Foto de una mulera cobrando un pago de un cajero. Mensaje enviado de un estafador a una víctima.
Foto de una mulera cobrando un pago de un cajero. Mensaje enviado de un estafador a una víctima. - LA VOZ
SUCESOS

Los 'reyes' isleños de las estafas por Wallapop, gente muy joven y delincuentes habituales

La banda desmantelada por la Policía Nacional en San Fernando que ha engañado a más de 800 personas de toda España captaba a sus 'muleros' en la humilde barriada de La Ardila

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Pasaron de ser delincuentes habituales de pegar los 'palos' que le iban saliendo por las calles de San Fernando a unos expertos ciberdelincuentes que asaltaron bolsillos de toda España, cuenta la Policía sobre ellos. Chicos jóvenes, sin trabajo conocido, pero que no reparaban en gastos para poder meterse una buena 'fiesta' de vez en cuando. Y para esos excesos sacaban el dinero de los cientos de engaños que cometían a diario por internet. Durante meses, durante años. Una a una iban enredando a sus incautas víctimas que querían comprar una termomix, un móvil, una nintendo, un dron… a través de portales como Wallapop, Vibbo o Milanuncios, pero que tras pagar el importe de esa supuesta 'ganga' que les ofrecían no llegaban a ver jamás ni el artículo ni, por supuesto, el dinero.

Pero lo peor es que por el camino además habían dado su DNI a estos 'depredadores de clicks' y algunos de ellos pasaron de ser estafados a denunciados porque habían usado sus datos personales para seguir robando a otros y éstos terminaban por rendirle cuentas a ellos pensando que habían sido los que les habían timado.

La 'operación Ruder', conocida en sus inicios como 'Wallastop', y comandada por la Unidad de Delitos Tecnológicos de la Comisaría Provincial de Cádiz, con la importante colaboración de esta misma unidad en San Fernando, ha logrado identificar a estos ciberdelincuentes y llevar a algunos de ellos, los supuestos cabecillas, a prisión. «En un momento de su vida dieron el paso a internet», cuentan los investigadores que fueron desenredando esta engorrosa maraña delictiva que estos habían tejido cuidadosamente. Lo hicieron en un mundo, el cibernético, en el que es muy fácil esconderse y, por tanto, muy sencillo mentir. Pero terminaron cayendo y otros están a punto de caer (la operación sigue abierta).

Por el momento van veinte detenidos, siete de ellos ya en prisión. Una red asentada en San Fernando, en Cádiz, desde donde estafaron a más de 800 personas de toda España (podrían ser muchos más porque haya gente que no ha denunciado aún) con lo que pudieron llevarse un botín de unos 200.000 euros (también podría ser mucho más).

Anuncios falsos que fueron publicados por esta banda.
Anuncios falsos que fueron publicados por esta banda.

Captores y captados

Y en esta red había dos perfiles diferentes. Los de los cabecillas, como Abel o Francisco G., y la de sus 'mulas', sus cooperadores necesarios, esas personas que trabajaban para ellos a cambio de diferentes comisiones y que eran las que iban al banco a por lo cobros, a correos simulando llevar un paquete o por giros, o abrían incluso cuentas en sucursales a su nombre para recibir las transferencias de las víctimas.

En cuanto a los primeros, los supuestos cabecillas, según la Policía, delincuentes comunes. El caso de Abel, un vecino de San Fernando sin historial laboral alguno pero capaz de meterse grandes 'fiestas' y quemar «de inmediato» todos los billetes que le iban llegando. «Según le llegaba se lo gastaba», relatan. Toxicómanos. Habituales del delito común que fueron capaces de 'renovarse' y atacar por internet. Tirando más de ingenio, picaresca y nuevas tecnologías que de capacidad intelectual. A Abel se le detuvo en un hotel en Sancti Petri.

En cuanto a las 'mulas' o 'muleros', «personas con necesidades económicas». Captadas en barriadas como La Ardila que veían como «algo normal» el trabajar para estos otros. La historia se fue conociendo como una historia de patio por diferentes barrios de San Fernando y estas 'mulas' se fueron ofreciendo incluso a colaborar y llevarse un sueldecito fácil a casa. «Abusaban de su necesidad». A algunos les daban 50 euros por abrir la cuenta, a otros 500... dependía del pacto al que llegara el estafador con su compinche o de hasta qué punto estuviera dispuesto a arriesgarse el mulero. Luego, cuando fueron pillados y citados a declarar, algunos insistían en asegurar que nunca supieron para qué abrían esas cuentas que les pedían. O porque iban a los cajeros con una clave que les habían enviado por móvil a sacar el dinero de esa transacción por algo que nunca iban a enviar.

La investigación se inició en 2015, sin embargo, fue el pasado año cuando comenzaron las detenciones. Unas pesquisas muy dilatadas en el tiempo debido a la complejidad de este tipo de asuntos para poder identificar a los estafadores y para que, sobre todo, el caso no quede en una simple estafa sino que se pueda probar con suficiente peso que tras todos esos engaños hay un delito continuado ejecutado además por una organización criminal perfectamente estructurada. De ahí que esta operación policial haya saltado del juzgado que lo ha estado instruyendo, el número uno de San Fernando, a la Audiencia Nacional. De ahí también que tanto en los juzgados como en las comisarías se necesite de mucha más infraestructura que puedan perseguir de verdad estos nuevos y apabullantes delitos.

MÁS INFORMACIÓN sobre la operación y el modus operandi

(Habrá ampliación)