Un repartidor de la plataforma Uber Eats, en su punto de encuentro en la plaza Ingeniero de la Cierva.
Un repartidor de la plataforma Uber Eats, en su punto de encuentro en la plaza Ingeniero de la Cierva. - Francis Jiménez
Cádiz

El fenómeno de los 'riders' llega a Cádiz

Uber Eats y Glovo se asientan en la ciudad gaditana con decenas de repartidores

Fran M. Galbarro
CádizActualizado:

Son las diez de la noche en la plaza Ingeniero de la Cierva. A la acumulación de personas que transitan por la acera de McDonald’s se le suman más de una decena de jóvenes, todos con mochilas verdes. Algunos incluso esperan sentados en alguno de los bancos de la plaza mientras conversan. Hasta que reciben la notificación en su móvil: el pedido está listo para recoger.

Se trata de los trabajadores de Uber e Ingeniero de la Cierva es su lugar estratégico. En esa zona de influencia se encuentran la mayoría de los restaurantes en los que sus clientes solicitan pedidos para llevar a casa. Justo detrás, en la calle Muñoz Arenillas, aparcan sus vehículos donde pueden mientras esperan.

Sólo la plataforma Uber Eats tiene unos 60 repartidores aproximadamente, repartidos entre tres empresas: una de Madrid, una de Sevilla y otra de Jerez. Esas empresas contratan a los trabajadores, coordinados por varios jefes de grupo que se reparten los distintos turnos los siete días a la semana. Unos son enviados a extramuros (con parada estratégica en la plaza Ingeniero de la Cierva) y otros al centro. A la hora indicada llegan, activan su aplicación y comienzan su jornada, tal y como estipula su contrato laboral. A partir de ese momento deben estar atentos a los encargos que les asignen desde la aplicación, que les notifica el establecimiento donde debe recoger la comida y la dirección a donde hay que llevarla.

La mayoría de ellos son jóvenes de entre 20 y 30 años y muchos fueron repartidores hasta hace unos meses, aunque los hay hasta de más de cincuenta y de orígenes muy diversos. A principios de verano se abrió un proceso de selección, cuando Uber Eats anunció su llegada a Cádiz –más tarde lo haría de la misma forma con su servicio más conocido–, y recientemente se puso en marcha otra ante el éxito del servicio entre los gaditanos. Todos estos trabajadores aportan su propia motocicleta para realizar los viajes, con el desgaste que esto conlleva para el vehículo. El estacionamiento es uno de los grandes problemas con los que se encuentran, sobretodo en Ingeniero de la Cierva, donde no hay aparcamiento sólo para motos. Sí lo tienen en el centro, donde esperan los pedidos en la zona de estacionamiento para motos entre el Paseo de Canalejas y la pizzería Pomodoro.

Glovo es la otra gran empresa de reparto que ha llegado a Cádiz en los últimos meses. Lo hizo en el mes de julio, poco después de Uber Eats. De momento cuentan con una decena de riders aproximadamente y su implantación no ha sido tan efectiva. Este servicio no sólo trabaja con reparto de comida. Los repartidores, que utilizan la bicicleta como medio de transporte, cargan con los pedidos en la bolsa hasta los domicilios que los usuarios de la soliciten: desde supermercados, tiendas de regalos y también establecimientos de comida.

También colaboran con distintos establecimientos y Cádiz es una de las ciudades medianas en las que se ha implantado el nuevo modelo, en el que es posible trabajar con negocios que aportan sus propios repartidores a la marca, una idea también aplicada por compañías como Just Eat. Las empresas asumen como un recorte de los gastos el trabajar con estas empresas, señaladas por los sindicatos desde su implantación en España por la consecuente precarización del empleo.