El doctor Carlos Chiclana dice a ABC que cree en las segundas oportunidades y en la reinserción de expresidiarios como Diego Yllanes
El doctor Carlos Chiclana dice a ABC que cree en las segundas oportunidades y en la reinserción de expresidiarios como Diego Yllanes - ABC

El doctor que contrató a Diego Yllanes, el homicida de Nagore: «Creo en la reinserción. Él solo quiere aportar»

Carlos Chiclana lamenta «haber reactivado el dolor a la familia de Nagore», pues él solo «tuvo la voluntad de ayudar a un amigo que pedía una segunda oportunidad y nadie se la ofrecía»

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Asun Casasola, la madre de la joven irunesa Nagore Laffage Casasola, que murió a manos de otro joven, José Diego Yllanes Vizcay, en la madrugada del 7 de julio de 2008, recibe llamadas telefónicas desde el pasado lunes cada pocos minutos. Los medios, entre otros ABC, han querido conocer sus impresiones tras conocerse que el joven médico estaba ejerciendo la Medicina tras obtener el tercer grado penitenciario el pasado mes de julio. Asun comentó el «palazo» que supuso conocer en vísperas de San Fermín de este año que el homicida de su hija salía a la calle de nuevo. «Sé que tiene que salir de la cárcel, pero me indigna que pueda ejercer», relata y reprocha al sistema judicial «no tener empatía» hacia las víctimas y familiares. Al leer sus declaraciones, el doctor Carlos Chiclana, el dueño de una clínica privada que pasa consulta de Psicología y Psiquiatría tanto en Madrid como en Sevilla, reacciona y dice lamentar con profundidad «el dolor causado a la familia de Nagore». «Nunca pensé en ello, en estos efectos, haber reactivado el dolor de Nagore es algo que lamento. Yo me dedico a sanar dolores, no querái rpovocarlos. Les pido una disculpa y les muestro mi cercanía».

El doctor asume al cien por cien la responsabilidad y represalias por haber contratado a Diego, colega y amigo suyo de los tiempos que compartieron cuando él ejercía como MIR en la Clínica Universitaria de Navarra. Su crimen frustró esa especialidad en Psiquiatría, que nunca terminó, aclara el doctor Chiclana, por lo que no está contratado como «psiquiatra», tampoco colegiado como tal, aunque sí como médico, en el Colegio de Médicos de Madrid (Icomem) desde el pasado 17 de julio de 2017, como la propia institución se encargó de matizar en un comunicado.

El martes pasado la Organización Médico Colegial (OMC) publicó una respuesta en la que aseguraba que no estaba colegiado, como psiquiatra. Pero sí lo estaba como médico en el colegio madrileño, cuando el propio recién salido de la cárcel de Zuera (Zaragoza) presenta toda la documentación para colegiarse y empezar a desempeñar su amado oficio en el centro que el doctor Chiclana tiene en la Avenida de Filipinas de Madrid.

¿Sigue ejerciendo en la clínica? El doctor Chiclana responde a ABC que su contrato «en este momento está en stand by», esperando a que repose la polémica generada cuando la ciudadanía ha conocido que en un centro de tratamiento de salud mental había un homicida condenado. Tanto el abogado de Yllanes, como el doctor Chiclana, insisten a este periódico que el joven médico quiere rehacer su vida, está arrepentido de una manera verdadera y honda, y necesita una segunda oportunidad.

«Yo intenté echar una mano a una persona a la que nadie ofrecía ninguna oportunidad. No creí que iba a tener esta repercusión. Claro que toda mi intención era ayudar», dice Chiclana. Pero añade que ahora mismo los 25 empleados en su clínica están recibiendo «unas 1.500-2.000 llamadas de amenazas de muerte y todo tipo de insultos», así que se muestra arrepentido por las consecuencias para su equipo de una decisión que él ha tomado en su totalidad y que su equipo ha tolerado.

Diego estaba integrado en ese equipo desde el pasado verano. No especifica en qué fecha, pero su salida de la prisión se produce el 3 de julio, su colegiación el 17 de julio. Según cuenta a ABC, fue contratado para realizar tareas bibliográficas, de redacción de textos y búsquedas de documentación aptas para labores de investigación, nunca para atender a pacientes. «Él necesita servir, tiene mucha intención de reinsertarse, de aportar algo. Es como si quisiera redimirse, reincorporarse a la vida. Necesita su proceso de recuperación, el que necesitaría cualquier persona tras salir de la cárcel, pero tiene un perdón y arrepentimiento reales».

«Fue un error colocar su foto»

El doctor asume como un error personal haber colocado la imagen de Diego Yllanes en su web, junto a otras 19 personas que ejercen en la clínica médica. «Yo estoy a favor de la reinserción, creo en el ser humano y la persona. Yo mismo me confundo muchas veces, y a veces se trata de ofrecer una mano. Yo trato a pacientes que vienen y me cuentan que han maltratado a sus hijos, y no le puedo cerrar las puertas de la clínica y decir: a ti no te trato. Nuestra empresa no es de chorizos, atendemos a personas con problemas de salud mental. Si me dedico a eso, no puedo hacer otra cosa que tratar de ayudar».