Sociedad

El Papa elogia las buenas relaciones de musulmanes, cristianos y judíos en Azerbaiyán

Invita a promover «la cultura de la paz» frente a los fundamentalismos violentos

Mufti Allahshukur Pashazade da la bienvenida al Papa Francisco durante un encuentro en la mezquita de Heydar de Bakú
Mufti Allahshukur Pashazade da la bienvenida al Papa Francisco durante un encuentro en la mezquita de Heydar de Bakú - REUTERS

En un merecido aplauso a la armonía religiosa de Azerbaiyán, el Papa Francisco ha elogiado «las cordiales relaciones que la comunidad católica mantiene con la musulmana, la ortodoxa y la judía», que contribuyen «a la pacífica convivencia y la paz en el mundo».

En su discurso ante las máximas autoridades del país, el cuerpo diplomático, personalidades de la cultura y representantes de la sociedad civil hasta un millar de personas, el Santo Padre ha subrayado que «los genuinos valores religiosos son incompatibles con el intento de imponer la propia opinión a los demás por la violencia escudándose en el santo nombre de Dios».

Insistiendo en desautorizar a los violentos, el Papa ha afirmado que «todo auténtico camino religioso debe repudiar actitudes que instrumentalizan las propias convicciones, la propia identidad o el nombre de Dios para legitimar intentos de opresión y dominio».

Frente al «al drama de muchos conflictos que se alimentan de la intolerancia», Francisco considera necesaria «una cultura de la paz, que se nutre de una incesante disposición al diálogo» y consolidar la certeza de que «no hay alternativa razonable a la continua y paciente búsqueda de soluciones compartidas».

En el marco original y grandioso del centro cultural «Heydar Aliyev», diseñado por la arquitecto anglo-iraquí Zaha Hadid, el Papa ha pedido a los representantes de la política, la religión y la cultura «que la fe en Dios sea fuente de inspiración para la mutua comprensión, el respeto y la ayuda recíproca en favor del bien común de la sociedad».

A punto de celebrar los 25 años de independencia, Azerbaiyán puede presumir de una capital moderna, limpia y adornada con extraordinarios edificios vanguardistas.

El punto de malestar, en cambio, es la pérdida en 1991 del Nagorno Karabakh, un territorio montañoso habitado fundamentalmente por armenios, que se declaró independiente con la ayuda militar de Ereván y mantuvo cutro años de guerra con decenas de miles de muertos.

El presidente Ilham Aliyev ha recordado ante el Papa que el 20 por ciento del país se encuentra bajo ocupación militar, y el Santo Padre ha manifestado su «cercanía a quienes han tenido que abandonar su tierra y a tantas personas que sufren a causa de conflictos sangrientos».

La armonía social de Azerbaiyán es fruto de la vigilancia gubernamental frente a los intentos de radicalización islámica financiados con dinero de Arabia Saudí y del sentido común del jefe de los musulmanes del Cáucaso, Allashukur Pashazadeh, condecorado por san Juan Pablo II con la Orden de San Gregorio, y cuya autoridad teológica es reconocida simultáneamente por chiíes y sunníes.

Hacia el final de la tarde, el Papa acudirá a visitarle en privado en la mezquita Heydar Aliyev, donde tendrá lugar a continuación un encuentro interreligioso en el que ambos tomarán la palabra. Terminado el acto, el Santo Padre emprenderá regreso a Roma.

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