Foto: ERNESTO AGUDO VÍDEO: RODRIGO BELTRÁN

«Siguen existiendo barreras, no podemos ser ingenuos

Las III Jornadas de Discapacidad de ABC reunieron voces anónimas de éxito personal y profesional y destacaron el valor del deporte para este colectivo

MADRIDActualizado:

«Titulares para la superación» es el lema que acompaña las jornadas que ABC dedica a la discapacidad con el patrocinio de Konecta, Fundación Trinidad y Técnicas Reunidas. En su tercera edición, celebrada ayer en ABC, cinco rostros anónimos dieron muestra de que, con determinación, una discapacidad (intelectual, física...) no representa una barrera para llevar una vida independiente, cumplir un sueño y, en definitiva, vivir una vida plena. Manuel Romero tiene 33 años, es cordobés y cantaor. Descubrió su pasión escuchando a su padre y desde entonces ha estado formándose para mejorar su técnica. Gracias a su empeño grabó en 2010 su primer disco: «La voluntad hecha voz». Con su nombre artístico, «Manolo de Santa Cruz» ha dado conciertos por varias comunidades de España y ha conseguido ser reconocido en el circuito del flamenco de Córdoba. Manuel tiene síndrome de Down.

Alejandro Hernández Monzón trabajaba en la banca cuando, a los 40 años, perdió la vista. «Ya no era capaz de leer escritos ni las pantallas del ordenador», lamenta. Sin embargo, la ceguera no fue un impedimento para continuar con su vida e, incluso, llenarla con nuevos retos. «Como mi mujer trabajaba y aún sigue trabajando decidimos emprender el camino de la adopción, tenemos dos niñas chinas a las que he dedicado una gran parte de mi tiempo, pero cuando el colegio empezó para ellas y pude disfrutar de tiempo libre, sobre todo por las mañanas, me he dedicado a realizar multitud de actividades. Entre ellas, gimnasio, ajedrez, bailes de salón, golf, etc».

Javier Martínez Fernández-Aceytuno es emprendedor y deportista. Ha creado DXTadapatado.com, uno de los principales portales informativos de deportes para personas con discapacidad que cuenta ya con 11.800 seguidores en Twitter. Javier ha querido ir más allá y ahora ha abierto la posibilidad de comprar a través de su web productos deportivos adaptados. Su emprendimiento le valió una cátedra de la Fundación Konecta. Aparte es miembro de la Selección Española de Boccia, una modalidad deportiva poco conocida con la que ha conseguido el primer puesto en la Liga de este deporte en la Comunidad de Madrid y en el Campeonato de España de clubes, ambos en 2014. Además, «acabamos de ganar la medalla de Bronce en el Campeonato de Europa», cuenta orgulloso. Javier tiene parálisis cerebral.

Joan Sorribes es un joven de 22 años de Lérida. Su pasión es el doblaje. Pese a su corta edad ya tiene una larga experiencia en este mundo que, dice, «le divierte mucho». Le ha dado voz al personaje de Carlos Jr. en la serie de animación «Una casa de locos», del canal Nickelodeon. Además, ha formado parte de la película «Héroes» y de algunos capítulos de la serie «Pulseras rojas». Pero ahí no se acaba su amor por el mundo de la actuación. También ejerció de periodista entrevistando a las personalidades que pasaron por el Teatro de la Llotja de Lérida. Joan tiene síndrome de Down.

«Más independencia»

Tomás Lorenzo trabaja en un taller de carpintería de la Fundación A La Par donde conoció a su actual esposa, Magdalena. Ambos tienen una discapacidad intelectual. Esta pareja se casó antes de entrar en vigor (el pasado 30 de junio) el polémico artículo del Código Civil que exige un dictamen médico para poder prestar el consentimiento «si alguno de los contrayentes estuviere afectado por deficiencias mentales, intelectuales o sensoriales». Las aspiraciones de cada uno de estos héroes son diferentes. Sus discapacidades también. Pero su perserverancia es la misma. Y también la convicción de que pese a tener una vida plena hay muchas cosas que aún deben mejorar en la sociedad. «Siguen existiendo barreras, no podemos ser ingenuos en este sentido», reconoce Alejandro Hernández Monzón. «Yo he conseguido casarme pero hay un artículo que nos lo impide por el hecho de tener una discapacidad. También hay barreras en otros ámbitos. Por ejemplo, no veo que grandes empresas o instituciones del Estado contraten personas con discapacidad. Nosotros somos como cualquier otro», sentenció Tomás Lorenzo.

Apoyo familiar

Pese a todo el camino trazado, todos reconocer tener muchos sueños en el tintero. Repiten, casi de forma unánime, «más independencia» y «formar una familia».

Mientras estos proyectos se materializan, reconocen que el apoyo de los padres, madres y hermanos ha sido fundamental. «Me gustaría independizarme, sí, pero sé que todo lo que he conseguido hasta ahora ha sido con ayuda de mis padres», reconoce Manuel Romero. «Lo que hay que evitar es la sobreprotección. A veces, por querer ayudar se produce lo contrario. O incluso hay miembros de la familia que creen que no puedes. Despu