La Iglesia acelera la santificación de los Papas después de siglos sin elevarlos a los altares

Menos de un tercio de los Sumos Pontífices son santos, la mayoría mártires de los primeros siglos. Pablo VI será canonizado en octubre

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Pablo VI será canonizado en octubre de este año, tan solo cuatro años después de que Francisco lo beatificara. Aquel año subieron a los altares San Juan XXIII y San Juan Pablo II. El actual Papa, que hoy cumple cinco años de pontificado, también decretó a Juan Pablo I venerable, el paso previo a la beatificación, el año pasado. La Iglesia está acelerando la santificación de los Papas, después de siglos y siglos de sucesores de San Pedro sin ser proclamados al culto universal.

En el Concilio Vaticano II ya se vio conveniente acelerar los procesos de canonización para ofrecer a los fieles ejemplos próximos de santidad. Los Sucesores de Pedro no han sido una excepción. Pablo VI, que presidió y pilotó la aplicación del concilio, inició el proceso de investigación para la beatificación de sus dos inmediatos antecesores, Juan XXIII, ya santo, y Pío XII, venerable por orden de Benedicto XVI, pero cuyo proceso está frenado por las críticas a su «silencio» sobre el Holocausto.

El Papado y la santidad no están necesariamente unidos. De los 266 obispos de Roma, menos de la tercera parte, 81, se ganaron la aureola. Hay diez beatos, incluido todavía Pablo VI. Y, como bromea Francisco, «dos en lista de espera», él mismo y Benedicto XVI. El resto, 175, no han sido hallados por la Iglesia dignos de una canonización formal.

Mártires de los primeros siglos

Esos Papas santos no están repartidos de manera homogénea durante los veinte siglos de vida de la Iglesia. Al contrario. La mayoría pertenecen a los primeros tiempos del cristianismo. De los 49 primeros obispos de Roma, desde el siglo I al siglo V, solo hay uno que no aparece en el santoral. El resto, empezando por el apóstol San Pedro, son todos santos, la mitad de ellos mártires.

Hasta el siglo IX, hubo 26 santos más. En ese periodo, canonizados y no canonizados se reparten a partes iguales. Subían a los altares por aclamación popular, puesto que la Iglesia no comenzó a desarrollar procedimientos de investigación de las vidas de los santos hasta el siglo X, y con exclusividad papal a partir de siglo XIII.

Con los métodos modernos de canonización, solo ha habido cinco santos. Celestino V, del siglo XIII, más por sus virtudes ascéticas que por su Pontificado, de tan solo cinco meses. Pío V, del siglo XVI, que puso en práctica las reformas del Concilio de Trento. Y, ya en el siglo XX, Pío X, beatificado y canonizado por Pío XII; Juan XXIII y Juan Pablo II, ambos por Francisco. Con la próxima canonización de Pablo VI, el siglo XX se convierte en el más prolífico de Papas santos desde el siglo IX.

«Edad oscura»

La falta de Papas canonizados no se trata solo de una historia de antipapas, príncipes o intrigas vaticanas, que también las hubo. Para la historia queda el «saeculum obscurum» (Edad Oscura), cuando se sentaron en la silla de Pedro 48 papas en poco más de 150 años (del 880 al 1046). La traición, el asesinato y la compra de cargos eran corrientes en aquella Roma. Especialmente truculento fue el periodo entre 882 y 903, cuando se sentaron doce Papas en la silla de Pedro. Facciones enfrentadas, muertes violentas, envenenamientos… Desgraciadamente macabro fue el «Sínodo del Terror», donde Esteban VI organizó una farsa de juicio con el cadáver de su predecesor, Formoso, para declarar nulo su papado.

Papas de la historia de la Iglesia
Papas de la historia de la Iglesia - ABC

A los Papas se les presupone un ejemplo de vida espiritual, pero el cargo más alto de la Iglesia no es el lugar perfecto para alcanzar la santidad. Aunque, en teoría, la causa de un Papa se rige por los mismos procedimientos y se deben demostrar las mismas virtudes, en la práctica los condicionantes son especiales. Además de sus virtudes personales, está la evaluación de su pontificado.

Evaluación del pontificado

Así ocurre, por ejemplo, con Pío XII, Santo Padre durante los difíciles años de la Segunda Guerra Mundial. Su proceso de canonización está detenido en venerable, el estado previo a la beatificación. Intelectual de gran altura, conocido como el «Papa de la paz» durante su papado, le pesa en el proceso las acusaciones de falta de contundencia en la denuncia pública de la persecución antisemita, a pesar de sus esfuerzos para la protección de miles de judíos. La Iglesia defiende su actuación —«Pío XII no fue silente ni antisemita, fue prudente»—, como también ella es prudente canonizando, a pesar del ritmo de canonización actual.

Pablo VI subirá a los altares en octubre de este año. Llevó a término el Concilio Vaticano II y tuvo que gestionar los difíciles años posteriores; fue el primer Papa viajero, peregrino en los cinco continentes; y, sobre todo, fue un reformador en tiempos difíciles. Transformó la Curia vaticana y rejuveneció el Cónclave. Intelectual, diplomático y buen pastor, será el Papa santo número 82 de la historia de la Iglesia.