El Gobierno mantiene la parte variable de las becas creadas por Wert y que son criticadas por crear «inestabilidad»

El Gobierno ha «resucitado» el Observatorio de Becas que no se reunía desde 2011 y su objetivo es, señalan, «abordar la reforma del sistema»

MADRIDActualizado:

El Gobierno «resucitó» este miércoles el Observatorio de Becas, que no se reunía desde 2011, y cuyo objetivo es «abordar la reforma del sistema». Sin embargo, parece que de momento no hay mucha reforma. La ministra de Educación y FP, Isabel Celaá, que preside el Observatorio junto al ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque, dijo, en la primera reunión del organismo después de siete años, que se mantendrá la división que existe en las becas entre parte fija y variable.

Esta división la introdujo el exministro de Educación, José Ignacio Wert. La parte variable está vinculada (entre otros conceptos) a la nota del alumno y se reparte de lo que queda una vez adjudicada la parte fija. Wert creó este sistema para evitar que el presupuesto dedicado a becas creciera sin cesar ya que cada vez que un alumno que cumplía los requisitos (renta, residencia, desplazamiento, etcétera) solicitaba una ayuda, se le concedía. La idea de Wert era darle a cada uno lo que le correspondía pero con el límite que imponía el presupuesto.

Con los socialistas en el Gobierno sucedía lo contrario: el presupuesto para las becas no era fijo: si el alumno cumplía las condiciones recibía la beca y, por lo tanto, sabía con certeza con cuánto dinero contaba. Con la introducción de la parte variable, la certeza desapareció; nadie sabía cuánto dinero recibía hasta que se le ingresaba en la cuenta. «La parte variable ha causado mucha inestabilidad y es un motivo de por qué las familias tienen que adelantar el dinero: los alumnos no saben cuánto dinero recibirán ni cuándo», criticó Carles López, presidente de la Confederación Estatal de Asociaciones de Estudiantes (Canae). De hecho, varía en función de la comunidad autónoma. «Por ejemplo, Cataluña paga mucho más tarde, en febrero o marzo. Una beca que llega tarde no sirve porque las familias no pueden adelantar el dinero».

La existencia de una parte variable añade otra polémica: que su concesión se vincula a la excelencia académica. Ello ha generado muchas críticas entre los estudiantes. Sin embargo, la ministra defendió que «no hay injusticia al mantener una proporción fija y otra variable; de ninguna de las maneras. El sistema de becas de este Gobierno se desliga de un sobredimensionamiento o sobreimpacto en relación a las notas que tenga que sacar un alumno».

En su último informe, la Conferencia de Rectores criticó que el «exiguo y excluyente» sistema de becas ha provocado que el montante destinado a ayudas universitarias descienda en un 13,5% y que la dotación per cápita haya caído en un 18,7% en el periodo de 2012/2013 a 2016/2017.

«El Ministerio no es transparente»

Actualmente se desconoce cuál es el porcentaje de alumnos que se quedan sin la parte variable. «No lo podemos saber porque el Ministerio no nos da los datos, no es transparente en ese sentido», lamentó López. Sin embargo, se mostró optimista respecto a los próximos presupuestos: «Con estos presupuestos es difícil la eliminación pero, al menos, tenemos que avanzar para que esta parte variable se convierta en complementos fijos, porque esto da estabilidad y permite que los estudiantes no se queden fuera».

La ministra defendió que hay recursos para llevar a cabo la «transformación del sistema de becas». Concretamente, dijo que se cuenta en el presupuesto de 2019 «con una incorporación de 536 millones de euros más para becas y otros 50 millones más para programas de ayudas a libros y otros materiales».

López también exigió que las becas se destinen a luchar contra el abandono escolar, para evitar que la gente se quede fuera, sobre todo en la educación postobligatoria. «Ahora mismo hay sectores que reciben las becas, por ejemplo, en FP Básica que, por renta, solo terminan uno de cada cuatro de los que empiezan y solo reciben 20 euros al mes».