Obispos y elecciones

Los prelados españoles se van a reunir desde mañana en su habitual Asamblea Plenaria de primavera

José Francisco Serrano Oceja
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Mañana lunes los obispos españoles se van a reunir en su habitual Asamblea Plenaria de primavera. Será la única vez que trabajen juntos, en un ejercicio de efectiva colegialidad, antes de que lleguen las urnas a las que estamos convocados. Como viene siendo últimamente habitual, no es previsible que se haga pública una Nota ante las próximas elecciones. Si acaso, el cardenal Ricardo Blázquez abordará esta cuestión en su discurso inaugural y el obispo secretario general –un obispo revelación- dará forma mediática al discurso.

El jesuita y politólogo Francesco Occhetta acaba de publicar en Italia un interesante libro que esperemos llegue pronto a España. Se titula «Ricostruiamo la política» (Reconstruyamos la política). Afirma que el debate político en el seno del catolicismo se ha bloqueado en las opciones políticas. Por lo tanto, hay que cambiar el enfoque y poner en primer plano las políticas del mundo católico que son prepolíticas. Es decir, relanzar el debate sobre el «qué» para que sea más fácil el «cómo». ¿Por qué los obispos españoles, rompiendo con una práctica desde las primeras elecciones democráticas, no ofrecen una serie de criterios para conformar el voto responsable, ético? ¿Acaso los obispos han renunciado a contribuir a la reconstrucción de la política y a la conformación de un pueblo de Dios como sujeto moral, interlocutor hábil del progreso de la sociedad?

Hay que descartar que los obispos tengan miedo y que no sean libres. No hay grupo humano autónomo que actúe más en coherencia que el de los obispos. Si alguien considera que decir algo, en este momento crítico de España, significa colocarse en una parte del tablero político, está cercenando sus posibilidades de significatividad social. Los obispos no tienen porqué ser previsibles. Hay quien puede pensar que de Roma vienen instrucciones de silencio. De Roma viene lo que a Roma va. La responsabilidad primera sobre los fieles la tiene cada obispo en su diócesis o colegio en su territorio. Es una pérdida grave que la experiencia plural de la Iglesia sobre la propuesta acerca del bien común de los ciudadanos no adquiera hoy un nuevo protagonismo.

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