Los acusados se llegaron a sentar en el banquillo pero finalmente el juicio no se celebró.
Los acusados se llegaron a sentar en el banquillo pero finalmente el juicio no se celebró. - LA VOZ
TRIBUNALES

Un error formal anula un juicio contra unos acusados por narcotráfico y secuestro en Cádiz

La Audiencia devuelve a instrucción el mismo día de la vista una causa contra seis presuntos narcos por unos hechos cometidos hace nueve años

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Si las causas por narcotráfico son normalmente lentas y engorrosas hasta que tras años de instrucción llega la celebración del juicio, la situación se complica aún más si durante todo este dilatado procedimiento se ha podido cometer algún error. Y eso ha ocurrido este mismo lunes cuando en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Cádiz se iba a celebrar un juicio contra seis acusados por narcotráfico. Dos de ellos se sentaban en el banquillo además por haber retenido y torturado supuestamente a un hombre al que dieron una paliza en un ajuste de cuentas por perder la droga cuyo transporte se le había encomendado.

Pues bien, este importante juicio en el que se piden 16 años de prisión para los dos máximos implicados, no se ha llegado ni tan siquiera a celebrar. Y todo por un defecto de forma. Una vez en sala, y tras escuchar en cuestiones previas a los abogados, el tribunal decidía que lo mejor era devolver todo el procedimiento al origen, es decir, al juzgado de instrucción número 4 de Chiclana que dirigió la causa y que tendrá que volver a repetir algunas de las diligencias ya practicadas. Nueve años después.

La cuestión que ha llevado a los magistrados a tomar esta decisión la ponía sobre la mesa el abogado de uno de los acusados de los delitos de salud pública y también de detención ilegal y lesiones. El letrado Manuel Montaño alegaba que se habían vulnerado los derechos fundamentales de su representado durante el procedimiento. Según expuso, se había puesto a su defendido a disposición judicial por el delito de salud pública pero no por las otras dos imputaciones y que como tal se le había tomado declaración quedando así «indefenso» aunque se acogiera a su derecho a no declarar. Como recalcó, la causa no se acumuló en un mismo procedimiento como hubiera sido lo preceptivo, sin que haya podido quedar demostrada la «conexidad» de los hechos imputados.

El fiscal defendió que este aspecto formal no había vulnerado el derecho de defensa del acusado y que no se había perdido el hilo conductor de la investigación aun siendo procedimientos distintos. Sin embargo dejó a criterio del tribunal la decisión sobre la posible nulidad.

Tras un receso de más de media hora, los magistrados comunicaron la nulidad de la causa referida a la parte de los hechos del supuesto secuestro. «La instrucción no es entera nula», afirmó la presidenta, «pero es mejor devolverlo todo para evitar futuras nulidades», aseguró. «Es un error subsanable» que consistirá básicamente en volver a tomar declaración por la detención ilegal y las lesiones a los dos imputados.

Fue en octubre de 2010 cuando los dos presuntos autores fueron a buscar a Conil a la víctima que en fechas anteriores había perdido una carga de hachís que tenía que trasladar desde el Trocadero a una ‘guardería’ después de haber alijado. Según relata la calificación fiscal, en la AP-4 y al percatarse que estaba siendo perseguido por la Policía se apeó de la furgoneta en la que llevaba el hachís y se dio a la fuga abandonando allí la droga.

Encañonado y maniatado

Así el 4 de octubre, según la acusación pública, los dos imputados y dos personas más que no fueron identificadas se dirigieron hasta el domicilio de la víctima en Conil y una vez allí esperaron encapuchados a que llegara armados con una pistola, un cuchillo y un mazo de goma. Cuando llegó le encañonaron. Ya en el interior de la casa le maniataron y le taparon los ojos con cinta adhesiva, momento en el que empezaron un interrogatorio que duró cuatro horas. En ese tiempo le gritaban una y otra vez de forma inquisitiva: «canta, dónde está la mercancía», «quién la tiene», «déjate de cuentos y dinos donde está». Y a cada respuesta negativa le golpeaban en las rodillas, en los pies, en las manos y en la cabeza con el mazo de goma. Cuando por el dolor perdía el conocimiento le reanimaban con cubos de agua fría y le echaban vinagre en las heridas.  

Finalmente los acusados, ante las respuestas evasivas y negativas de la víctima acerca de dónde estaba la droga, abandonaron el lugar dejándole maniatado y amordazado. Según el relato del fiscal, el agredido pudo desatarse y arrastrarse hasta que cogió su móvil y llamó pidiendo auxilio a su hermana que acudió en su ayuda, siendo posteriormente trasladado al hospital de Puerto Real donde fue ingresado.

A consecuencia de estos hechos sufrió lesiones como heridas y diversos traumatismos y fracturas en rodillas, brazos, pies y manos.

Se tendrá que volver a tomar declaración a los dos máximos implicados para los que el fiscal pedía 16 años de prisión

Tras esta denuncia comenzó otra investigación acerca de la preparación de un supuesto alijo. Fruto de las investigaciones practicadas, se acordaron intervenciones telefónicas por las que se descubrió que los acusados «puestos de común acuerdo y con ánimo de distribuir sustancias estupefacientes entre la población a cambio de un beneficio económico», pretendían supuestamente abastecerse de sustancias estupefacientes, en concreto hachís, para a continuación poder distribuirlas a través de la localización y contacto con diversos compradores, «a cuyo fin conformaron una estructura delictiva en la que se repartieron los papeles que debían llevar a cabo en el desarrollo del operativo que tendría lugar la noche del 24 al 25 de abril de 2011».

Así, tras contactar con los proveedores marroquíes y preparar la embarcación, la cargaron en alta mar con 19 fardos. La llevaron hasta Puntales en Cádiz capital y decidieron dejar la mercancía en el interior del barco hasta tener un sitio donde guardarla. Fue entonces cuando la Guardia Civil intervino y la decomisó. La investigación siguió su curso y se procedió al registro de las viviendas de los sospechosos encontrando diferente material que supuestamente les señalaba.

Sin embargo todas estas actuaciones y la implicación de los investigados tendrá que esperar a ser juzgadas unos años indeterminados más debido al defecto de forma en su instrucción que ha vuelto a poner el contador a cero. Las dilaciones en el curso judicial serán ya otra cuestión de gran peso que se tendrán que tener en cuenta.