Tráfico ¿Cuántos kamikazes hay en España?

Sucede por despiste o confusión, como el último caso de un conductor fallecido en Almería, pero también por diversión, apuesta y sentido de la imitación. La conducción en sentido contrario al de la marcha provoca una media de 130 accidentes anuales, con resultado de muerte en unas 25 a 30 ocasiones

Un kamikaze captado en enero pasado por las cámaras de Tráfico
Un kamikaze captado en enero pasado por las cámaras de Tráfico - ABC

La Dirección General de Tráfico (DGT) los cataloga como Conductores en Conducción Contraria (CCC). Como término coloquial, se les llama «kamikazes» y son aquellas personas al volante que con su manejo del vehículo provocan accidentes a otros conductores que cumplen escrupulosamente las normas.

Existe un perfil tipo de este tipo de conductores establecido, a partir de los 130 accidentes anuales de media que han provocado en la última década. Se atribuyen a estos kamikazes entre 25 y 30 personas muertas, de coches opuestos o peatones, cada año. Normalmente el conductor en conducción contraria es un varón, de unos 40 años y acumula más de 11 años de experiencia al volante. Con frecuencia, dan positivo en los controles de alcoholemia en sangre que se les efectúan tras los siniestros en carretera. Pero no siempre, claro está. Las razones por las que un conductor invade el carril contrario y llega a dejar sin vida a otras personas pueden ser muchas. Pueden ir bebidos, sufrir un desvanecimiento o llegar a dormirse. Un despiste también es la causa de una invasión del carril en sentido contrario a la marcha. Y en tal caso, la Guardia Civil de Tráfico solicita que el conductor siempre circule por la calzada

Ayer mismo, en Almería, un conductor «kamikaze» confundió la autovía con una carretera nacional -es la principal hipótesis que maneja la investigación sobre el accidente que tuvo lugar en la Autovía del Almanzora, en el que fallecieron el conductor que había causado el accidente, un joven de 27 años, natural de Cantoria (Almería), y un bebé de 14 meses, que viajaba en el otro turismo-. La zona se encuentra en obras, y al parecer, todo apunta a que el «kamikaze» habría confundido el tipo de vía por el que transitaba, de modo que circuló un tramo en sentido contrario al tráfico y provocó una colisión frontal que resultó letal para los ocupantes del vehículo opuesto. En este caso, además, parece que el conductor que causó el choque sí viajaba sin el cinturón de seguridad puesto, lo que habr

Punible es cuando el conductor lo hace «por diversión» y «por vivir una aventura» (y también, muchas veces, estas son las palabras que elige para confesárselo a los agentes de Tráfico); o para perder él mismo la vida, en un intento de suicidio que pone en peligro al resto de los usuarios de la vía. Según las estadísticas, la mayoría de estos «accidentes» provocados se producen entre la medianoche y las cuatro de la madrugada, principalmente los días del fin de semana.

En una clasificación mucho más minuciosa, el Instituto Universitario de Tráfico y Seguridad Vial (Intras) llegó a catalogar a los conductores kamikaze por sus conductas variadas, desde el homicida, al pagado, al desequilibrado o con comportamientos desajustados, el resentido, el aburrido, el toxicómano, el erróneo, el imitador, violento, fugitivo y suicida. Así, las autoridades de Tráfico han llegado a alertar, en determinados momentos, de la moda de conductas de este tipo, habitualmente entre jóvenes que se «pican» entre sí para lanzarse a la carretera y apuestan quién puede recorrer más kilómetros en sentido contrario. En tal caso, la Guardia Civil solicita que el ciudadano que sea testigo de una conducción sospechosamente temeraria lo denuncie urgentemente, avisando a los teléfonos 112 o el 062.

La normativa de tráfico estipula para estos supuestos de circulación por la vía izquierda, en sentido contrario al marcado en una vía de doble sentido de la circulación, tienen la consideración de infrcciones muy graves, sancionadas con una multa de 500 euros. Se detraen, también, seis puntos del carné de conducir.

Por la vía penal, en el momento en que la conducción temeraria ponga en peligro vidas del resto de vehículos y usuarios de las carreteras, y va unida también al consumo de alcohol por encima del límite permitido, se juzgará al conductor y se le podrán interponer penas de seis meses hasta dos años de prisión, así como la prohibición de volver a conducir vehículos a motor de uno a seis años.

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