Antonio Diufáin Mora, en su despacho del Obispado en la sede de Hospital de Mujeres.
Antonio Diufáin Mora, en su despacho del Obispado en la sede de Hospital de Mujeres. - :: F. JIMÉNEZ
IGLESIA

«La diócesis de Cádiz está ahora totalmente saneada»

El ecónomo diocesano, Antonio Diufaín, analiza los datos económicos y expone las principales limitaciones de la gestión que realiza

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Este domingo se celebra el Día de la Iglesia diocesana en la que se expone cómo se gestiona y financia la Iglesia y a qué se destina el dinero que se recauda de manera directa, con donativos, aportaciones… y de manera indirecta, a través de la ‘x’ de la Declaración de la Renta.

La diócesis de Cádiz y Ceuta presentaba recientemente los resultados económicos del año 2017 que muestran un equilibrio y unas cuentas plenamente saneadas. Al frente de la compleja responsabilidad económica se encuentra Antonio Diufaín Mora, ecónomo del Obispado, canónigo de la Catedral, párroco de San Severiano y director espiritual de la cofradía de la Oración en el Huerto. Tras diecisiete años como misionero en República Dominicana y Moyobamba (Perú), este sacerdote isleño regresó en 2012 para hacerse cargo de la cuestión económica de una diócesis que como él mismo explica «está totalmente saneada, que eso no significa que no tengamos necesidad de financiación para poder seguir pagando el personal, el patrimonio... porque los gastos se siguen generando».

Desde su llegada a Cádiz, el padre Diufaín ha tenido en primer lugar que unificar el sistema contable para que sea consolidable. En este sentido comenta que «son ciento veinte parroquias y ha habido que cambiar todo el sistema de contabilidad y que consigue tener la información consolidable. Pensamos que ya este año está resuelto y todo está unificado». Además, destaca las diferencias de la gestión económica de esta diócesis con otras. «Cada una es distinta. Esta tiene una particularidad que es intercontinental porque es de Cádiz y Ceuta, con dos Comunidades Autónomas, con legislaciones diferentes... eso le añade más complejidad». Y lamenta la ausencia de respaldo económico por parte de las instituciones públicas. «En las diócesis andaluzas esa colaboración es nula. En los seis años que llevo aquí no recuerdo haber tenido ningún tipo de subvención pública para patrimonio, restauraciones... entonces todo lo que se consigue es a pulso».

«En los seis años que llevo no recuerdo haber tenido ningún tipo de subvención pública... entonces todo lo que se consigue es a pulso»

Ante esa situación, mantener la gestión económica con un balance equilibrado es laborioso y además impide determinadas actuaciones que pese a que son necesarias no se pueden llevar a cabo. Antonio Diufaín incide en la importancia de esta jornada de la Iglesia Diocesana y asegura que «cada institución que consolida tiene su propia gestión y su forma de atender a las necesidades ya sea Cáritas, a través de las colectas parroquiales, de las cuotas, de lo que recibe del IRPF... Las residencias están concertadas y por tanto van con el concierto y lo que puedan pagar los que no están dentro del convenio... la escuela de Magisterio Virgen de Europa tiene sus matrículas... el Obispado y las parroquias fundamentalmente de las donaciones particulares, colectas de los fieles, cuotas parroquiales... una parte viene de la asignación tributaria entre las distintas diócesis de España con unos criterios que utiliza la Conferencia episcopal para compartir. De ahí la importancia de esta jornada de la Iglesia diocesana para tomar conciencia de la necesidad y de que son los fieles quienes sostienen la Iglesia».

En los resultados de 2017, la diócesis ha presentado unos ingresos y gastos equilibrados de algo más de 16 millones de euros. Sin embargo, hay un ingreso extraordinario que corresponde a subvenciones de capital y enajenaciones de patrimonio de unos dos millones de euros. El ecónomo diocesano explica que este dato no ha supuesto una ganancia ni un aumento en los ingresos. «Teníamos una deuda fuerte de dos millones y pico, contando los intereses, antiquísima, anterior a la gestión de don Rafael y mía, que veníamos arrastrando y hemos llegado a un acuerdo de dación en pago. Han admitido como pago de la deuda unos inmuebles que tenía el Obispado: pisos y casas. Eso se ha tasado y esos bienes que hemos entregado los teníamos valorados a la adquisición de antiguamente, que eran donaciones muchos de ellos. Qué ocurre, que en mi contabilidad tengo valorados esos inmuebles a lo que me costaron en su día... si es un inmueble del año 50 a lo mejor me costó 3.000 pesetas y claro hoy te lo vendo a su valor de mercado. Entonces eso aflora en el momento de la dación en pago pero no hay entrada de recursos. Quitamos una deuda y me desprendo de unos bienes pero eso genera una plusvalía contable que se registra porque tiene que ser así pero que no es una ganancia. Si quitamos esos dos millones de plusvalía el resultado sería casi cero entre ingresos y gastos, habría equilibrio en el resultado de las cuentas».

