodistas en la puerta de la Carraca y, minutos después, han iniciado la asamblea de trabajadores donde casi por unanimidad (sólo hubo un voto en contra que no suscitó ningún reproche) se acordó un primer calendario de movilizaciones.

Las movilizaciones se iniciaban en la mañana de este mismo martes con el corte de la autovía Ca-33. Además, se anunciaba una movilización para este jueves frente a los ayuntamientos de cada uno de los astilleros afectados. Para las próximas fechas también se ha adelantado que se quiere hacer una concentración frente a la Subdelegación del Gobierno y que, en «tres o cuatro semanas, haremos una movilización general». Inserto en ese calendario está la petición de una reunión formal con la Junta de Andalucía.

La intención de los trabajadores es integrar no sólo al resto de comités de Navantia en la Bahía, sino al resto de agentes sociales de la provincia.

Manifestación tranquila

Acabada la asamblea y aprobado por mayoría el cortar la autovía, se ha propuesto hacer «una culebrilla» para recoger a los trabajadores que no se hubieran podido sumar a la protesta. A las nueve de la mañana un vastísimo contingente de trabajadores (uniformados, en traje de calle, jóvenes, viejos, vociferantes y relajados) atravesaba la puerta de estilo neoclásico que da acceso a la factoría.

Petardos en algunos momentos y los gritos de rigor. «Si esto no se arregla (también se ha escuchado la variante 'Si Robles no lo arregla'), guerra, guerra, guerra», A las 9.30 horas enfilaban la salina San Vicente y, sobre las 9.45 horas, la comitiva de operarios ha llegado a una autovía donde el tráfico ya estaba interrumpido por la Guarida Civil. Tras unos minutos de confusión, en los que algunos trabajadores pedían que se llegara a Tres Caminos, los trabajadores se han concentrado frente al Puente Zuazo.

A partir de ahí, espera, espera, espera hasta completar los 45 minutos de paro. Los manifestantes han estado tranquilos y sólo han vivido un momento de relativo nerviosismo cuando hacía aparición un camión de grandes dimensiones en la autovía. El nerviosismo se ha vuelto júbilo cuando el conductor ha detenido del vehículo y ha comenzado a hacer sonar su estruendosa bocina. Poco después, se bajaba del vehículo y se unía a los trabajadores.

Pasada casi una hora de las protestas, los trabajadores han vuelto poco a poco a la factoría mientras, junto a ellos, los coches iban pasando. Unos neumáticos y unas maderas han ardido junto a la carretera, provocando una molesta humareda.