SociedadLa Madre Maravillas: una carmelita descalza poco común

Fue una mujer fuera de serie por su carisma y su enorme calidad humana

Santa Maravillas de Jesús era hija de los Marqueses de Pidal
Santa Maravillas de Jesús era hija de los Marqueses de Pidal - ABC

A pesar de ser una mujer fuera de serie por su carisma y su enorme calidad humana, su nombre saltó a la escena pública en 2008 cuando el Congreso de los Diputados, tras una lamentable disputa, se negó a colocar en una de sus salas una placa para rememorar su lugar de nacimiento.

Canonizada por san Juan Pablo II durante su última visita a España en 2003, la Madre Maravillas era una carmelita descalza poco común, ya que desde la más rigurosa vida contemplativa de un monasterio de clausura fue capaz de emprender una obra social y caritativa impresionante.

Con una personalidad entrañable, capaz de hacerse amiga hasta de los enemigos y un profundo amor a Dios y a los más necesitados, María de las Maravillas de Jesús Pidal y Chico de Guzmán decidió de muy joven dejar su vida acomodada para abrazar la austeridad del carmelo.

Había nacido el 4 de noviembre de 1891 en uno de los edificios que hoy es ocupado por el Congreso de los Diputados, concretamente en el número 36 de la calle San Jerónimo. Sus padres, muy católicos, eran los Marqueses de Pidal. Por línea paterna, la mayoría eran políticos. Su padre, Don Luis Pidal, trabajaba como embajador de España ante la Santa Sede y su abuelo había sido diputado.

Era normal que, en este ambiente aristocrático, la Madre Maravillas recibiera una educación por encima de la que podía recibir cualquier mujer de su época. Sin embargo, la comodidad no fue óbice para que cambiara radicalmente de vida. A los 28 años ingresó en el carmelo de El Escorial (Madrid).

Su espíritu inquieto y su gran sensibilidad ante los más pobres entre los pobres le permitió no desconectar nunca de las necesidades reales del mundo. En sus 55 años de vida religiosa, Santa Maravillas fundó once conventos en distintos puntos de España y uno en la India. Además hizo construir en Getafe el colegio que hoy lleva su nombre, «Madre Maravillas».

Las hermanas que vivieron con ella le solían replicar entre bromas que no se puede ayudar a todo el mundo, pero ella siempre insistía: «A todo el mundo no, pero sí a quien pase a nuestro lado». Y las necesidades del prójimo nunca encontraban límites en su generosidad. Prueba de ello, fue la construcción de una barriada completa de más de 200 casas en la localidad madrileña de Perales del Río, que lleva el nombre de «Colonia Madre Maravillas» y en la que hoy viven centenas de familias.

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