Antonio Diufaín se refiere al mal estado de esos pisos antiguos que eran propiedad de la diócesis y de los que ahora se han desprendido para finalizar esa deuda pendiente desde el año 2000. «Eran los famosos pisos, que dicen que el Obispado tiene cientos de miles de pisos... no sé de dónde sacan esa historia. Algunos eran unos pisos viejos inhabitables de vecinos, vacíos, que no es por gusto que estuvieran vacíos. No eran alquilables sin una fuerte inversión que no podíamos hacer y esos son los que hemos conseguido que acepte nuestro acreedor que tiene medios para poder restaurarlos y ponerlos en uso. El Obispado ahora mismo no tiene absolutamente ni un solo piso ni vacío ni lleno, no tiene ningún piso que ceder a nadie y si lo tuviera le aseguro que el interés no es tenerlo vacío». Además, se refiere a la imposibilidad de haber cedido esas viviendas para inmigrantes como algunos han reclamado. «Le doy un piso pero entonces agoto la posibilidad de ayuda a los siguientes... lo más lógico es que si yo tuviera un piso lo alquilara y con esa renta pudiera alquilar un poco ahora y más a los siguientes para continuar esa labor. Aquí muchos hablan y hablan pero no hacen nada. Hay mucha demagogia en esto pero es que no hay recursos».

«El Obispado ahora mismo no tiene ni un solo piso ni vacío ni lleno; y si lo tuviera le aseguro que el interés no es tenerlo vacío»

El ecónomo diocesano incide en que los ingresos con los que cuenta el Obispado solo cubren los gastos que tienen en mantenimiento, personal y sobre todo la asistencia social a la que han destinado en 2017, 1,9 millones de euros a través de Cáritas, Manos Unidas, las parroquias... también la Iglesia Universal, el Domund, Tercer Mundo. En cuanto a los gastos de personal explica que «aquí en la estructura central somos unos treinta. Pero el mayor gasto de personal no se lo lleva el clero sino el personal seglar, que en número es menor, pero supera los tres millones el coste». Según los datos de 2017 el clero tiene una retribución de 1.800.000 euros entre los 120 sacerdotes, es decir que cada uno cobra líquido 965 euros al mes.

Patrimonio

En una etapa complicada para la inversión privada y la ausencia de ayudas públicas el ecónomo diocesano no oculta su preocupación por los problemas patrimoniales y el estado de algunas parroquias. «Algunas están en verdadera necesidad de restauración no para ponerlas bonitas sino para que no se caigan. Aquí tenemos en Cádiz tenemos varias... Son bienes propiedad de la diócesis pero que están al servicio del pueblo, de la ciudadanía que disfruta de ese patrimonio histórico que ha conservado la Iglesia durante tantos años y al no haber ningún tipo de ayuda pública pues está como está. Cada parroquia se tiene que buscar lo suyo, pero hay zonas que no se puede porque son barrios más deprimidos y es imposible que la comunidad cristiana aporte. Sobre esta cuestión Antonio Diufaín añade que «la propia ley de patrimonio contempla como obligación de las administraciones públicas que establezca una vía de subvención porque uno tiene un patrimonio histórico artístico y tiene una cargas muy importantes pero esas cargas benefician a toda la comunidad ya que la conservación del patrimonio repercute en el turismo y entonces eso obliga a las administraciones a cooperar en el mantenimiento. En estos años se han suprimido las ayudas de las administraciones públicas con la crisis económica. En otras comunidades sí existen esas ayudas porque saben que es creación de empleo y esa inversión que se hace redunda en la ciudadanía porque vienen turistas a la ciudad y ven esas iglesias».

«En otras comunidades sí existen ayudas públicas porque es creación de empleo y eso redunda en la ciudadanía»

La última gran inversión pública se produjo con motivo del Bicentenario para el Oratorio de San Felipe Neri. Diufaín puntualiza que «llegamos al acuerdo de que instituciones públicas financiaban el arreglo y la diócesis lo cedía por un tiempo a través de un convenio de alquiler. Lo que pasa que nosotros ahora mismo lo cedemos cuando nos lo solicitan aunque ya ese convenio ha terminado. Es un templo en uso pero ante una situación como esa voluntariamente lo cedemos. Y el anexo está cedido a la Junta y el Oratorio sigue siendo un templo de uso sagrado que supone unas limitaciones pero cuando lo piden con fundamento se cede».

En Cádiz actualmente se trabaja para recuperar el patio de Hospital de Mujeres, una actuación importante y necesaria y con el objetivo de que la disfruten los ciudadanos y visitantes ya que este patio está abierto a visitas turísticas. No obstante, esta intervención se hace posible gracias a instituciones privadas (BBVA, Caixabank y Cajasol).

Al margen de los templos de la capital que están en mal estado hay varios repartidos por las localidades que forman parte de la diócesis. «En general son inmuebles muy antiguos, exigen unos costes grandísimos de mantenimiento y la crisis económica también ha hecho que la Iglesia se vuelque en atender a la población necesitada. El coste tan enorme se ha atendido pero se ha requerido de una intervención más profunda y esas operaciones se han aplazado y necesitamos no aplazarlas más. Son bastantes iglesias la verdad», sentencia el ecónomo.