El Juan Sebastián de Elcano prepara a su dotación de cara al nuevo crucero de instrucción. - ANTONIO VÁZQUEZ
BUQUE ELCANO

Cuenta atrás para el 91 crucero de instrucción del Juan Sebastián de Elcano

El buque escuela de la Armada Española completa su adiestramiento en aguas de la Bahía mientras su dotación se prepara para estar medio año fuera de casa

CádizActualizado:

«Maniobra general para dar aparejo de cuchillo y escandalosa» se escucha por la megafonía del Juan Sebastián de Elcano y la cubierta se convierte en un ir y venir de gente que se dirige a su puesto. Como si de un puzzle se tratara, cada uno de los 192 marinos que forman la dotación del barco ocupa su lugar. El sonido de los chifles (silbatos utilizados por los contramaestres para dirigir la maniobra) marca lo que hay que hacer.

Son las 10.00 horas y en la Bahía de Cádiz el bergantín-goleta da por primera vez sus velas desde que hace cuatro meses regresara del 90 crucero de instrucción. Entonces comenzó un periodo de obras que durará hasta Navidades y que le permitirá estar en perfecto estado de forma para, el día 13 de enero, zarpar de Cádiz a realizar un nuevo viaje.

No obstante, antes de eso al buque escuela aún le queda terminar de alistarse. Durante esta semana realiza adiestramiento de personal, «porque hay mucha gente de nuevo embarque en marinería, casi la mitad, y bastantes de ellos vienen directamente de las escuelas de formación», explica el comandante del Elcano, el capitán de navío Ignacio Paz. «Esta salida tiene como finalidad juntarnos, hacer equipo y que cada uno vaya conociendo su puesto de trabajo», señala. Ya que todo el personal tiene que saber tanto su labor durante la maniobra como todos los nombres de los cabos y su posición en los cabilleros (pieza de madera y metal que sirve para amarrar los cabos sobre la cubierta) para que todo salga a la perfección. «Por eso durante la maniobra los tiempos son lentos y la gente que tenemos experta va explicando uno a uno a los de nuevo embarque para no comenzar con malos hábitos, sobre todo de seguridad, y que no haya accidentes por un descuido», cuenta en la cubierta del buque. Y es que este barco es diferente a todos los de la Armada. El que se pase mucho tiempo en cubierta, donde hay cabos y cáncamos, las subidas y bajadas por las escalas, las maniobras con las velas, todo ello hace que el riesgo de accidente aumente exponencialmente y que haya que extremar las precauciones de seguridad.

Más mujeres

Suena el chifle. «¡A una!», ordena el contramaestre y los marinos tiran a la vez del cabo mientras una de las velas comienza a subir. Arriba, a 30 metros sobre cubierta, los gavieros realizan su función con las velas encima de cada verga (palo horizontal). En esta ocasión, el Juan Sebastián de Elcano da aparejo de cuchillo modificado y escandalosas (todas sus velas cangrejas, las grandes de cada palo, más algunos de sus foques, las de proa). Es una de las actividades de adiestramiento que realiza durante el día, ya que antes de la maniobra general desde el puente de mando han realizado un ejercicio de navegación en aguas restringidas y después continúan con un ejercicio de hombre al agua y otro de emergencia en la mar, con un incendio en la cocina que deriva en pérdida del buque con abandono del mismo por la dotación.

Todo ello es un ensayo para el día siguiente, cuando tendrán que repetir las actividades de adiestramiento, en este caso ante un equipo de evaluadores de la Armada, que inspeccionará sus capacidades y se encargará de certificar que el barco y su dotación están en condiciones óptimas para realizar un nuevo crucero de instrucción. Pero no es la primera salida del buque a la mar, ya que en la semana del 2 de diciembre el Elcano zarpó de su base en el arsenal isleño de La Carraca para comprobar el funcionamiento de todos sus equipos y sistemas.

Evaluadores de la Armada certifican que el barco y su dotación están capacitados para realizar su misión

Pasado el «examen» aún les quedará el pintado, lijado y barnizado del barco, algo que «se deja para el final para salir en las mejores condiciones», señala el comandante del bergantín-goleta. Asimismo, cuenta, van a añadir un nuevo satélite de comunicaciones, «fundamentalmente dedicado a telefonía para la dotación, lo que es importante para mejorar su calidad de vida y que puedan comunicarse con sus familias durante el crucero de instrucción».

