Selección española Piqué, una despedida esperada

La Federación ya sabía que el central, que pasó momentos duros en el vestuario de Albania cuando se enteró del conflicto, quiere dejar la selección

Piqué, durante el duelo contra Albania - EFE

Gerard Piqué pasó el domingo una mala noche, contrariado porque cuando llegó al vestuario, después del aseado triunfo de España en Albania, le explicaron que volvía a ser actor principal de una polémica avivada por las redes sociales y por algún medio de comunicación. Resulta que al defensa del Barcelona le señalaron sin ningún tipo de pudor porque jugaba con las mangas de su camiseta cortada y debajo llevaba una térmica, dando a entender la gente que se había quitado los ribetes rojo y amarillo que lucían los otros compañeros de la selección que vestían manga corta. Pero Piqué, en una de estas manías futboleras, siempre va de largo y el nuevo modelo blanco que había preparado Adidas para la ocasión tenía un tallaje pequeño y le incomodaban los puños, así que optó por la térmica debajo cortándose las mangas de la elástica oficial. Es importante destacar que en ese caso no había las franjas con los colores de España, tal y como se esmeró la Real Federación Española de Fútbol en demostrar exhibiendo en la zona mixta de Shkodër la prenda que llevó Sergio Ramos, otro de los que prefiere ir con manga larga. Era, más que otra cosa, un intento en vano por defender a Piqué, pues la mecha había prendido y se cuestionaba, por enésima ocasión, su compromiso con España.

Piqué ha jugado 85 partidos con la selección española, pero no basta semejante palmarés ya que siempre habrá quien le recrimine varios episodios problemáticos, alguno con razón de ser y otros por una rivalidad Barça-Madrid llevada al extremo del combinado nacional. Precisamente por eso, fuentes consultadas cuentan a este periódico que Piqué pasó momentos malos en el Loro Boriçi, incapaz de comprender el revuelo y la tormenta de insultos pegados a su nombre en las redes sociales. El central, que siempre ha admitido en público que le va la marcha y que será imposible cambiarle, vivió un momento bajo y consideró que era oportuno comparecer ante los medios y dar su versión de los hechos. Tenía un mensaje muy importante que dar.

Lo hizo primero ante las televisiones y luego ante las radios y la prensa escrita, sosegado y con aparente tranquilidad después del agobio que tuvo en el vestuario. Miró a las cámaras y reveló que dejará la selección después del Mundial de Rusia de 2018, un torneo en el que España debe ganarse aún la clasificación y que queda relativamente lejos. Por entonces, tendrá 31 años y considera que es el momento oportuno, hastiado de tanto incendio y consciente también de que los ciclos se acaban. Hasta el final, prometió sacrificio y esfuerzo.

El propio Piqué se encargó de confirmar que no era una decisión en caliente, pero aprovechó el enésimo conflicto para exclamar que ya está bien, que es hora de decir basta. Según ha podido saber este diario, la noticia no sorprendió a la gente importante de la Real Federación Española de Fútbol, pues Piqué ya había mantenido reunidos previas detallando su hoja de ruta. Lo que sí es verdad es que la RFEF no esperaba que fuera a anunciarlo el domingo y tampoco que lo hiciera de esta manera, pero al futbolista se le acabó la paciencia.

Al defensa le han incomodado de manera especial los dos últimos episodios, básicamente porque esta vez no ha sido él quien ha agitado el árbol. Del mismo modo que admite que otras veces se ha metido en algunos charcos, ahora ya ha asumido que haga lo que haga se hablará siempre de él y que es imposible convencer a un amplio sector de la españolía. En la Eurocopa fue una supuesta peineta durante el himno que captaron las cámaras en el clásico desfile cara a cara, y en Albania lo de las mangas. «Es la gota que colma el vaso. No soy bien recibido aquí», se lamentó, recordando que su compromiso de rojo es máximo. Le duele porque ha jugado muchas veces mermado y porque siempre ha estado dispuesto.

Desde la RFEF esperan que se calmen las aguas y se mira con recelo el calendario ya que el 12 de noviembre hay partido en Granada (contra Macedonia). Falta por ver cómo reacciona la gente, pero incluso es probable que se revierta la situación y Piqué pase de ser abucheado en muchos campos del territorio español a recibir aplausos. En León, hace algo más de un año, fue tremendamente castigado por sus declaraciones en la fiesta liguera del Barça, en las que se acordaba del Real Madrid, y se implantó como una rutina con división de opiniones en otras ciudades como Oviedo o Logroño.

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