Galicia

Podemos quiere que prevalezca su peso en la Marea a la hora de repartir cargos

La formación morada vería lógico que CarmenSantos asumiera una de las viceportavocías, en base a su mayoría dentro del grupo parlamentario

Foto de familia de los diputados del grupo parlamentario de En Marea
Foto de familia de los diputados del grupo parlamentario de En Marea - MIGUEL MUÑIZ

A pesar de los esfuerzos de Luís Villares por aclarar que todos los diputados de la izquierda rupturista son «al cien por cien» miembros de En Marea, el resto de componentes de la confluencia ni quiere ni puede obviar su peso relativo en el grupo parlamentario.

Desde que han comenzado las reuniones y los encuentros para negociar el reparto de áreas y sillones, han brotado todo tipo de manifestaciones, a modo de demostraciones públicas para intentar influir en la distribución final. La última es la de Podemos Galicia. Fuentes de la dirección consultadas por ABC, aseguran que «lo lógico» sería respetar el mandato salido de las urnas el 25 de septiembre para otorgar los puestos que más visibilidad tienen en el Parlamento de Galicia. Atendiendo a esa pauta, las mismas fuentes de la formación morada sostienen que la secretaria general, Carmen Santos, debería ocupar un lugar de responsabilidad, como la viceportavocía del grupo. El hecho de que siete de los catorce diputados de EnMarea sean afiliados a Podemos da alas a esa posibilidad. Lo que el partido busca es que el grupo de O Hórreo sea un fiel reflejo de su potencial electoral. Parten del convencimiento de que Podemos fue muy fuerte en las zonas urbanas tras obtener todas sus actas en las dos provincias gallegas con más población, La Coruña y Pontevedra.

Por lo pronto, Esquerda Unida ya se ha pronunciado frontalmente en contra de este esquema de reparto. Antes de la reunión que la coordinadora mantuvo el pasado sábado, la diputada autonómica Eva Solla, el dirigente de Vigo, Rubén Pérez y la máxima referente y diputada en el Congreso, Yolanda Díaz, pidieron el «reconocimiento de partes» dentro de En Marea. Para EU, la «pluralidad, valía y experiencia» de cada escaño es lo único que debe influir para organizarse internamente. El resto, afirmaron a este periódico, serían razones consideradas «banales».

De inmediato, algunos miembros del rupturismo salieron al paso de ese llamamiento. Empezando por Villares, quien afirmó anteayer que «nos reconocemos en la unidad desde la diversidad» y recordó que la confluencia que dirige es «de adscripción individual, aunque haya gente que milita en otras organizaciones políticas». En la misma línea, el concejal de Compostela Aberta, Manuel Dios, les dirigió en las redes sociales el siguiente dardo: «Sin acritud, a ellos y a cualquier otra organización existente dentro de En Marea, ¿qué parte de la adscripción individual no se entiende?».

Para Podemos, el posicionamiento de Esquerda Unida solo se entiende si obedece a una estrategia. «Es normal que no quieran tener en cuenta el origen de los diputados, porque ellos con solo dos de su partido saldrían mal parados», aseguran. Apuntan que «no es lo mismo» que se reconozca el papel de Alberto Garzón en el Congreso de los Diputados tras obtener un millón de votos el 20-D y presentarse más tarde en la coalición Unidos Podemos con Pablo Iglesias, que el contexto gallego.

Relaciones con Anova

Hasta la fecha, se sabe con certeza que las diputadas Paula Verao —perteneciente a Cerna— y Eva Solla llevarán el área de salud y bienestar. En los próximos días se resolverán las negociaciones con los otros partidos para cerrar la composición de la Mesa y la primera toma de contacto con la dinámica parlamentaria.

Sobrevolando todas esas tareas, las relaciones entre cada «familia» del rupturismo tiene sus altibajos. La de Podemos conAnova, la vertiente netamente nacionalista representada en O Hórreo por Antón Sánchez y David Rodríguez, es en estos momentos fluida. «Pasa como en todo, en cada partido hay grupos y a veces hay tensiones, pero en lo personal no hay ningún problema», despejan en el partido de Pablo Iglesias. Algunas de las disputas más agudas se produjeron en el pasado con la Frente Popular Galega (FPG), la formación independentista integrada en el partido de Beiras y en cuyo plantel militan el expresidente de la RAG, Méndez Ferrín y la diputada en las Cortes, Alexandra Fernández.

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