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Sociedad

Estas son las cuatro graves amenazas que han puesto a Doñana en peligro

Doñana sufre cuatro graves amenazas: la mala gestión de los recursos hídricos y el afán de poner tierras en regadío; el proyecto para dragar el Guadalquivir, el de almacenar gas en el subsuelo de Doñana y la reapertura de las minas de Aznalcóllar

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Gestión del agua

A. ACOSTA Madrid - Actualizado: Guardado en:

«El principal problema de Doñana es que se seca, las marismas no tienen el agua necesaria», explica Eva Hernández, responsable de la campaña de Doñana de WWF. El espacio protegido recibe el 20% de lo que recibía antes de manera natural. Además del declive en los aportes de las aguas superficiales por canalizaciones que se hicieron en su día en los ríos que nutren Doñana (Guadiamar y Guadalquivir), ha aumentado el uso de las aguas subterráneas que alimentan las lagunas de Doñana y la Vera, zonas de mayor biodiversidad.

Según denuncia WWF, ha habido un crecimiento incontrolado de la agricultura intensiva. En la actualidad hay 1.000 pozos ilegales, según la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, aunque un informe de los propios regantes sitúa esta cifra en 2.000. A su vez hay unas 3.000 hectáreas de cultivo ilegales, que tras la aprobación de un plan de ordenación por parte de la Junta, el conocido como «Plan de la fresa», deberían desmantelarse.

Desde WWF esperan que ahora que empieza el cultivo de esta fruta se vea que «los puntos rojos» empiezan a desaparecer, «queremos pruebas de que se está haciendo y evidencias de que los pozos ilegales se están cerrando», dice Hernández.

En este momento, la Comisión Europea mantiene abierto un procedimiento de infracción contra el Gobierno español, y podría llevar a España ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea si el Gobierno no toma las acciones necesarias con urgencia.

El proyecto de dragado del río Guadalquivir

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El proyecto de dragado del Guadalquivir, por su parte, sigue sobre la mesa, pese a la sentencia en contra del Tribunal Supremo, y la Autoridad Portuaria quiere empezar a dragar en 2018. «Esto supondría un golpe mortal para el estuario y para el humedal -afirma Del Olmo- con grandes repercusiones económicas, tanto por su afección a la pesca en uno de los estuarios más ricos de Europa, del que depende en gran medida la pesca en el Golfo de Cádiz, como por su afección al turismo por el cambio en la dinámica de las corrientes que podrían llevarse la arena de las visitadas y afamadas playas de la zona».

Desde WWF denuncian que todo esto no puede ponerse en riesgo porque el Puerto de Sevilla quiera competir con otros puertos cercanos por la llegada de grandes cruceros.

Almacenamiento de gas

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En la comarca de Doñana ha habido extracción de gas desde los años 80, pero lo que se quiere ahora es utilizar las bolsas agotadas para inyectar y almacenar gas. Gas Natural-Fenosa acaba de comenzar las obras para convertir el subsuelo de Doñana en un almacén permanente de gas, que ha sido declarado almacenamiento estratégico de gas a escala nacional. Según denuncia WWF se trata de un único proyecto que ha sido dividido en cuatro para eludir las condiciones que marca la Evaluación de Impacto Ambiental, y así no se evalúa ni el riesgo sísmico ni el riesgo de contaminación del acuífero.

«No tiene sentido que un espacio protegido tenga un uso industrial», insiste Del Olmo. La única razón es que Doñana se encuentra en un lugar estratégico en la ruta que sigue el gas desde Argelia, pasando por el puerto de Huelva hasta el gasoducto que lo lleva a Sevilla.

Reapertura de la mina de Aznalcóllar

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Y la Junta de Andalucía pretende reabrir la mina de Aznalcóllar, supuestamente con todas las garantías ambientales, aunque el caso de la cercana minera Cobre Las Cruces –condenada esta semana a pagar 300.000 euros por contaminar con arsénico un acuífero del que bebe la población local- ha vuelto a poner de manifiesto el enorme riesgo de estos proyectos mineros.

Además, explica Hernández, ahora mismo la mina no tendría agua, pues su concesión ya la utilizan otros, por lo que habría que construir un nuevo embalse en la cuenca del Guadiamar o recrecer uno existente, algo que vendría a gravar los problemas hídricos de Doñana. Desde WWF consideran que «la reapertura de la mina es incompatible con los valores de un parque nacional».

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