Sociedad

«Triggering», el fenómeno sísmico que vive Italia y que hace que un terremoto «dispare» otros seísmos

Los expertos advierten de que los Apeninos están llenos de fallas que cuando se mueven cargan de energía a otras cercanas

Fotografía facilitada por el Departamento de Bomberos italiano de una vista general de la localidad de Castelluccio di Norcia, región de Umbria (Italia)
Fotografía facilitada por el Departamento de Bomberos italiano de una vista general de la localidad de Castelluccio di Norcia, región de Umbria (Italia) - EFE

Losterremotos que ha vivido Italia en los últimos meses, con pérdida de vidas e importantes daños en el patrimonio cultural de este país, obligan a poner también el foco de atención en la vulnerabilidad de su imponente legado histórico. En el caso del último seísmo, hace apenas cuatro días, con epicentro entre Perugia y Macerata, el temblar se sintió durante varios segundos incluso en las casas del centro de Roma, una ciudad repleta de monumentos. ¿Sería posible protegerlos de futuros movimientos sísmicos? Los expertos aseguran que sería una misión muy compleja y polémica.

La secuencia de terremotos que está viviendo Italia desde que se produjo este pasado mes de agosto el de Amatrice es bien conocida por los sismólogos. «El término técnico se conoce como "triggering", es un fenómeno de disparo. El terremoto de Amatrice disparó el primero, y luego han venido los otros dos en tres meses. Cuando se produce un movimiento sísmico cambián las condiciones de esfuerzo de las zonas vecinas. Carga de energía otras fallas y las dispara. Y los apeninos son una falla continua», asegura Miguel Ángel Rodríguez Pascua, investigador del Instituto Geológico y Minero de España (IGME).

Italia es un país con un considerable riesgo sísmico en la zona sur, sobre todo en Sicilia, Nápoles y en toda la zona central. «La zona de contacto de las placas euroasiática y africana está muy bien definida desde Azores hasta Gibraltar, donde se difumina por la presencia de otras subplacas, para volver a aparecer con claridad al norte de Italia, atravesando el país de norte a sur a lo largo de los Apeninos», explica a ABC, Emilio Carreño, director de la Red Sísmica del Instituto Geográfico Nacional (IGN). Y Roma no está exenta. Es una ciudad con un riesgo medio de terremotos según los mapas del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia. De hecho, «la ciudad eterna» ha sufrido varios terremotos destructivos a lo largo de su milenaria historia.

El coliseo ya se derrumbó

«La mitad del Coliseo falta porque lo tiró un terremoto en el siglo XVI. Esa parte estaba asentada sobre sedimentos blandos del Tiber del Cuaternario y no aguantó como sí lo hizo la otra mitad que está sobre roca consolidada. Es más, hay constancia en las epigrafías de que en el s.II ya se reconstruyó después de un terremoto», recuerda Rodríguez Pascua. Y no solo el Coliseo ha sufrido daños en varias ocasiones. «La columna de Trajano tiene dos tambores girados por un terremoto y en el Foro Romano hay evidencias de grietas penetrativas» sigue enumerando este experto en arqueosismología.

Otros monumentos dañados en los siete terremotos dañinos que ha sufrido Roma han sido la nave de la basílica de San Pablo Extramuros y el anfiteatro romano, en 442; la iglesia de Santa Petronila, en 801; y las iglesias del Gesú y de San Juan de Letrán, el Palacio Chigi y el Muro Aureliano, en 1899.

Gigantescos colchones neumáticos

Proteger los monumentos es técnicamente posible, pero sería muy costoso e incluso polémico. «Se podría hacer instalando un aislador de base, como han hecho los norteamericanos con el edificio del ayuntamiento de San Francisco que sobrevivió al terremoto de 1906. Pero es muy complejo porque hay que levantar prácticamente el edificio y colocarlo sobre unos colchones neumáticos para que el terremoto no transmita la aceleración al edificio. Se excava un sotano por debajo, se va apeando y se colocan los aisladores de base», señala Patrick Murphy, arquitecto experto en sismorresistencia.

Cuando la estructura tiene una protección historica esta es la mejor solución, peor no es posible en edificios masivos como el Coliseo. «La otra fórmula sería reestructurar el edificio y reforzarlo. Se podría pero sería muy polémico porque supondría intervenir en la obra adosando una estructura auxiliar. Y como es obvio, intervenir en una obra romana generaría mucha polémica. Cuando se derrumbaron los frescos de la basílica de San Francisco de Asís en el terremoto de 1997, hubo una discusión muy fuerte sobre si el zuncho (viga que rodea toda la estructura) que se había colocado en los años 60 había amplificado los daños o salvado el edificio. Estas estructuras son muy complejas geométricamente y su respuesta dinámica ante un seísmo es muy difícil de prever», advierte Murphy.

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