Día Mundial de la Lucha contra el Sida «No quiero estar en el perverso armario del VIH»

Miguel Caballero es portador del virus del sida y decidió hacerlo público para romper estereotipos y luchar contra los prejuicios asociados a esta condición

VÍDEO: Miguel cuenta su historia con el VIH. - DAVID G. TRIADÓ

Miguel Caballero es un sevillano, de 31 años, que cursa un doctorado en Estudios Culturales de Iberoamérica en la Universidad de Princeton, en Estados Unidos. Tiene pareja, practica deporte y viaja con frecuencia.

Se enteró de que era portador del virus del sida cinco días antes de defender su propuesta de tesis doctoral y dos semanas antes de trasladarse unos meses a La Habana. «Fue una sorpresa y una bomba, ¡no entendía nada!», confiesa. El tiempo que pasó en Cuba, prácticamente incomunicado, le sirvió para reflexionar y tomar una determinación. Decidió explicar a todo el mundo que era seropositivo: «No quería estar en el perverso armario del VIH». Tras contárselo a su familia y amigos, una experiencia que califica casi como de catarsis, lo publicó en Facebook para que todos sus contactos fueran conocedores de su condición.

«La culpa está basada en el problema que tiene esta sociedad con la sexualidad»

La culpabilidad, el pudor y el miedo suelen ser sentimientos habituales que experimentan las personas que reciben un resultado positivo en la prueba del VIH. «Yo no sentía vergüenza y los temores hay que combatirlos», asegura. «La culpa está basada en el problema que tiene esta sociedad con la sexualidad, particularmente si eres homosexual», remarca.

Un virus con la fatal historia que arrastra el VIH hace inevitable pensar en la muerte al ser diagnosticado. Miguel confiesa que ahora le ha perdido el respeto que antes quizás le tenía y que, de todos modos, él no quiere «vivir muchos años, sino vivir muy bien».

Nunca ha tenido ningún síntoma ni problema relacionado con el virus. Cuenta que una de las pocas cosas que le diferencia de un seronegativo es que él se toma una pastilla cada mañana. A él nunca le ha causado ningún efecto secundario la medicación, ni ha tenido ningún problema de salud por ser seropositivo.

Con una esperanza de vida casi equiparable a la del resto de la población, Miguel pone mucho énfasis en remarcar que hoy en día se puede vivir con plenitud pese al VIH. «Puedes formar la misma familia y tener el mismo trabajo que querías», apostilla.

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