GALICIA

Las cámaras de las carreteras que llevan al pueblo, claves en la desaparición de Diana Quer

Los investigadores fían los avances al «rastreo tecnológico» y no descartan una aventura nocturna que se torció

Los padres de Diana Quer insisten en que la joven está retenida contra su voluntad - MIGUEL MUÑIZ
PATRICIA ABET - @abcengalicia A Pobra Do Caramiñal (La Coruña) - Actualizado: Guardado en: Galicia

A punto de cumplirse una semana desde la desaparición de la joven madrileña Diana Quer, los investigadores se afanan en encontrar una conexión que dé sentido a la maraña de daños que ahora mismo están sobre la mesa. La falta de confirmaciones sobre lo que sucedió aquella noche explica que por el momento no se haya descartado ninguna hipótesis de trabajo, aunque con el paso de los días unos supuestos empiezan a ganar fuerza en detrimento de otros. Según pudo saber ABC, los interrogatorios a los feriantes que ese fin de semana montaron en la romería del pueblo resultaron estériles para la investigación.

Nada hace indicar que –como se pensó en un primer momento a raíz de un mensaje que Diana envió a un amigo de Madrid– uno de estos habituales de las verbenas de A Pobra pudiera haber acosado a la joven. Varias muchachas denunciaron haberse sentido intimidadas aquella noche por hombres que responden a distintas descripciones, pero los agentes circunscriben estos hechos a un comportamiento machista ajeno a la desaparición de Diana Quer.

Traslados desde A Pobra

Sin ningún hilo del que tirar, en este punto de la investigación los avances para dar con el paradero de la joven se fían al «rastreo tecnológico» de las llamadas que se realizaron aquella madrugada y, sobre todo, de las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad de las carreteras que dan acceso a la zona. Pese a que el hermetismo acerca de las pesquisas es absoluto, fuentes cercanas al caso confirmaron a este diario que un grupo de efectivos está visualizando cada movimiento por carretera de las doce horas siguientes al suceso. En alguno de estos traslados podría estar la clave de la ubicación actual de la desaparecida, que distintos informantes sitúan desde hace días fuera del concello de A Pobra. Esta certeza explicaría que los rastreos en el pueblo lleven días cancelados y que el radio de búsqueda se haya ampliado a toda España.

Sin descartar una retención violenta de la joven –que desapareció al filo de las 2.30 de la madrugada después de despedirse de un grupo de amigas– los investigadores no cierran la puerta a una marcha voluntaria que, en el último momento, se podría haber complicado. Ahondando en este supuesto de trabajo, algunas fuentes hablan de una posible «aventura nocturna» que pudo torcerse. La declaración de una vecina que presenció una presunta conversación entre Diana y otra persona en los días previos a su desaparición, y cuyos pormenores no han trascendido, apoyaría esta versión de los hechos.

«Sé fuerte, Diana»

Esta posible huida estaría justificada por la ausencia de marcas de forcejeo en el paraje donde Diana fue vista por última vez y por una presunta discusión familiar que se produjo en los días previos. Sin embargo, y consultada sobre el estado de ánimo de su hija, la madre de Diana confirmó que el domingo de su desaparición la chica se mostró «especialmente alegre y contenta». Muy afectados por el paso de los días y la ausencia de datos, los padres de Diana evitaron ayer hacer declaraciones, aunque insisten en que la muchacha está retenida contra su voluntad y le piden que sea fuerte.

La enigmática desaparición de Diana Quer mantiene a los investigadores –algunos de ellos participaron en el caso Asunta y en la búsqueda de la peregrina americana Denise Thiem– en un punto muerto. Ni la declaración de los padres (que se prolongó durante cuatro horas) ni la de los hermanos, las amigas del pueblo o el grupo de Madrid han logrado arrojar luz sobre este enigmático suceso que mantiene en vilo a los vecinos de A Pobra, un pueblo costero de poco menos de diez mil habitantes que cada verano duplica su población. Los carteles con la imagen de Diana se suceden en escaparates, postes y paredes. Los vecinos no hablan de otro tema al tiempo que reiteran que el suyo es un municipio tranquilo donde un caso de este calibre no tiene sentido.

Esta madrugada se cumplirá una semana desde la desaparición de Diana Quer, una joven de Pozuelo que vestía pantalón corto rosa, sudadera y zapatillas con cordones negros. Su rastro se perdió a un kilómetro de la casa de veraneo de su familia, un trayecto poco transitado en el que fue vista pasadas las dos de la mañana. Su móvil se mantiene apagado desde entonces y su rastro parece haberse desvanecido.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios