Día Mundial de la Lucha Contra el Sida El Papa pide que «todos adopten comportamientos responsables» para prevenir la difusión del sida

Durante la audiencia general, Francisco urge que los tratamientos lleguen a los más pobres

El Papa bendice a una mujer durante la audiencia general
El Papa bendice a una mujer durante la audiencia general - Reuters
JAVIER MARTÍNEZ-BROCAL Ciudad Del Vaticano - Actualizado: Guardado en:

«Millones de personas conviven con el sida, pero sólo la mitad tienen acceso a terapias para salvar su vida», ha denunciado el Papa antes de concluir la audiencia general, recordando que este jueves se celebra la Jornada Mundial contra el Sida.

«Invito a rezar por ellos y por sus familiares, y a promover la solidaridad para que también los más pobres puedan beneficiarse de diagnósticos y tratamientos adecuados», ha dicho el Santo Padre, ya que el mapa mundial del sida es un espejo del mapa mundial de la pobreza. «Pido además que todos adopten comportamientos responsables para prevenir una mayor difusión de esta enfermedad», ha añadido.

Precisamente hace hoy justo un año, en la rueda de prensa durante el vuelo de regreso a Roma tras su primer viaje a África, un periodista alemán preguntó al Papa «si ha llegado la hora de que la Iglesia permita el uso de preservativos para prevenir más infecciones».

«La pregunta me parece demasiado reducida e incluso parcial», respondió el Papa. «Sí, (el preservativo) es uno de los métodos; la moral de la Iglesia se encuentra en este punto ante una perplejidad: ¿Defender la vida, o que la relación sexual esté abierta a la vida? Pero este no es el problema. El problema es más grande», explicó.

El Papa parangonó la pregunta a la que los fariseos hicieron a Jesús sobre si era lícito «curar en sábado», el día en el que la Ley obligaba a descansar. «Lo que es obligatorio es curar. Pero los problemas son la desnutrición, la explotación de las personas, el trabajo esclavo, la falta de agua potable. No nos preguntemos si se puede usar una tirita u otra para una pequeña herida. La gran herida es la injusticia social, la injusticia del medio ambiente, la injusticia que he dicho de la explotación, y de la desnutrición», continuó.

«A mí no me gusta bajar a reflexiones tan casuísticas cuando la gente está muriendo por falta de agua y por el hambre, por el hábitat... Las guerras son la mayor causa de mortalidad. Yo diría que no pensemos en si es lícito o no curar en sábado. Diría más bien a la humanidad: Hagan justicia, y cuando todos estén curados, cuando no exista la injusticia en este mundo, podremos hablar del sábado», concluyó.

«La misericordia debe continuar»

Por otra parte, durante la audiencia general de este miércoles en el Vaticano, el Papa ha concluido su ciclo de catequesis sobre las obras de misericordia. «Las catequesis concluyen, pero la misericordia debe continuar», ha dicho entre bromas.

Este miércoles ha mencionado las dos últimas obras de misericordia: dar sepultura a los difuntos y rezar por los vivos y por quienes han fallecido. Como le gusta predicar con el ejemplo, ha añadido un recuerdo a las víctimas del accidente aéreo en Colombia.

«También hoy querría recordar el dolor del pueblo de Brasil por la tragedia del equipo de fútbol y rezar por los jugadores difuntos y sus familias», ha dicho saliéndose del discurso que tenía preparado.

«Dar sepultura a los muertos puede parecer una petición sorprendente en nuestro tiempo, pero en algunas zonas del mundo que viven bajo el flagelo de la guerra, con bombardeos que día y noche siembran miedo y víctimas inocentes, es una obra de misericordia tristemente actual”, ha explicado. «Allí algunos arriesgan su vida por enterrar a víctimas de la guerra», ha denunciado.

Un empresario, un buen cristiano

En cuanto a la oración por los demás, el Papa ha subrayado que no son iguales todos los modos de rezar. Francisco ha confiado que «ayer vino a Santa Marta un hombre bueno, un empresario. Debe cerrar su fábrica porque no consigue sacarla adelante», explicó el Papa.

«Me dice que no quiere hacerlo porque no quiere dejar sin trabajo a 50 familias. Es un buen cristiano que reza con obras y que no busca soluciones fáciles», añadió. «Ojalá hubiera muchos cristianos así, en estos tiempos en los que falta tanto trabajo», dijo.

Es quizá la misma tentación a la que se refirió durante el vuelo de regreso de África: la de evitar soluciones fáciles para problemas complejos.

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