Embarque de los guardiamarinas en el Elcano. - ANTONIO VÁZQUEZ
BUQUE ESCUELA

Los guardiamarinas embarcan en el Juan Sebastián de Elcano

Los 70 alumnos de la Escuela Naval que realizarán el 91 crucero de instrucción del buque escuela han subido a bordo en el muelle de Cádiz

CádizActualizado:

No eran aún las 8.00 horas de la mañana de este frío jueves de enero cuando los 70 guardiamarinas, alumnos de la Escuela Naval Militar y futuros oficiales de la Armada Española, que realizarán el 91 crucero de instrucción del Juan Sebastián de Elcano, llegaban al muelle de Cádiz, aún de noche.

Formados en tierra han esperado el momento del embarque y, una vez en cubierta, de nuevo en formación, les ha recibido el comandante del buque escuela, el capitán de navío Ignacio Paz García, acompañado del segundo comandante, capitán de fragata Joaquín Cristóbal Revuelta Seijo y del tercer comandante, capitán de corbeta Carlos Alberto Aragón Gómez.

«Bienvenidos a bordo del buque escuela Juan Sebastián de Elcano donde desde ya, pasáis a formar parte de su equipo», les ha dicho el comandante del buque a los guardiamarinas. «Equipo, me escuchareis esta palabra con mucha frecuencia, pues creo firmemente en ella. En el Elcano, cuando embarcan los guardiamarinas, dotación y oficiales alumnos pasamos a formar un único equipo. Y todo debe girar en aras de cohesionar ese equipo y cumplir nuestra misión de la mejor manera posible», ha subrayado.

Una hora más tarde han abierto en el muelle los baúles (azules, con el número y el nombre identificativo de cada uno) con sus pertenencias, que les ha traído un camión desde Marín, ciudad en la que se encuentra la Escuela Naval. «Siento nervios. Siempre he querido ser infante de Marina y el Elcano es un paso intermedio al objetivo», afirma el guardiamarina Jacobo de Lis Jiménez. De 21 años y natural de El Puerto, Jacobo es uno de los 13 alumnos de la 151ª promoción de Infantería de Marina que llevarán a cabo el 91 crucero de instrucción del Elcano, junto a otros 57 de la 421ª promoción del Cuerpo General de la Armada.

Primera subida a los palos

Sabe que echará de menos a la familia y los amigos, pero en sus ojos no puede contener la alegría. «Tengo muchas ganas e ilusión por poder hacer lo que quiero», señala este futuro oficial de Infantería de Marina, que actualmente se encuentra cursando el tercero de los cinco cursos de los que consta el plan de estudios de la Escuela Naval.

Una vez alojados y ocupados sus puestos en la correspondiente litera del sollado que será su dormitorio durante los próximos seis meses, los guardiamarinas han comenzado con las actividades a bordo. La primera de ellas, la subida a los palos.

«Lo primordial es la seguridad», afirman desde el barco. Por eso, a las 11.30 horas, antes de comenzar a subir, el teniente de navío Fernando Díez, oficial de maniobra y armas, les ha dado una conferencia (o 'briefing', como lo suelen llamar) en el muelle. «Atentos a las órdenes de los gavieros, ellos os van a corregir y son los que mandan», les ha dicho. «Poneos los arneses y formad a pie de palo».

Dicho y hecho. Divididos en tres grupos (dos de 25 personas y uno de 20), los guardiamarinas han formado debajo de los palos trinquete, mayor proel, mayor popel (los tres primeros de proa a popa). Y a las 12.00 horas han comenzado a subir en un carrusel que les ha llevado a subir y bajar por los tres.

Antes, el isleño teniente de navío Díez, ya había realizado la conferencia de seguridad con los nueve gavieros que, tres por palo, apostados en la cofa (parte de arriba de los palos) han esperado a los guardiamarinas, a los que han ido corrigiendo en los errores que han ido cometiendo. Ellos, los gavieros, son los marineros que se encargan de tirar, recoger y coser las velas en el Juan Sebastián de Elcano, subiendo hasta a 50 metros de altura.

«Ellos nos ayudan. Son unos cracks», afirma el guardiamarina de Lis antes de subir al 'Asturias' (los cuatro palos del Elcano llevan el nombre de antiguos buques escuela de la Armada: trinquete ‘Blanca’, mayor proel ‘Almansa’, mayor popel ‘Asturias’ y mesana ‘Nautilus’). «Sabemos que la seguridad es muy importante. Somos responsables y conscientes. Además, ellos hacen hincapié en el tema», dice el futuro infante de Marina, al tiempo que destaca que en la Escuela Naval tienen un palo igual que el trinquete, en el que practican y «cogemos soltura antes de venir».

Preparativos antes de zarpar

Mientras los guardiamarinas realizan su primera subida a los palos, la actividad en el buque escuela de la Armada es frenética. En la cocina, el marinero Carlos Gómez Villalba, de 28 años, carga los víveres y revisa el instrumental junto al resto de sus compañeros. Es su segundo crucero de instrucción en el Elcano. «Tengo ganas. Este es un barco muy atractivo y, además, somos conscientes de que es la embajada flotante de España», declara. «Se trabaja mucho pero merece la pena», afirma el marinero Gómez. Señala que tiene mucha ilusión porque le encanta conocer sitios, navegar, aprender y su trabajo, la cocina, donde siempre intentan innovar.

«Tenemos un menú planteado. Empezamos desde primera hora de la mañana, elaborando lo más complicado para ir adelantando», explica. «La prioridad es que todo quede planteado y que la comida cuando vaya a salir a línea esté recién hecha», especifica el marinero Gómez. Estará seis meses lejos de su familia y amigos, algo que «en cierta forma, es duro. Pero esta es la vida del marino y también vemos sitios y tenemos experiencias increíbles», subraya.

Igual de ilusionado que el marinero Gómez ante el próximo viaje se encuentra a sus 50 años el subteniente Roberto Meléndez Fraga, infante de Marina, destinado en el Tercio del Sur de San Fernando y jefe de la unidad de música del Juan Sebastián de Elcano, en la que toca la tuba. Una banda que componen siete infantes de Marina y que en este crucero cuenta con representantes de todas las unidades de este cuerpo que tienen unidad de música: la Escuela Naval, la Agrupación de Madrid, el Tercio de Levante, el Tercio del Sur y el Tercio del Norte.

Este es el tercer crucero de instrucción para el subteniente Fraga, aunque el primero con mujer y dos hijos, porque los anteriores los realizó en 1990 y 1992. «Ahora estamos preparando el instrumental, subiéndolo a bordo y trayendo el material fungible (cañas, boquillas, etc...), mañana ensayaremos para conocernos y hacer grupo», explica. Y el domingo tocarán tanto en la misa en la Iglesia Conventual de Santo Domingo, antes de zarpar, como durante la salida. Una sorpresa, «al soltar amarras entonaremos 'adiós con el corazón'», desvela el infante de Marina.

Y así, los 262 miembros de la dotación y los guardiamarinas del Juan Sebastián de Elcano se preparan en el muelle de Cádiz para un viaje que durará seis meses, que les llevará por el Caribe y el norte de Europa y al que zarparán el próximo domingo 13 de enero. Durante el mismo los guardiamarinas recibirán una formación integral (mrainera, militar, social y humana) en el buque escuela que, además, es la embajada de España allá donde va.