Sociedad

«Se enfadó, cogió una botella de ron y se la bebió entera»

Una niña de 12 años muere por un atracón de alcohol después de participar en un botellón en el pueblo madrileño de San Martín de la Vega

El descampado de San Martín de la Vega elegido por Laura y sus amigos para hacer botellón/ VÍDEO: Jóvenes y alcohol: «Para mí salir implica beber» - ÓSCAR DEL POZO

Se llamaba Laura F. , tenía doce años y murió el pasado martes por un coma etílico. Se reunió con sus amigos en un descampado para hacer un botellón. Laura vivía en El Quiñón, un barrio ubicado en San Martín de la Vega, a unos 40 kilómetros al sur de Madrid. Como solía hacer todos los fines de semana Laura y sus amigos decidieron irse de botellón el pasado viernes para celebrar la fiesta de Halloween.

«Pusieron de 8 a 15 euros por cabeza para comprar alcohol. Laura se enfadó con sus amigos, cogió una botella de ron y se la bebió entera», cuenta otra joven de San Martín de la Vega. «Fue tanto lo que bebió que se desmayó. Al principio, sus amigos se burlaban de ella y la dejaron tirada unos 40 minutos hasta que finalmente comprobaron que no reaccionaba». Fue en ese momento cuando decidieron ir en busca de ayuda. Como Laura, cuentan sus amigos, era una joven muy alta y de gran complexión física, no consiguieron cargar con ella.

Por eso, fueron a buscar el carro de un supermercado cercano para poder llevarla hasta el centro de salud. La menor ingresó en el centro de San Martín de la Vega en parada cardiorrespiratoria y fue trasladada en UVI móvil al hospital 12 de Octubre de la capital dada la gravedad de su estado, informaron fuentes de Emergencias de la Comunidad de Madrid.

Los jóvenes hicieron el botellón en un descampado muy cerca del barrio de Santa Elena. Se trata de un cerro de muy difícil acceso, y con ningún tipo de iluminación por lo que allí pueden beber escondidos de la Policía. Y de sus padres.

Hay versiones encontradas respecto al lugar donde estaban sus progenitores cuando la pequeña Laura decidió irse de fiesta. Algunos vecinos apuntan a que no estaban en el pueblo y que Laura decidió quedarse en casa de una amiga.

Otros vecinos aseguran, en cambio, que sus padres jamás salieron de San Martín de la Vega.

Sí hay más consenso respecto a las personas con las que Laura estaba aquel fatídico día. Acababa de empezar hace poco a cursar en el Instituto Anselmo Lorenzo, pero ella ya tenía su grupo de amigos. «Laura se juntaba con chicos a los que les gustaba mucho beber y fumar porros, aunque a ella le gustaba la shisha (pipa de agua)», aseguran jóvenes de su instituto.

Según señalan, se trata de jóvenes algo mayor que ella pero también menores de edad. «Para poder comprar alcohol seguramente le habrían pedido ayuda a alguien mayor. No lo tenían tan difícil», explican jóvenes que la conocían.

En San Martín de la Vega reina la desolación. En las esquinas, en los bares, en el polideportivo... Todos hablan de lo sucedido. «No hay que buscar causas o responsables. Esto sucedió pero desde luego no pasa con todos los jóvenes. Mi hijo tiene la edad de Laura, sale a pasear solo pero no bebe», defiende una madre.

«Lloran por los pasillos»

Sin embargo, los vecinos reconocen que muchos jóvenes se reúnen para hacer botellones en distintos puntos del pueblo: cerca del cementerio, en el descampado de Santa Elena o en cualquiera de las plazas de la localidad madrileña.

En el Instituto se hará mañana un minuto de silencio. Y el Ayuntamiento declaró un día de luto. «Están destrozados, sus amigas lloran por los pasillos», cuenta una niña de Anselmo Lorenzo. «Casualmente vino ayer un señor a hablarnos sobre las drogas y mencionó lo de Laura», cuenta.

[Así está regulado el consumo de alcohol en el mundo]

Poco se habla de los padres. Algunos vecinos aseguran que se trata de una familia polaca que trabajaba en una tienda, que ya cerró, de ropa de segunda mano. «Es gente muy normal, encantadora, igual que la niña», defiende una antigua profesora de Laura.

Una amiga de Patricia, la hermana de Laura, asegura que la familia está destrozada. «Patricia me lo contó todo y se siente realmente mal». La hermana de Laura tiene solo 15 años y estaba en Barcelona, «de fiesta», asegura su amiga, cuando falleció Laura.

La Guardia Civil ha abierto una investigación para determinar si, como han dicho varios testigos, estaba de botellón con sus amigos. Fuentes del Instituto Armado aseguran que las pesquisas se centran ahora en la declaración de varios participantes en el encuentro alcohólico. El caso ha pasado a ser instruido en el Juzgado número 8 de Madrid, en Plaza de Castilla.

Los restos de la pequeña Laura fueron incinerados ayer en el tanatorio de la localidad madrileña de Alcobendas.

Ignacio Mendoza es portavoz de la oposición en el Consistorio del municipio madrileño de San Martín de la Vega. Como el resto del pueblo, de unos 20.000 habitantes, está desconcertado. Asegura que se enteró «casi de rebote» de la muerte de la niña de 12 años. Jóvenes de 15, 16 y 17 años empezaron a difundir la noticia entre ellos, compartiéndola por WhatsApp y otras redes sociales. «A mí me lo contó una joven de 17 años», asegura Mendoza.

«No dejar pasar ni media»

El problema de este pueblo con los jóvenes y el alcohol no es nuevo. Solo hay dos pubs, según comenta el edil del Partido Popular, y la Policía controla los movimientos de trapicheo de droga que se dan en el cercano Barrio de El Quiñón, donde vive la familia de Laura.

Pero desde el Ayuntamiento son conscientes de que hay que «abordar el problema que lleva pasando mucho tiempo» entre los jóvenes del pueblo. Es un hecho «desgraciado, pero fortuito», asegura Mendoza, pero está claro que se deben cambiar «los protocolos de actuación, el control paterno, el policial, para que sea mucho más férreo e inflexible, y no dejar pasar ni media».

«Por lo que yo mismo veo todos los fines de semana, los jóvenes se reúnen para beber. Por eso, es necesario realizar un cambio del protocolo de educación y formación para concienciar a los jóvenes y que vean que el alcohol es un problema real».

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