Pedro (izquierda) y Jorge (derecha), durante el juicio por el caso de Juan Cadenas en la Audiencia.
Pedro (izquierda) y Jorge (derecha), durante el juicio por el caso de Juan Cadenas en la Audiencia. - FRANCIS JIMÉNEZ
TRIBUNALES

Los Cachimbas, otra vez al banquillo por agredir brutalmente a unos agentes

La Fiscalía pide para Jorge y Pedro Venegas, ya condenados por su salvaje ataque al policía local Juan Cadenas, penas de 7 a 9 años por pegar y lesionar a dos guardias civiles en Puerto Serrano

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Los hermanos Jorge y Pedro Venegas, conocidos como los Cachimbas de Puerto Serrano, no dejarán de sentarse en el banquillo una temporada más. Tras ser condenados a penas muy altas por las que cumplen ya prisión por el ataque brutal que cometieron contra el agente municipal Juan Cadenas, acuchillándole un ojo que perdió y el paladar, lo que estuvo a punto de costarle la vida, ahora los Cachimbas se enfrentan a otros nuevos juicios de características y resultados similares: lesiones, atentados contra agentes, altercados públicos...

El último se tendría que haber celebrado en la Sección Octava de la Audiencia con sede en Jerez el pasado viernes. Sin embargo tuvo que ser suspendido hasta el próximo año ya que el menor de los Venegas, Jorge, decidió minutos antes de la vista oral que no quería que le representara el abogado de oficio que le habían asignado desde hace tiempo. Pedro sí compareció aunque lo hizo por videoconferencia porque, según dice, no se siente «en condiciones» para salir de prisión. Pues bien, en esta ocasión, los Cachimbas se enfrentan al tribunal después de haber sido denunciados por otra brutal agresión cometida contra dos agentes de la Guardia Civil.

Los hechos se remontan al 4 de agosto de 2014. Sobre las siete de la tarde dos agentes de servicio en Puerto Serrano fueron requeridos por una pareja que había tenido una pelea con otras dos personas, conocidas en el pueblo como Los Cachimbas. Decían que los estaban persiguiendo. Dichos individuos resultaron ser Jorge y Pedro Venegas, ambos –ya entonces– con antecedentes y condenas por similares episodios.

Según relata el escrito del fiscal, los acusados se personaron en el lugar a bordo de un coche e intentaron agredir a la pareja que les había denunciado, siendo esto impedido por los agentes. Los guardias civiles tuvieron que forcejear con ellos para que depusiesen su actitud agresiva. Pero no quedó ahí. Acto seguido Jorge se dirigió a los agentes y les dijo: «¡Ahora os vais a enterar, ahora me voy a destrozar y os voy a echar la culpa a ustedes!», y comenzó a golpearse la cara contra el vehículo, la pared y una furgoneta.

Tras ello, se marchó con su hermano con el rostro ensangrentado. Pero minutos después regresaron. Con ánimo de atentar contra el principio de autoridad, según relata el fiscal, comenzaron a golpear a los agentes. El pequeño de los Cachimbas le propinó un puñetazo en el ojo izquierdo a uno de los guardias civiles, además de golpes y patadas. Por su parte, Pedro, el mayor, portando un cuchillo de grandes dimensiones, se abalanzó sobre el otro agente que pudo repeler el ataque con la defensa. Viendo que los acusados no cesaban en su conducta, uno de los guardias civiles disparó al aire consiguiendo que se marcharan del lugar.

Pedro se abalanzó con un cuchillo sobre uno de los agentes que pudo repeler el ataque con su defensa

«¡Subid que os matamos!»

Como consecuencia del ataque ambos agentes sufrieron daños de gravedad como contusiones, erosiones y, el lesionado en el ojo, un desprendimiento de retina, que le supuso como secuela una pérdida importante de visión.

Tras la agresión en la calle, los Cachimbas se atrincheraron en su casa de la calle Tajo –como ya hicieron la madrugada que atacaron a Juan Cadenas–. Y cuando fueron a detenerlos amenazaron a los agentes:«¡subid para arriba cabrones que os vamos a matar, os vamos a violar a vosotros y a vuestras hijas!». Incluso, según la acusación, llegaron a exhibir hachas y gritaban a los agentes que les iban a cortar el cuello.

Por estos hechos se les acusa de los delitos de atentado, lesiones y atentado con instrumento peligroso con penas que suman 7 años y medio en el caso de Jorge, y nueve para Pedro. Además del pago como indemnización a las víctimas de 12.950 euros por los daños y secuelas sufridas a uno de los agentes, y 345 euros al otro afectado.