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¿Por qué no deberías guardar la leche en la puerta de la nevera?

Una mejor organización en el frigorífico te puede ayudar a no derrochar alimentos y, por tanto, ahorrar dinero

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Llevamos haciéndolo toda la vida, pero no somos conscientes de que, cambiando un poco el orden de nuestra nevera podemos conseguir que algunos alimentos duren mas. Si eres de los que guardan la leche en la puerta de la nevera, es mejor que sigas leyendo, pues quizás estos consejos te ayuden a gastar menos dinero y derrochar menos alimentos.

Una guía del equipo británico de cocina de Good Housekeeping recomienda, en primer lugar, que la temperatura de la nevera esté entre 1 grado y 4 grados. Así, conseguiremos asegurarnos de que todos los alimentos estén a temperaturas inferiores a los 5 grados. Es importante también no introducir en el frigorífico alimentos calientes, pues desestabiliza la del resto.

Así, las recomendaciones que ofrece esta guía para sacar lo máximo de los alimentos incluyen una buena organización de la nevera. En los estantes superiores se deben guardar alimentos que no necesitan conservarse muy fríos, como los huevos —que duran varias semanas—, las sobras o los táperes. El estante del medio es el lugar para productos como leche o embutidos, mientras que en la zona inferior deberíamos guardar la carne y pescado crudos, pues se trata de la zona más fría del frigorífico. Los cajones que suelen tener todas las neveras deberían utilizarse para guardar frutas y verduras aunque, si es posible, separadas unas de otras.

La leche, por tanto, no debe guardarse en la puerta de la nevera, pues es la parte del frigorífico que más variaciones de temperatura sufre cuando esta se abre y cierra. En cambio sí podemos utilizar esta zona para almacenar las salsas, mantequillas, etc.