Un agente de la UME utiliza Counterfog para combatir una bengala contaminante - REPORTAJE GRÁFICO: DE SAN BERNARDO

El soldado número 151 de la UME: preparados para cualquier ataque químico

La Universidad de Alcalá de Henares ha desarrollado una tecnología puntera que aísla todo foco contaminante para la población

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La situación de contaminación «más exigente» a la que tuvo que enfrentarse la Unidad Militar de Emergencias (UME) en España fue el incendio de una nave de reciclaje en Chiloeches (Guadalajara), acaecido el 26 de agosto de 2016. Las emisiones de gases fueron muy elevadas y los soldados desconocían qué agentes químicos estaban combatiendo. Según cuenta a ABC el capitán José María Martín Corrochano, situaciones como esa de emergencias por sustancias peligrosas o nocivas, que pueden proceder de agentes químicos, biológicos, radiológicos o nucleares, obligan a la UME a estar «a la vanguardia» de cualquier dispositivo que ayude a paliar esa amenaza «con rapidez».

Como un aspersor, la boquilla de Counterfog esparce agua y aire comprimido sobre la fuga tóxica o de un agente químico
Como un aspersor, la boquilla de Counterfog esparce agua y aire comprimido sobre la fuga tóxica o de un agente químico - DE SAN BERNARDO

Precisamente ante la exposición a nuevos riesgos tecnológicos y ambientales, la UME ha creado una división específica, compuesta por un plantel de 150 personas que lidera el capitán Corrochano. Esta unidad ha encontrado la horma de su zapato en una tecnología puntera y muy sencilla que ha desarrollado la Universidad de Alcalá de Henares, en colaboración con entidades alemanas, suecas, checas y británicas. Se llama Counterfog y es, en esencia, un compresor con unos depósitos de agua potable que inyecta un chorro de niebla en la zona expuesta a los gases o agentes contaminantes.

¿Cuál es la clave? Ese chorro está formado por dos ingredientes, gotitas de agua en pequeñas partículas del tamaño de micra y aire en suspensión. Se esparce a través de una boquilla que crea una especie de niebla, relata el «padre» del proyecto, el catedrático de Ingeniería Mecánica de la Universidad alcalaína, José Luis Pérez Díaz. Genera una película que colisiona con las partículas nocivas presentes en el aire, las aspira e introduce en un cono. Así, se agrupan y acaban cayendo al suelo «en una especie de charco», agrega Pérez Díaz, donde se pueden tratar de una manera controlada.

El capitán Corrochano, portavoz de la UME
El capitán Corrochano, portavoz de la UME - DE SAN BERNARDO

La UME confía en el plus de seguridad que este sistema imprimiría a actuaciones en grandes áreas como centros comerciales, alertas en centrales nucleares, petroquímicas, o cualquier tipo de espora o bacteria esparcida, en el ambiente, como el carbunco (más conocido por su nombre inglés, el ántrax). No solo eso. También ayudaría –dicen sus creadores– en la prevención de grandes incendios, escapes, e incluso en la lucha contra la contaminación por motores diésel y la polución en las grandes urbes. «Si se adhiere Counterfog, por ejemplo, a los pilares de la red de carreteras o a las columnas de las ciudades, captaría las partículas contaminantes por arriba y las arrojaría por abajo, al suelo, para controlarlas en un espacio cerrado», detalla Pérez Díaz, limpiando de ese modo la atmósfera.

Simulacro en Torrejón

De hecho, en una demostración realizada ayer en la base aérea de Torrejón de Ardoz, en Madrid, el profesor desgranó cómo actúa Counterfog ante un foco tóxico real, en este caso, un transporte de mercancías peligrosas que se incendia. Sin Counterfog, la UME actúa identificando y aislando el vertido. Entonces, sofoca el incendio con un camión-cuba capaz de proyectar 6.000 litros de agua por minuto. «La cantidad de agua que se emplea y el peligro al que se expone al agente en áreas biológicamente contaminadas es enorme, además de los residuos que se generan y propagan al entorno y que luego se deben gestionar también», asume el capitán de la UME. Bien al contrario, en el simulacro, se usa Counterfog y en cuestión de minutos se logra dispersar el agente contaminante.

«Desaparece del aire y minimiza el riesgo para la salud de la población más próxima», asegura Pérez Díaz, lo que convierte a esta tecnología en una herramienta muy efectiva ante cualquier amenaza de nueva creación y, a su vez, «amable con el medio ambiente», defiende el capitán, que ya piensa en Counterfog como el agente número 151 de su unidad.

La UME combate del modo tradicional un foco tóxico procedente de un camión siniestrado, qeu transporta mercancías peligrosas: con un chorro de espuma y agua
La UME combate del modo tradicional un foco tóxico procedente de un camión siniestrado, qeu transporta mercancías peligrosas: con un chorro de espuma y agua-DE SAN BERNARDO