Vertedero ilegal en Malasia
Vertedero ilegal en Malasia - AFP

Malasia devuelve a España residuos plásticos ilegales

El país avisa de que seguirá devolviendo la basura que no cumpla unos estándares mínimos para poder ser reciclados

MadridActualizado:

Malasia no quiere convertirse en un vertedero y ha devuelto a España al menos cinco contenedores con desechos plásticos no reciclables. Es decir, ilegales. «Los países desarrollados deben ser responsables de lo que mandan», recriminó la ministra de Energía, Tecnología y Medio Ambiente, Yeo Bee Yin, según Reuters.

Tradicionalmente, los desechos generados en los países occidentales se han trasladado a otros en vías de desarrollo para ser reciclados o reutilizados allí. China era el mayor comprador de esta materia hasta que el año pasado anunció un veto a la basura extranjera de baja calidad, que acababa inservible en sus propios vertederos o contaminando sus ecosistemas. Con los nuevos estándares chinos, mucho más costosos de cumplir para la industria occidental, el flujo empezó a desviarse hacia otros países del sudeste asiático como Malasia, Tailandia, Filipinas, Bangladés, Indonesia o Pakistán, que se han visto inundados de residuos.

Ahora las autoridades malasias han decidido reforzar sus leyes y ordenar el cierre de cerca de 150 plantas ilegales de reciclaje. Solo entre enero y julio de 2018, la importación de residuos plásticos en el país ha alcanzado las 456.000 toneladas, una cifra muy superior a la que se registró en todo 2017 (316.600 toneladas) o 2016 (168.500 toneladas).

Según la ministra malasia, los desperdicios enviados por España violan el Convenio de Basilea, que prohíbe la exportación de materiales de tan baja calidad. La ministra no quiso detallar a quién correspondía el cargamento, pero aseguró que hay una investigación en curso. Y que el país devolverá más basura plástica.

Desde Ecoembes, la entidad que gestiona los residuos del contenedor amarillo en España, dicen que «no se ha enviado a Malasia ninguno de los envases plásticos recogidos en estos contenedores. Los residuos domésticos (un tercio de todo el plástico que se genera) se trata por recicladores sometidos a numerosos -y muy estrictos- procesos de autorización». No dudan de que se hayan encontrado residuos españoles en Malasia pero, aseguran, «son casos absolutamente aislados de plásticos que no han entrado en el sistema y, por lo tanto, escapan de nuestro control».

Los últimos datos de Comtrade, correspondientes a 2017, cifran en 302.000 toneladas de residuos plásticos los exportados por España en 2017 por un valor de unos 97 millones de euros. Con el veto chino aún sin entrar en vigor ese año, el gigante asiático seguía siendo el principal comprador de la basura española, seguido por Francia, Italia, Vietnam y Malasia, a donde llegaron 22.000 toneladas.

«En una investigación que hizo Greenpeace descubrimos envases españoles tirados en los vertederos de Malasia», asegura Julio Barea, responsable de la campaña de residuos de la organización. El problema, explica, es que los residuos que se exportan se dan por reciclados en los cálculos nacionales, cuando en realidad no hay garantías de que eso suceda. El plástico inadecuado para el reciclaje se quema o termina en un vertedero, contaminando potencialmente las fuentes de agua y suelo.

Sin embargo, Barea reconoce que tras el veto a la basura de baja calidad por parte de China, India, o las mayores exigencias por parte de otros como Malasia, los países occidentales van a tener que ponerse las pilas. «Nos va a ayudar a que no se exporten residuos. ¿Por qué se exportan y cerramos aquí plantas de reciclaje? Ambientalmente es un desastre».

Recientemete, unos 180 países llegaron a un acuerdo para reforzar el Convenio de Basilea, en el que se daba poder a los países para poder vetar la entrada de basura extranjera. Estados Unidos, el mayor exportador mundial de residuos plásticos, no ha ratificado el pacto.