Ochocientos bomberos luchan en Portugal contra un gran incendio forestal
Ochocientos bomberos luchan en Portugal contra un gran incendio forestal - Vídeo: AT

Portugal revive la pesadilla de los graves incendios

Casi 9.000 hectáreas han ardido al otro lado de la frontera este fin de semana, mientras el temor se instala en los alrededores de Badajoz

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El fuego avanza sin control por las regiones de Castelo Branco y Santarém, en el centro y norte de Portugal, con el pánico extendiéndose por las regiones más rurales y al menos 15 aldeas en serio peligro cerca de Maçao. Este era el panorama al otro lado de la frontera a última hora de este domingo.

Hasta cinco focos simultáneos se registraron en el macroincendio que viene asolando los alrededores de Castelo Branco, localidad convertida en epicentro del fuego.

Las sospechas de brotes intencionados corrían a toda velocidad y las autoridades locales no se muerden la lengua en este sentido. Así, un hombre de 55 años resultó detenido como inductor y otras 24 personas pasaron por las comisarías para responder ante los indicios.

Mientras las noches en Lisboa y Oporto se mantienen con viento fresco, es en el interior del país vecino donde se dejan sentir los efectos de las llamas con mayor virulencia. Y el panorama solo tiene pinta de ir empeorando con el transcurso de las horas, pues las temperaturas en la franja central van a superar los 40 grados en el comienzo de semana.

El Gobierno socialista de Antonio Costa sabe que se juega mucho en este año electoral y que la población está harta de las catástrofes de los últimos años. Por eso han maniobrado para nacionalizar el sistema de alertas, que tanto falló hace un año. Hoy, sin embargo, la ineficacia continúa en su punto álgido y se teme un verano difícil, a solo tres meses de las próximas elecciones legislativas.

Casi 9.000 hectáreas se han quemado, hasta la fecha, en suelo luso… y esto solo acaba de comenzar porque lo peor puede acontecer en agosto.

El municipio de Vila de Rei ha vivido este fin de semana un auténtico infierno, pues pasaba el tiempo y no se atisbaba cómo frenar la embestida de las llamas, tal cual reconoció incluso el propio Ayuntamiento de la localidad.

Protección Civil volvió a exhibir su impotencia frente al avance del fuego y no le quedó más remedio que pedir ayuda urgente al Ejército, de forma que se desplegaron más de 1.300 bomberos ymilitares para tratar de paliar la gravísima situación.

De hecho, cinco bomberos resultaron heridos a lo largo de las primeras horas y el fantasma de Pedrógao Grande, con sus 66 muertos en 2017, se reavivaba como si de una película de terror se tratara.

Una playa fluvial y una aldea tuvieron que ser evacuadas y fueron varias las zonas en las que las llamas se aproximaron a las casas, por lo que la población rural huía despavorida, presa del pánico.

Llegado este punto, el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, reaccionó a gran velocidad y entró en contacto inmediato con las autoridades locales, tal era su grado de preocupación al respecto.

La primera oleada del año en cuanto a incendios forestales se refiere generó grandes columnas de humo en dirección a la frontera con España.

Desde la propia ciudad de Badajoz resultaba claramente visible la preocupante nube negra y los extremeños temían incluso que el fuego pudiese alcanzar el territorio de la comunidad.

El viento traía la ceniza hasta la franja de este lado y el olor a quemado se dejaba sentir, como también se percibió en Mérida y en Cáceres. De modo que muchos habitantes de las localidades pequeñas no las tenían todas consigo mientras veían aproximarse la oscuridad de la noche, perfectamente conscientes de que el fuego no conoce fronteras y, en poco tiempo, acabaría provocando graves consecuencias.