Opinión

Guillermo y el Tío de la Vara

El grado de bunkerización del socialismo español cursa de forma paralela a su proceso de dilución identitaria

El presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara
El presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara - EFE
Jaime González - Actualizado: Guardado en:

De Guillermo Fernández Vara dicen sus detractores en Ferraz que es un «socialista de derechas». Recurren al oxímoron para ponerle en evidencia, sin reparar en que la definición con la que pretenden zaherirle es una portentosa demostración de frentismo. Son tan presuntuosos que exhiben su supuesta pureza ideológica —socialismo pata negra— como un signo de distinción moral, pero lo que están haciendo —llevan así nueve meses— es construyéndose una habitación del pánico para blindarse ante lo que pueda pasar el día D y la hora H.

El grado de bunkerización del socialismo español cursa de forma paralela a su proceso de dilución identitaria. Alguien, en su debido momento, debió decir que «no se puede ser sin saber qué somos», pero bien por falta de tiempo, bien porque la irrupción de Podemos provocó en algunos un absurdo complejo de inferioridad, lo cierto es que el socialismo español ha perdido sus coordenadas históricas y no acierta a resetear su GPS.

Es verdad que la crisis de identidad del PSOE se gesta en la época de Zapatero, pero el proceso de fragmentación del partido se ha intensificado desde que la nueva dirección socialista se empeñó en malgastar todas las energías en una obtusa estrategia de supervivencia personal. No es siquiera una huida hacia delante, porque están corriendo para atrás sin abordar la gran cuestión pendiente: ¿qué somos?

Los que arremeten contra Fernández Vara no tienen ni puñetera idea. Además de malintencionados son profundamente torpes: la mayoría de españoles vienen transitando sin rubor desde hace décadas por ese corredor sin trincheras donde habita la moderación: unas veces votan al PP y otras al PSOE, porque no hay nada más antiguo que los bandos. Ese espacio es el que pretenden dinamitar los que ahora confunden el liderazgo con la permanencia en el cargo. No cabe mayor demostración de soberbia: los que no han ganado nunca —el equipo del Tío de la Vara—, dictando lecciones magistrales de lealtad a quienes llevaron al PSOE a sus cotas más altas. Así les va.

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