«Honra sin barcos, no barcos sin honra», puede leerse en una placa en la escalera de acceso a la cámara de guardiamarinas. Estos, los futuros oficiales de la Armada, son «la razón de ser del Juan Sebastián de Elcano», señalan en el barco. El próximo crucero de instrucción lo realizarán 70 guardiamarinas de tercer curso de la Escuela Naval Militar, 57 de ellos del Cuerpo General de la Armada y los 13 restantes de Infantería de Marina. De estos 70, ocho son damas guardiamarinas. Es la promoción con más mujeres de la historia.

Los guardiamarinas reciben a bordo una formación marinera, militar, social y humana, mediante la instrucción en la mar y en puerto. «Los alumnos toman ejemplo de nosotros. Solo viendo como actuamos ya se están formando», explica el teniente de navío Álvaro de Agustín. «Además, para ellos es muy importante, formativo y gratificante el interactuar con otras Armadas durante el crucero de instrucción», detalla.

Seis meses lejos de los suyos

En esta ocasión el viaje, que durará algo más de seis meses, ya que el Juan Sebastián de Elcano volverá a Cádiz el 21 de julio, será un periplo por el Caribe y el Báltico y estará marcado por el inicio de la celebración del V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo que completó JuanSebastián de Elcano en 1522. «Estamos muy ilusionados», destaca el capitán de navío Paz. Harán puerto en Tenerife para luego cruzar el Atlántico hasta SanJuan de Puerto Rico, ciudad a la que seguirán Cartagena de Indias, Veracruz, La Habana (donde participarán en los actos del quinto centenario de la fundación de la ciudad), Pensacola y Boston, para después volver a Europa llegando a Lisboa y poner rumbo al Báltico. En Kiel participarán en una concentración de grandes veleros y, por primera vez el Elcano visitará Polonia, concretamente el puerto de Szczecin. Tras ello, regreso a España, a las ciudades de Guetaria, de donde es originario el navegante que dio nombre al buque escuela, y Guetxo. Y de allí a Marín y, finalmente, Cádiz.

Un crucero para el que la dotación se está preparando tanto profesional como personalmente. Dejar medio año el hogar no es fácil. La cabo primero Tatiana Conesa, de 35 años y 15 de ellos en la Armada, nacida en Ferrol pero que lleva «toda la vida en El Puerto», no puede evitar emocionarse hasta las lágrimas cuando piensa en el momento de la salida. Será su tercer crucero de instrucción y estará seis meses sin ver a su hijo de tres años, encargándose de la seguridad interior del buque.

El Elcano saldrá de su base el día 9 de enero y realizará puertas abiertas en Cádiz antes de zarpar el día 13

Cuatro hijos deja en Málaga, donde reside, el marinero Emilio López, isleño de 35 años. «Después de hablarlo con mi pareja y poniendo en balanza la economía, decidimos que lo mejor es que hiciese el viaje», señala el marinero López, para el que este será su sexto crucero de instrucción. Es uno de los cocineros del buque y destaca que este barco «tiene algo especial, todo el mundo vuelve. Además, la cocina está en un sitio de paso, la gente viene a saludar, y se trabaja muy cómodo, nos llevamos bien».

Y de sus dos retoños también se tendrá que separar el teniente de navío Fernando Díez. «Uno se va con un nudo en la garganta, pero es nuestro trabajo», afirma. Para este isleño de 36 años será su segundo crucero como oficial, más el que hizo como guardiamarina. «Para mí el Elcano es una bofetada de aire fresco, de sentirme marino», declara. Es el jefe de maniobra y armas y, durante el pasado crucero, se cayó en una escala, lo que le supuso romperse dos costillas.«Me ha valido para reafirmar la importancia de la seguridad a bordo», apunta. Los tres tienen el turno de vacaciones de Navidad que comprende desde Nochevieja hasta Reyes. Tras ello volverán a embarcar en el Elcano para cumplir con su deber y que, como dice la cabo primero Conesa, sus familias les «miren con orgullo».