Hope, el cachalote que tuvieron que sacrificar por el estado de su cola, junto a otro ejemplar
Hope, el cachalote que tuvieron que sacrificar por el estado de su cola, junto a otro ejemplar - Francis Pérez

El tráfico marítimo en las aguas de Canarias mata a más cachalotes de los que nacen

En los primeros meses de 2019 los accidentes por colisiones han aumentado y al menos cuatro ejemplares han muerto

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En Canarias mueren por colisión más cachalotes de los que nacen. El archipiélago, que es una de las pocas zonas del atlántico norte que tiene una población estos animales durante todo el año, registra de media unos 2,5 fallecimientos por esta causa mientras que «nacen solo 2,5 cada temporada», indica Natacha Aguilar, profesora de biología marina y experta en cetáceos de la Universidad de La Laguna.

En los primeros meses de 2019 estos accidentes han aumentado y al menos cuatro cetáceos han muerto por colisión con embarcaciones. Según la Red de Varamiento de Canarias tres de ellas están confirmadas y hay un cuarto ejemplar, una ballena, cuyo fallecimiento está bajo investigación, ya que el cadáver estaba en un estado de putrefacción muy avanzado.

No obstante, Aguilar, explica que a estos casos hay que sumar aquellos que se desconocen o que no han varado en las costas canarias. Hope, el cachalote al que tuvieron que sacrificar tras una colisión con una embarcación, «no acabó en ninguna playa y muchos de los que mueren tampoco lo harán debido a las corrientes, por lo que los datos de varamientos son solo la punta del iceberg de la mortandad real», asegura.

No es casualidad que la organización marítima internacional haya reconocido a Canarias como uno de los cinco puntos calientes donde se conoce el problema de colisiones. Esto puede deberse a cambios en la distribución de los cetáceos, pero la bióloga marina considera que «es urgente tomar medidas para paliarlo y mitigarlo. El cachalote está considerado como una especie vulnerable en España». Los cetáceos pueden chocar con grandes buques internacionales, ferris y barcos deportivos, que han subido un 30% en los últimos años, según la experta.

Cada vez hay más ferris rápidos entre todo el archipiélago canario que van a 40 nudos, unos 80 kilómetros por hora

Aunque las colisiones llevan ocurriendo desde los años 90 del siglo pasado, cada vez hay más ferris rápidos entre todo el archipiélago canario que van a 40 nudos, unos 80 kilómetros por hora. En 2019 ha habido un pico de mortandad que coincide con la puesta en marcha de nuevas rutas, por lo que «hay una relación clara entre las colisiones y las embarcaciones», indica la experta, que también ha señalado que «no es admisible que estas líneas no hayan realizado un estudio de impacto ambiental».

Hope, el cachalote que tuvieron que sacrificar por el estado de su cola
Hope, el cachalote que tuvieron que sacrificar por el estado de su cola - Francis Pérez

Bajo el lema «Hay prisas que matan, despacio por el cetáceo» la federación canaria Ben Magec de Ecologistas en Acción ha iniciado una campaña para que los ferris reduzcan la velocidad a la que circulan. Además, instan a la población a que elijan embarcaciones que van más despacio porque «esta carrera por la velocidad que nos venden las compañías marítimas es absolutamente contraria a las políticas de protección de la biodiversidad», denuncia la portavoz.

Peligro para la biodiversidad

Los cetáceos también se ven amenazados por el proyecto del puerto de Fonsalía. La portavoz de Ecologistas en Acción, explica a ABC que hay un agujero en una zona de especial conservación protegida a nivel europeo y nacional, que se dejó para su construcción. En el área ya hay 4 puertos y este quinto está planificado, según Aguilar, para cinco grandes buques y 400 plazas deportivas. Esta gran ciudad marítima, que limita con un área marina protegida y coincide con un espacio crítico para la tortuga verde, «supone un peligro para la biodiversidad», en palabras de la experta en cetáceos.

La bióloga marina considera que España debería tomar ejemplo de casos como el de Hawái. «Allí no hay ferris rápidos porque tienen una población de yubarta reproductora», indica Aguilar. Algo parecido ocurre en Canarias, que es una zona en la que habitan las hembras de cachalote para criar y hacia la que viajan los machos para reproducirse. La especialista señala que «igual que en Doñana hay límites por el lince ibérico, en el archipiélago también debe haber como mínimo en las zonas de conservación».

Existen informes que reflejan el problema de colisión de cetáceos y que proponen medidas a tomar desde el año 2000

La gran biodiversidad de canarias, tildada por la bióloga de la Universidad de La Laguna como «la Galápagos de Europa a nivel cetáceo», no solo tiene valor natural. «También está generando puestos de trabajo y millones de euros en beneficios económicos a empresas que se dedican a la observación comercial de cetáceos. Esta explotación es la segunda en número de visitantes, por lo que proteger a los animales contribuye a diversificar la economía y el ecoturismo», añade.

Sánchez denuncia que hay informes que reflejan el problema de colisión de cetáceos y que proponen medidas a tomar desde el año 2000. «Casi dos décadas después no se ha absolutamente nada y la situación ha ido a peor», indica la portavoz.

En cuanto a los biólogos, Aguilar considera que hasta ahora «ha habido una falta de capacidad decisiva y problema de competencias entre el gobierno central y el autonómico». Sin embargo, la experta se muestra esperanzada porque «este año ya se están poniendo en marcha las normas de gestión de las zonas de especial conservación marinas».

Retos a los que se enfrentan los cetáceos

Aun así, los retos a los que se enfrentan los cetáceos en los océanos son muchos. En Canarias también sufren situaciones de estrés causado por la alta densidad de tráfico marítimo en las aguas que habitan, lo que según Sánchez «podría propiciar varamiento e, incluso, les impediría criar en las condiciones necesarias».

A nivel global el aumento de las temperaturas, la sobrepesca y la contaminación de plásticos también les amenazan. «El cambio climático cambia la distribución de sus presas y la sobrepesca las reduce. Además, como son animales muy longevos, acumulan muchos contaminantes que pueden provocar desde tumores hasta una menor capacidad reproductiva. La contaminación por plásticos, a través de enredos e ingestión de los mismos, pueden llegar a matar al animal», aclara Aguilar. Según datos de la Red de Varamiento de Cetáceos a los que ha tenido acceso ABC, el incremento de muertes por infecciones también ha aumentado estos últimos años. «Este tipo de enfermedades causadas a los plásticos son una rutina en la fauna marina», concluye la bióloga.