Arrribazones de algas invasoras en las playas de Tarifa. - Antonio Vegara
CAMPO DE GIBRALTAR

Nadie conoce al alga asiática invasora

Los investigadores reclaman financiación para estudiar la biología de la especie que amenaza las costas andaluzas: «No sabemos a qué nos enfrentamos»

CádizActualizado:

Es una de las imágenes del inicio del verano en Cádiz. Los arribazones invaden las playas de Tarifa, impidiendo a los bañistas disfrutar al cien por cien uno de los mejores destinos de la provincia. Sin embargo, estas acumulaciones representan sólo «la punta del iceberg» de un problema que va más allá de las consecuencias turísticas.

Los fondos marinos del Estrecho de Gibraltar se han convertido en un «manto uniforme» de Rugulopterix okamurae, que ha alcanzado las zonas del norte de Marruecos. «Están practicamente cubiertos al 100%, en profundidades que superan los 40 metros», recuerda Ignacio Hernández, del Departamento de Biología Marina de la Universidad de Cádiz y miembro del Campus de Excelencia Internacional del Mar (CEIMar). A nivel económico, el sector de la pesca, que en las últimas semanas ha solicitado la declaración de zona catastrófica y emergencia ambiental, es el principal afectado. A nivel ambiental, por su parte, expertos como Hernández lo catalogan como una «tragedia», habida cuenta de que el Estrecho es «una de las zonas donde más especies hay».

La expansión de esta especie, que llegó procedente de las aguas de Japón y fue detectada por primera vez en 2016, era y es impredecible. Hasta ahora no solo se ha adaptado al ecosistema, sino que, por sorpresa, se ha reproducido a un ritmo muy alto. Los investigadores alertan de que el alga puede llegar a las costas de Málaga -ya ha llegado a Estepona- y la Bahía de Cádiz en los próximos meses. De hecho, ya ha sido encontrada en las Islas Chafarinas.

«No sabemos a qué nos enfrentamos», confiesa María Altamirano, investigadora del Departamento de biología vegetal de la Universidad de Málaga y presidenta de la Sociedad Española de Ficología. Ella también forma parte del Campus de Excelencia Internacional del Mar (CEIMar) y es la primera persona que advirtió de los peligros de la expansión de este alga. Se trata de la investigadora de macroalgas invasoras más veterana de Andalucía, según el resto de fuentes consultadas. El desconocimiento es la principal amenaza. Nadie sabe ni cómo puede evolucionar su reproducción en los próximos años, ni cuánto daño puede hacer al ecosistema una especie que, hasta llegó arrastrada por un barco mercante, jamás había sido vista en la zona.

Altamirano investiga con el apoyo de una entidad privada, el Instituto de Estudios Ceutíes. La financiación con la que cuenta su grupo ronda los 3.000 euros. Junto a investigadores de la UCA, han propuesto varias líneas de investigación cuya financiación aún no ha llegado. «Cuando un militar se enfrenta a un enemigo lo primero que hace es conocerlo muy bien, pero se desconoce la biología de esta especie en este sitio», recuerda Altamirano, que divulga lo complejo del caso en clave militar..

Ignacio Hernández, que coincide en el diagnóstico de la investigadora de la UMA, duda que sea posible acabar con la presencia del alga. «Habrá que intentar que no se repita y habrá que controlar su reproducción; aprender a convivir con ella», reconoce, mientras añade otra vía: «También se puede buscar productos con valor añadido».

Existen propuestas que fueron mostradas en ‘El alga invasora en el Estrecho de Gibraltar, Retos y soluciones’, jornada organizada en Tarifa por el Grupo de Acción Local de Pesca Litoral en el Estrecho. Sin embargo, las fuentes consultas proponen analizar primero las implicaciones del problema y conocer el alga. El presidente del GALP insiste en la prioridad: «Incluir este alga en el catálogo de especies invasoras para poner en marcha medidas urgentes».